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Juanetes: ¿Qué son y cómo prevenirlos y tratarlos?

El juanete, es la forma más común que tenemos de llamar al Hallux Abductus Valgus (HAV), y es una de las patologías del pie más frecuentes en la población adulta, preferentemente en mujeres.

Se caracteriza por la desviación y dolor de la primera  articulación metatarsofalángica, que es una de las articulaciones más importantes de nuestro pie, y que nos permite, entre otras cosas, flexionar el primer dedo o dedo gordo hacia arriba y abajo.

Antes de entrar en qué es el juanete y por qué se forma vamos a explicar cómo es la estructura y cuáles son las funciones del primer radio, que es como se conoce habitualmente al grupo de articulaciones, huesos y otras estructuras que componen el primer dedo o dedo gordo.

Primer radio

El primer radio es una estructura cuyos componentes principales son las articulaciones que forman los siguientes huesos:

  • Primer metatarsiano – Primera cuña.
  • Primera cuña – Segunda cuña.
  • Primera cuña – Escafoides.

Este grupo de articulaciones, junto con la primera  articulación metatarsofalángica (en la que se forma el juanete) son muy importantes para la marcha, y sin su trabajo la calidad de nuestros pasos se reduce considerablemente.

Este conglomerado es muy complejo, ya que actúa y genera movimiento en tres planos, realizando:

  • Flexión dorsal y plantar.
  • Inversión y eversión.
  • Abducción y aducción.

Otras estructuras

A parte de estas articulaciones, el primer radio también se compone de otras estructuras tales como:

  • Cápsula articular, cuya función es mantener fuertemente unidas las superficies óseas.
  • Ligamentos, como los colaterales, suspensorios o sesamoideos.
  • Músculos:
    • Flexores corto y largo del primer dedo.
    • Aductor y abductor del primer dedo.
    • Extensores corto y propio del primer dedo.

Todo esto es lo que confiere al primer radio y la primera articulación metatarsofalángica la capacidad de tanto soportar de manera continuada el peso del cuerpo, como de realizar el despegue del paso correctamente.

Qué es el Hallaux Valgus

El Hallux Abductus Valgus es una patología de carácter congénito o adquirido que cursa con desviación en abducción y valgo (rotación interna) del primer dedo con respecto al eje del cuerpo. Existe una incidencia elevada. Preferentemente en mujeres y normalmente de carácter bilateral (en ambos pies).

Puede darse de forma aislada o puede relacionarse con patología biomecánica o que tenga patología de base (reumática, neuromuscular…).

Lo que se observa visualmente en el juanete es una desviación lateral y rotación del dedo, por lo que el dedo gordo se pegará más e invadirá el espacio de los otros dedos menores. También podremos observar que el primer metatarsiano se desvía en el sentido contrario, o sea, hacia interno, por lo que el ángulo de esa articulación aumentará mucho, lo que hace que podamos ver la aparición de una protuberancia en la zona interna de la articulación.

 

Causas del  Hallaux Valgus

El Hallux Valgus tiene una etiología multifactorial y en muchos casos los factores etiológicos están relacionados entre sí, esto quiere decir que no por tener uno de estos factores vayamos a desarrollar obligatoriamente la patología, pero sí puede ayudar a potenciarla y a que evolucione.

  • Genético: se ha observado que se puede heredar de padres a hijos.
  • Alteraciones biomecánicas y de la marcha: como la pronación, la aducción del antepié o la alteración de la forma de la cabeza metatarsal, que van a favorecer la aparición del juanete, ya que al alejarnos de una marcha neutra provocaremos una modificación de la posición y forma de actuar de la articulación para compensar.
  • Enfermedades reumáticas.
  • Enfermedades neuromusculares.
  • Traumatismos y actividades que castiguen mucho los pies, como el ballet.
  • Hiperlaxitud de los ligamentos, que no serán capaces de mantener la posición correcta de la articulación.
  • Obesidad.
  • Calzado: uno de los factores más importantes, y por el que este problema es más frecuente en mujeres, principalmente el hecho de que sean cortos y estrechos es el más dañino.
  • Otros, como yatrogenias quirúrgicas, presencia de huesos supernumerarios o amputaciones del segundo dedo.

La prevención del juanete, fundamental

Es importante señalar que como en la mayoría de los casos, el mejor de los tratamientos es un buen cuidado del pie, y una buena prevención, ya que está en nuestra mano evitar la aparición de los juanetes, y el empeoramiento de éstos si ya han empezado a aparecer.

Hay que destacar que el único tratamiento que podrá reducir la desviación es la cirugía, el resto de tratamientos irán encaminados a evitar que siga formándose el juanete.

Líneas de tratamiento

Estas son las diferentes posibilidades de tratamiento:

  • Cirugía: Existen numerosas técnicas, encaminadas a mejorar la desviación de los dedos y a retirar la protuberancia del juanete. La forma de conseguir esto suele ser mediante la realización de una cuña en el hueso. Por lo general todas las técnicas requieren una temporada de cierto reposo para que el hueso consolide, y los tiempos de recuperación suelen oscilar entre 1 y 6 meses.
  • Separadores digitales: Se tratan de separadores de silicona, que se realizan a medida y se colocan entre el primer y segundo dedo para evitar que el primero siga desplazándose. Ideal para etapas iniciales.
  • Plantillas a medida: Muy importantes para frenar la evolución del juanete, ya que al controlar la forma de caminar evitaremos que esa articulación siga actuando de forma incorrecta y se sobrecargue. Siempre deberán estar hechas por un podólogo y tras un estudio biomecánico y de la marcha.
  • Fisioterapia. Encaminada a fortalecer toda la musculatura que rodea las articulaciones (sobre todo flexores y extensores).
  • Calzadoterapia. El calzado es uno de los que más influyen en la formación del juanete, ya que a lo largo del día está en permanente contacto con el pie. El uso continuado de calzado con exceso de tacón, estrecho de puntera, corto o con mínima suela; hará que tengamos más posibilidades de sufrir este problema. lo óptimo para el pie va a consistir en un calzado con buen espacio interior, que no apriete, ni de largo ni de ancho (el pie no se debe amoldar al zapato), y con una buena suela, que amortigüe en la zona de antepié, que sujete el arco, y con cierto tacón (no más de 4 cm).

Bibliografía

  • Viladot A. Anatomía del hallus valgus. Revista de Ortopedia y Traumatología 2001; 1: 3-9.
  • Pascual Gutiérrez R, López Ros P, Alonso Montero C, Chicharro Luna E, Bustos García MJ. Patomecánica del primer radio. Revista Española de Podología 2001; XII(6): 323-333.
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