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Fractura de coxis

Lo primero que tenemos que saber es que el coxis forma parte de la columna vertebral. Esta se compone de 7 vértebras cervicales, 12 dorsales, 5 lumbares, 5 sacras (fusionadas) y normalmente 4 del coxis. Además cada franja tiene su propia curvatura, es decir que las cervicales y lumbares son lordosis y las dorsales y sacro son cifosis. Esto es importante ya que un aumento o disminución de la curva puede generar problemas musculares u óseos. Todo ello debido a que la columna a través de estas curvaturas fisiológicas reparte y distribuye el peso.

Normalmente estas curvaturas se ven afectadas por las posturas que adoptamos, sobre todo en el trabajo y las horas de reposo. La columna tiene varias funciones como proteger la medula espinal y órganos, supone un punto de anclaje y soporte para músculos, tendones y ligamentos, influye en el equilibrio y reparto de cargas al tiempo que permite la movilidad y flexibilidad del tronco. Lo movimientos del tronco son la flexión y extensión, lateroflexión y rotación.

En cuanto al coxis (también llamada rabadilla) que es donde nos vamos a centrar, es la base de la columna vertebral, formada normalmente por 3-4 huesos fusionados de un tamaño pequeño.

En esta noticia vamos a hacer hincapié en la zona del coxis. La parte más pequeña de la columna pero no por eso la menos importante. Es una zona que cuando sufrimos una lesión es bastante molesto y doloroso. Además es una zona poco accesible por lo que la recuperación es lenta y se relaciona mucho con el suelo pélvico.

La primera vez que se diagnosticó dolor de coxis fue en el siglo XVI de la mano del médico francés André Paré debido a una fractura y la primera intervención quirúrgica fue descrita por Jean Louis Pettit en 1726 aunque este tipo de intervención fue discutida en el 1800. Durante este siglo se relacionó mucho el problema de coxis con la musculatura sobre todo el musculo elevador del ano y coccígeo.

El dolor del coxis

Actualmente el dolor de coxis se denomina coccigodinia y es el resultado del dolor en la punta del coxis. El cual suele ser intenso, difuso y constante y algunas veces se puede manifestar como quemazón. También debemos resaltar que las lesiones de coxis no siempre son problemas óseos. La musculatura pelvitrocanterea puede generar dolor en la zona del coxis, no necesariamente debe ser el propio hueso.

Antes de meternos de lleno en las lesiones de coxis debemos saber las funciones que tiene. En este caso, la zona coccígea es un punto importante de inserción muscular y ligamentosa además de intervenir en la marcha o ser una parte importante en lo referente al sostén del suelo pélvico y de protección del mismo. El coxis además solo realiza flexión y extensión. La flexión se realiza de manera voluntaria que es cuando activamos el esfínter externo o los elevadores del ano, mientras que la extensión es la relajación de los mismos, por tanto un movimiento pasivo o también se puede realizar mediante una hiperpresión abdominal.

Este tipo de lesión, según varios estudios, afecta más a las mujeres en una proporción de 5 a 1 y suele ser entre las edades de los 30 y 50 años, siendo los 40 la más prevalente. Aunque su incidencia a nivel mundial es mínima, no llega al 10%, se queda en un 6-7%. La diferencia tan grande en la incidencia sobre la mujer respecto del hombre es por la propia anatomía. Ya que la cadera del hombre y la mujer es distinta en ciertas partes sobre todo en cuanto al anillo pélvico. Aquí, la mujer tiene un sacro más corto y ancho, cuyas tuberosidades isquiáticas se encuentran más separadas provocando que el coxis sea más móvil, de esta manera dicha región se encuentra más desprotegida frente a los traumatismos.

Etiología

En cuanto a las causas de la lesión podemos encontrar varios orígenes de la coccigodinia:

  • Traumática, por impacto directo sobre la zona sacra y coccígea. Estos traumatismos suelen deberse a caídas fuertes y localizadas en la zona sacra. Puede también derivarse del parto o por microtraumatismos repetitivos como la amortiguación de la bicicleta o una mala sedestación. Este tipo de impactos pueden generar tanto un fisura/fractura como una alteración muscular.
  • Puntos gatillo en la musculatura intrínseca como el elevador del ano.
  • Infecciones, procesos tumorales.
  • Malformación ósea del coxis.
  • Neuropatías.
  • Luxaciones o subluxaciones.
  • Estrés.

En los traumatismos directos, destacar que la lesión que suelen producir son las fracturas o subluxaciones, es por ello que nos mandan pruebas radiológicas para ver el alcance de la lesión, como norma general suele ser una radiografía (bipedestación y en sedestación) y una resonancia. Lo más habitual es encontrar subluxaciones pero también se aprecian fracturas/fisuras o calcificaciones del hueso. Para que se produzca una subluxación, fracturas o fisuras el impacto debe ser muy fuerte. En el caso de que nos encontremos con una fractura/fisura debemos saber que el periodo de recuperación oscila entre las 8 y 12 semanas, donde la musculatura se encarga de estabilizar la propia fractura o recolocar, en el caso de no ser así, el médico realiza una técnica rectal para recolocar el hueso.

Tipos de coxis

También debemos señalar que existen varios tipos de coxis, esto supone que según dicha morfología se puede tener más predisposición a sufrir una lesión:

  • 1: coxis encorvado de manera caudal (hacia abajo)
  • 2: coxis encorvado hacia anterior (hacia delante)
  • 3: el ángulo entre el sacro y coxis es muy pequeño
  • 4: subluxado hacia anterior
  • 5: retroversión coccígea
  • 6: escoliosis a nivel coccígeo

Si ocurre una luxación posterior se relaciona el tipo I y suele aparecer después de un hecho traumático sobre la zona. Es dolor es bastante fuerte en sedestación, en bipedestación no se produce ningún síntoma y se diagnostica con RX. En cambio, la subluxación anterior es muy rara de encontrar pero se relaciona con el tipo 3 y 4, ya que ocurre en los coxis demasiado curvos.

En el caso de que aparezca una neuropatía, esta puede ser secundaria a un problema en el coxis. Esta neuropatía es la del nervio pudendo que inerva los genitales y los esfínteres, por lo que se relaciona directamente con el suelo pélvico. Una lesión en el coxis no debería suponer ningún riesgo para el nervio, ya que nace las vértebras sacras, pero sí que puede incidir indirectamente. Esto supone que la lesión del coxis puede irritar la zona glútea o piramidal (zona en la que se encuentra los ligamentos sacrotuberoso y sacroespinoso que es una zona irrigada por este nervio) o por la zona del músculo coccígeo por el cual nervio pudendo lo atraviesa. También se puede ver afectado este nervio por un atrapamiento en el diafragma urogenital.

Factores de riesgo

En cuanto a los factores de riesgo podemos destacar:

  • Coxis hipomóviles
  • Sobrepeso
  • Lesión de cadera
  • Periné corto

Sintomatología

Los síntomas de esta patología son:

  • Dolor en la sedestación o al levantarnos de una silla
  • Dolor en la zona lumbar baja
  • Sensibilidad de la región pélvica
  • Dolor en las relaciones sexuales
  • Dolor en la defecación
  • Hormigueo

Tratamiento

Esta lesión puede tener un tratamiento conservador o quirúrgico. El tratamiento quirúrgico puede ser una pequeña escisión sobre la zona hipermóvil/inestable o se reseca el extremo distal si hay espícula para quitar los quistes pilonidales. Estas 2 son las cirugías más comunes y menos agresivas ya que existe la extirpación total del coxis. Esta intervención no es muy frecuente, pero se emplea para aquellos pacientes con dolor crónico donde el tratamiento conservador no ha tenido ningún efecto o en las subluxaciones exacerbadas e invalidantes.

En cuanto al tratamiento conservador podemos encontrar una gran variedad.

  • Fisioterapia
  • Infiltraciones
  • Bloqueos
  • Manipulación del coxis
  • Farmacológico

Tratamiento terapéutico, en Fisiolution

Nosotros en Fisiolution, abordamos el tratamiento fisioterapéutico. El cual combinamos con la psicología, más concretamente en mindfullnes. Que es una rama que aborda el presente y solo el presente, es decir el aquí y ahora. Por lo que reduce el estrés, ansiedad y nos ayuda también a mejorar la organización del día. Es por ello que nos ayuda a abordar el factor estrés en estas lesiones.

En cuanto a la fisioterapia, esta intervendrá para abordar sobre todo el tema del dolor y en la reeducación postural.

  • Emplearemos técnicas miofasciales: antes de describir la técnica debemos saber que es la fascia. La fascia es un tejido conectivo que envuelve el cuerpo, es decir todas las estructuras anatómicas. Es un tejido muy importante ya que aporta protección, soporte y forma. Es por ello que a través de este tipo de técnicas intentamos estimular la fascia para poder relajar la fascia y que la musculatura periarticular del coxis se relaje, con el fin de reducir el tono muscular y puntos gatillos que puedan generar dolor.
  • Técnicas de rpg. Las técnicas de reeducación postural global buscan obtener una buen armonía y coordinación de las cadenas musculares. Se usa tanto para estirar como para fortalecer la musculatura al tiempo que se corrigen malas posturas.
  • Relajación del diafragma: Es otra técnica para relajar la fascia y musculatura circundante al mismo.
  • Técnica de masaje sobre la zona: El masaje se realiza sobre la musculatura glútea, piramidal.
  • Punción seca sobre los puntos gatillos miofasciales mas estiramientos
  • Movilizaciones pasivas del sacro sobre todo en extensión, ya que es el movimiento pasivo tras la relajación muscular. Si este movimiento no se produce, es decir esta bloqueado, este tipo de movilizaciones pueden devolver el rango articular e incidir en la reducción del tono muscular de la musculatura intrínseca de la cadera. Incluso se puede llegar a manipular el sacro si es necesario. Para la manipulación del coxis es necesario un médico ya que es vía rectal.

  • En cuanto al suelo pélvico, podemos introducir los dedos vía rectal y aplicar varios pases por la musculatura, en especial sobre el elevador del ano.
  • Podemos emplear tens para dolor, lo aplicaremos en la musculatura glútea, piramidal.
  • Ultrasonido local para reducir el dolor y la inflamación
  • Onda corta
  • Diatermia, con lo que buscaremos un calor profundo sin calentar la piel para conseguir un efecto antiinflamatorio y reparador de tejidos. Emplearemos el cabezal resistivo para estimular la zona ósea y tendinosa, mientras que el capacitivo para la parte muscular. Con ello aceleramos el proceso de recuperación y tiene efectos a muy corto plazo, por lo que es muy aconsejable su uso, sobre todo en pacientes muy agudos.

  • Movilizaciones neuromeningeas del nervio pudendo, con el fin de estimular el nervio y conseguir una buena elongación para ir reduciendo poco a poco su atrapamiento.

Recomendaciones

Aquí os dejamos una serie de pautas y consejos sobre la coccigodinia:

  • No realizar deportes que impliquen sedestación (ciclismo, equitación) ni impacto.
  • Usar flotador para evitar hacer presión en la lesión con el asiento. Así evitamos dolor y una posible exacerbación de la lesión.
  • Evitar sedestaciones prolongadas
  • Aplicar hielo varias veces al día
  • Estiramientos lumbares
  • La sedestación debe hacer hincapié en no tener la lumbar en extensión
  • Ejercicios respiratorios para conseguir una buena relajación del diafragma
  • Realizar pilates, que es un buen método de prevención y en este caso sería de recaída. Ya que es una actividad que fortalece mucho el suelo pélvico y favorece las movilizaciones de la columna en especial la sacra y lumbar.

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