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Qué es la mialgia y cuáles son sus remedios naturales

En este post hablaremos sobre la mialgia y cómo lidiar con ella. La palabra Mialgia proviene de la unión de dos palabras del griego antiguo mi (μυος) que significa músculo y algia (αλγια) que significa dolor, por lo que comúnmente a la mialgia se le denomina como dolor muscular.  Ya que conocemos lo que quiere decir la palabra mialgia, podemos contaros como nos afecta, porque se produce, que factores influyen sobre ella y como remediarla.

¿Qué es la mialgia?

La mialgia, es una afección en la que se experimenta dolor muscular y que cualquier persona indiferentemente de la edad va a sufrir a lo largo de su vida. Aunque puede padecerse en toda la musculatura del cuerpo, tiene preferencia sobre cuello, brazos, piernas y espalda.

Ese dolor muscular del que hablamos, puede ser agudo, ya sea por una mala postura durmiendo o en el trabajo, un tirón o sobrecarga haciendo ejercicio o por un simple golpe y que desaparezca en cuestión de días o semanas. Pero también, puede ser crónico, es decir que perdure en el tiempo un mínimo de seis meses y esté causado por procesos más complejos como puede ser una enfermedad autoinmune.

¿Cómo funciona el dolor muscular?

Para entender un proceso patológico como es la mialgia, debemos entender también como funciona el mecanismo del dolor.

El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con daño tisular real o potencial. El mecanismo del dolor comienza con la estimulación de los receptores del dolor, también conocidos como nociceptores, que se encuentran en diferentes partes del cuerpo, incluyendo la piel, los músculos, los huesos y los órganos internos.

Cuando los nociceptores son activados por un estímulo doloroso, como un corte, una quemadura o una lesión interna, transmiten una señal eléctrica a través de las fibras nerviosas hasta la médula espinal y el cerebro.

En la médula espinal, la señal eléctrica se procesa y se transmite a través de las vías nerviosas ascendentes hacia diferentes áreas del cerebro, que están involucradas en la percepción, la interpretación y la respuesta al dolor.

La percepción del dolor es una experiencia subjetiva que puede variar de persona a persona y depende de varios factores, como la intensidad del estímulo, la duración del estímulo, el estado emocional y la atención dirigida al dolor.

En resumen, el mecanismo del dolor implica la estimulación de los receptores del dolor, la transmisión de la señal a través de las fibras nerviosas, el procesamiento de la señal en la médula espinal y el cerebro, y la percepción y respuesta al dolor en diferentes áreas del cerebro.

¿Qué puede producir dolor muscular?

El dolor muscular puede ser causado por una gran variedad de factores. Algunos de ellos pueden ser la sobrecarga muscular, derivada de un uso excesivo de los músculos. Ya sea por un día intenso en el gimnasio, por un partido, del deporte que sea, en el que lo hemos dado todo…

La fatiga muscular por posiciones mantenidas como por ejemplo en el trabajo, en el colegio o en la universidad favorecen la aparición de dolor muscular.  Para estos casos en concreto en los que notamos rigidez, pesadez o cansancio en la zona de los hombros/cervicales altas, a continuación, os dejamos un par de videos que os pueden servir para aliviar vuestros síntomas.

Un proceso traumático como puede ser una lesión, tanto si es a nivel óseo como a nivel muscular, van a producir dolor, en la musculatura adyacente en el caso óseo y en la estructura lesionada en el caso muscular.  Una lesión muscular puede presentarse de muchas maneras, un pinchazo, un tirón, un desgarro, una elongación, una microrrotura, una rotura fibrilar… Más adelante hablaremos en profundidad sobre esta última debido a su severidad.

Enfermedades autoinmunes como la fibromialgia, la artritis reumatoide o el lupus pueden provocar dolor muscular o mialgia.

Por último, un estilo de vida sedentario y la falta de activad física van a producir tanto debilidad muscular como dolor muscular. Por lo que recuerda mantenerte activo y realizar como mínimo 30 minutos de ejercicio moderado durante al menos 5 días a la semana. ¡Tu cuerpo te lo agradecerá!

Rotura muscular o fibrilar, ¿en qué consisten?

Como hemos comentado antes, dentro de las lesiones musculares, las roturas fibrilares son las más severas e incapacitantes. Suelen producirse durante la práctica deportiva intensa y una manera de identificarlas es con el conocido signo de la pedrada. En el que, literalmente, se siente como si te hubieran dado un piedrazo en la zona.

A diferencia de los tirones y las elongaciones, en una rotura fibrilar/muscular se produce un sangrado debido a una herida internar. Ese sangrado nos va a confirmar la existencia de la rotura, pero no la localización, porque por el efecto de la gravedad la sangre se mueve, cae y se va a coagular formando un hematoma unos centímetros debajo de la herida, normalmente. Y, a través de métodos como la palpación y sobretodo, con el uso del ecógrafo podemos detectar con exactitud la localización, además de la magnitud de la rotura.

Con este tipo de lesiones hay que tener especial cuidado porque el dolor agudo suele desaparecer al 3/4 día, no percibimos dolor y creemos que ya estamos bien, pero la estructura sigue lesionada. Una regeneración completa del tejido tarda de 21 a 28 días.

Como vemos en la imagen superior al producirse una herida, tiene que llevarse a cabo un proceso de cicatrización. A partir de este momento podemos comenzar con la rehabilitación para evitar que se cree lo que conocemos como fibrosis. Que hace referencia a un desarrollo excesivo del tejido tras un proceso de reparación. ¿Cómo podemos evitar esto? Ayudando mediante movilizaciones de la articulación en la que actúe esa musculatura, es decir, si tengo una rotura en los isquiotibiales, la flexo-extensión de rodilla va a facilitar la reorientación de las fibras evitando así, que se creen rigideces tras el proceso de cicatrización.

Factores que influyen en la aparición de la mialgia

La mialgia puede afectar a cualquier persona, pero algunos factores pueden aumentar el riesgo de sufrir dolor muscular. Estos incluyen:

  1. Edad: El dolor muscular es más común en personas mayores de 50 años. A medida que envejecemos, nuestros músculos pueden perder fuerza y elasticidad, lo que aumenta el riesgo de sufrir dolor muscular.
  2. Inactividad física: Las personas que llevan un estilo de vida sedentario tienen más probabilidades de desarrollar dolor muscular.
  3. Estrés emocional: El estrés y la ansiedad pueden aumentar la tensión muscular y provocar dolor muscular. Durante periodos de gran carga de trabajo es común sufrir episodios de dolor muscular que a niveles cervicales pueden llegar a desarrollarse en dolor de cabeza.
  4. Enfermedades subyacentes: Algunas enfermedades autoinmunitarias y neurológicas pueden causar dolor muscular crónico.
  5. Nutrición: Una dieta pobre en vitaminas y minerales esenciales pueden aumentar el riesgo en padecer mialgia. Los músculos son casi un 80% agua, por lo que en personas que no consuman la cantidad necesaria de agua serán mas propensas a tener dolores musculares. ¡IMPORTANTE! Hay que hidratarse antes, durante y después de la practica deportiva.

Remedios naturales contra la mialgia

El ejercicio moderado puede ser un método efectivo para remediar la mialgia, ya que, puede fortalecer los músculos, aumentar la flexibilidad y mejorar la circulación sanguínea, favoreciendo la disminución el dolor muscular. Además, el ejercicio podemos considéralo como una vía de escape para reducir el estrés, que como ya sabemos es un factor que contribuye a la aparición de la mialgia. Ejercicios como el yoga, el pilates, la natación… nos van a ayudar a combatirla.

El descanso es importante para permitir que los músculos se recuperen y sanen. Si el dolor muscular es causado por una lesión o sobrecarga muscular, es importante tomarse un tiempo para descansar y permitir que los músculos se recuperen.

Como hemos comentado anteriormente, mantenerse hidratado puede ser útil para reducir la inflamación y el dolor muscular.

Los efectos fisiológicos del frio y el calor, nos van a ayudar a combatir el dolor muscular. Aplicarse frio, bien con los packs de gel que todos conocemos y tenemos en casa, con sprays efecto frio, o con la típica bolsa congelada de guisantes que se usaba antaño, pueden ayudar a reducir la inflamación y el dolor. Mientras que mantas eléctricas, toallas calientes o parches de calor pueden ayudar a relajar los músculos y mejorar la circulación sanguínea.

Los masajes pueden ser útiles para aliviar el dolor muscular. Un masaje suave en los músculos afectados va a ayudar a reducir la tensión muscular y mejorar la circulación sanguínea. ¡OJO! En roturas musculares los masajes precoces están contraindicados.

Una dieta saludable puede ayudar a reducir la inflamación y el dolor muscular. Es importante incluir alimentos ricos en antioxidantes, como frutas y verduras, y alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, como pescado y nueces.

Bibliografía

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Etiquetas: dolor, dolor muscular, ejercicio, mialgia

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