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Consejos para lesiones de tobillo

La articulación del tobillo es una estructura anatómica fundamental en el cuerpo humano, conformada por la unión de la pierna y el pie. Esta articulación está formada por tres huesos: el peroné, la tibia y el astrágalo, que permiten movimientos de flexión, extensión, inversión y eversión del pie.

El conocimiento detallado de la anatomía y fisiología del tobillo es esencial para los profesionales de la salud, como fisioterapeutas y médicos, ya que les permite evaluar, diagnosticar y tratar de manera efectiva las lesiones y afecciones que afectan esta área. Además, comprender la anatomía del tobillo es crucial para el desarrollo de planes de tratamiento personalizados y para la rehabilitación efectiva de las lesiones en esta articulación.

Las lesiones más frecuentes y que todos conocemos, son los esguinces y la tendinitis del tendón de Aquiles, sobre las cuales profundizaremos más adelante en este post. Sin embargo, también debemos tener en cuenta otras patologías y lesiones como puede ser una fractura de los huesos de la pierna, tibia o peroné, o patologías como la fascitis plantar o el espolón calcáneo.

  • Esquince de tobillo 

Primero, para ponernos en contexto vamos a presentar a las principales estructuras que sufren cuando ocurre un esguince.

Los ligamentos son muy importantes a la hora de mantener una buena alineación o correcto funcionamiento entre un hueso y otro, limitando movimientos no deseados así evitar luxaciones o fracturas. Los ligamentos que debemos entender o con los que nos quedamos son:

El ligamento peroneo astragalino anterior (LPAA) conecta el peroné con el astrágalo por delante y suele ser el primer ligamento que se afecta cuando te haces un esguince por un movimiento de supinación forzada.

Por su parte, el ligamento peroneo calcáneo (LPC) conecta el peroné con el calcáneo, suele ser el segundo que se afecta en un esguince por el movimiento de supinación forzada.

También el ligamento peroneo astragalino posterior (LPAP), conecta a nivel posterior el peroné con el astrágalo y suele ser el tercer ligamento que se afecta por el movimiento de supinación forzada.

No podemos olvidarnos del ligamento deltoideo: situado en el lado contrario de los tres ligamentos anteriores, suele afectarse en una pronación forzada, aunque es más raro.

Ligamento sindesmal: Este ligamento une la tibia con el peroné para así poder trabajar juntos y articular sobre el astrágalo.

Para conocer un poco más este tipo de lesión, vamos a hablar de los sobre sus posibles mecanismos lesiónales y lo que estos implican.

Los esguinces de tobillo son lesiones comunes que ocurren cuando los ligamentos que sostienen el tobillo se estiran o se desgarran. Los mecanismos lesiónales más comunes de un esguince de tobillo involucran movimientos de inversión y flexión plantar del pie.

  1. Inversión forzada del tobillo: Este es el mecanismo lesional más común para un esguince de tobillo. Ocurre cuando el pie se gira hacia adentro, lo que pone tensión en los ligamentos laterales del tobillo. Este tipo de lesión es particularmente común en deportes y actividades que implican saltar y aterrizar de manera inestable, como el baloncesto o el fútbol.
  2. Flexión plantar: Este movimiento implica apuntar los dedos del pie hacia abajo, alejándolos de la pierna. Cuando se combina con la inversión forzada del tobillo, puede aumentar la tensión en los ligamentos del tobillo e incrementar la severidad del esguince.
  3. Eversión del tobillo: Este movimiento implica girar el pie hacia afuera, lejos del otro. Este mecanismo de lesión es menos común debido a la fuerza y estabilidad del ligamento deltoideo en el lado interno del tobillo. Sin embargo, cuando ocurre, puede resultar en un esguince del mismo
  4. Rotación externa y flexión dorsal: Este mecanismo de lesión puede causar un esguince de la sindesmosis tibioperonea, también conocido como esguince de tobillo alto. Este tipo de esguince es menos común, pero puede ocurrir en deportes de contacto y actividades que implican giros rápidos o cambios de dirección.

Bien, ya conocemos las principales estructuras que se ven afectadas en un esguince y los diferentes mecanismos por los que pueden lesionarse, veamos ahora los distintos grados de lesión que hay y que varían unos de los otros.

  1. Grado I: En este caso, los ligamentos se estiran y puede haber un desgarro ligero o microscópico de los tejidos. Puede estar acompañado por una leve inflamación y dolor, sin o con una mínima pérdida de funcionalidad. El paciente puede comenzar su actividad deportiva en 2 ó 3 semanas.
  2. Grado II: Se produce una rotura parcial del ligamento, lo que provoca dolor moderado acompañado de una inestabilidad articular leve. Existe hinchazón y dificultad para mover el tobillo. En este caso, el tiempo de recuperación puede variar entre 1 mes y hasta 6 meses.
  3. Grado III: En este grado, los ligamentos están totalmente desgarrados. Este tipo de esguince cursa con dolor severo, inflamación significativa y pérdida de función. El paciente puede necesitar usar una férula, yeso o aparato ortopédico durante varias semanas, aunque en muchos casos se opta por la cirugía.

Para saber con exactitud el grado de la lesión debemos realizar las pruebas complementarias correspondientes. En el caso de acudir al servicio de urgencias con imposibilidad de caminar y dolor en el pie, el protocolo habitual consiste en la realización de una radiografía para descartar posibles lesiones óseas. Una vez descartada una posible lesión ósea, si acude a una clínica de fisioterapia que cuente con ecógrafo, como es nuestro caso, podemos evaluar el grado de lesión a través de una ecografía y desarrollar un plan de tratamiento individualizado.

Tratamiento 

El tratamiento para recuperar un esguince de tobillo es muy similar en los 3 grados de la lesión, únicamente van a variar los tiempos que le dedicamos a cada fase del proceso de recuperación. En el caso del grado 3, el más severo debemos tener en cuenta un periodo post-quirúrgico si se necesitase la cirugía.

Consta de una fase inicial donde nos centramos en disminuir dolor e inflamación, en la que nos ayudaremos de aparatología como la diatermia y sobretodo la terapia manual.

Una vez consigamos esto pasaríamos a la recuperación de la movilidad total y el fortalecimiento de las estructuras del tobillo a base de un plan de ejercicio terapéutico.

Aquí os dejamos un video con algunos ejemplos de ejercicios para un esguince de tobillo.

  • Tendinitis

Es una inflamación del tendón, en el tobillo tenemos el tendón de Aquiles traccionando del calcáneo para realizar una flexión plantar, este tendón es muy fuerte, pero a veces se daña, exceso de peso, deportes de impacto, mala alimentación, exceso de carga, mal uso del calzado, entre otras puede afectar la integridad de esta estructura.

Los síntomas más comunes son dolor en el tendón de Aquiles sobre todo en situaciones cuando el tendón está frío, cuando nos despertamos, después de largos periodos en el ordenador al finalizar nuestro deporte o al final del día. La afectación del tendón hay que tratarla y no dejarla pasar, muchas veces nos creemos que es un dolor que dura un par de días o una semana y luego desaparece, pero si no le ponemos remedio, gestionando la carga y fortaleciendo estructuras adyacentes puede desencadenar en una rotura del mismo, siendo una de las lesiones más severas que podemos padecer.

El tratamiento de una tendinitis se basa en la gestión de los síntomas, especialmente el dolor respecto a la actividad física. La gestión de cargas, impacto o la explosividad a la hora de realizar los ejercicios serán factores determinantes para la confección de un plan de ejercicio terapéutico.

  • Fascitis plantar 

La fascitis plantar es una afección común que afecta la planta del pie, específicamente la fascia plantar, una banda gruesa de tejido que conecta el talón con los dedos del pie. Esta condición se caracteriza por dolor en la base del talón, que puede ser más intenso por las mañanas o después de períodos de inactividad. Ese dolor punzante del que hablamos es el síntoma principal con el que cursa la fascitis, siendo más intenso en los primeros pasos del día.

El tiempo de recuperación de la fascitis plantar puede variar dependiendo de la gravedad de la afección y del tratamiento aplicado. En general, la mayoría de las personas se siente mejor en 6 a 18 meses.  Es recomendable pasar por el podólogo para realizar un estudio de la pisada y poder atacar la fascitis de la manera más adecuada posible.

  • Espolón calcáneo 

El espolón calcáneo es una calcificación que se produce en el talón, generalmente como resultado de una fascitis plantar crónica. Esta calcificación puede generar una excrecencia ósea puntiaguda en la parte inferior del hueso del talón. Los espolones calcáneos pueden ser causados por estiramientos excesivos y continuados de la fascia plantar, un pie muy arqueado, sobrepeso, uso de calzado inadecuado o una mala postura continua al estar de pie

Los síntomas más comunes del espolón calcáneo incluyen dolor en la parte interna del talón, especialmente al apoyar el pie o el talón, y pinchazos en el talón al caminar o afincar. Este dolor puede ser peor al despertarse o al final del día, y tiende a disminuir o desaparecer en reposo.

Su tratamiento consiste en una visita obligada al podólogo, y al fisioterapeuta, si el tratamiento conservador falla se procederá de manera quirúrgica.

El tratamiento de fisioterapia consiste en la eliminación del dolor, con fisioterapia, diatermia, ondas de choque etc. además de recuperar la función con ejercicios activos.

  • Fracturas

Todos sabemos lo que es una fractura, disrupción en el tejido óseo. De menor gravedad, fractura sin desplazamiento, o con desplazamiento inferior a 2 mm, el tratamiento de esta patología seguramente sea una inmovilización prolongada. La última decisión de intervenir quirúrgicamente será del servicio de traumatología. El tiempo de inmovilización dependerá del tipo de fractura, la localización y la edad del paciente.

Una inmovilización prolongada en cualquier articulación, especialmente en el tobillo, puede ir acompañada de una perdida de funcionalidad de la misma y de las estructuras que tienen acción sobre ella. Pasar por rehabilitación después de un periodo de estas características tiene que ser obligado para todos. Recuperar movilidad, estabilidad y fuerza es primordial para conseguir volver a la normalidad después de la lesión.

Bibliografía

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Salcedo Joven I, Sanchez González A, Carretero B, Herrero M, Mascías C, Panadero Carlavilla FJ. Esguince de tobillo. Valoración en Atención Primaria. Med Integr . 2000 ;36(2).

Jiménez Leal R. TRATAMIENTO DE LA FASCITIS PLANTAR. Rev Esp Podol . 2010 ;21(3):110–3.

Etiquetas: ciática, dolor, dolor muscular, ejercicio, ejercicios y estiramientos, Lesiones de espalda, nervio ciático

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