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Miedos nocturnos y pesadillas en niños

Aproximadamente entre los 4 y 6 años de edad surge en el niño el miedo a la oscuridad, a las catástrofes y a los seres imaginarios como fantasmas o monstruos. Estos miedos son normales y evolutivos, quiere decir, que estos forman parte de una de las etapas de desarrollo del niño y que estos pasarán. Es importante saber esto, ya que cerca del 19% de los niños van a tener estos miedos nocturnos y que, de forma evolutiva, estos desaparecerán a medida que crezca.

Normalizar esta circunstancia y saber que es temporal puede ayudar a los padres a manejar estas situaciones de una forma más calmada y eficaz.

Miedos nocturnos y pesadillas en niños

Las pesadillas suelen ocurrir durante las fases de sueño REM y pueden aparecer durante toda la noche, pero más probablemente durante el último tercio. El niño se despierta nervioso y con mucho miedo, lo difícil entonces es conseguir que se vuelva a dormir.

Ante una pesadilla, debemos acudir a atender al niño de manera paciente, cariñosa y calmada. Nuestra actitud es fundamental para ayudar a que se tranquilice antes. No es aconsejable preguntarle detalles sobre la pesadilla en ese momento, ya que le hará revivir de nuevo la emoción, con lo que reactivaremos su miedo. En lugar podemos hablarle de forma cariñosa y tranquila, frases como: “Ya pasó, ahora estás a salvo” “Nada malo puede pasarte”, “Estoy aquí contigo y te protejo”, es importante también que el niño sienta el contacto físico, abrazarle, acariciarle, eso puede calmar más incluso que las palabras. Quedarnos con él hasta que se tranquilice y se vuelva a dormir siempre es mejor que llevarle a nuestra cama. Muchas veces optamos por esta segunda opción porque nosotros también necesitamos descansar, no pasa nada si alguna vez lo hacemos, pero es conveniente que no se convierta en un hábito.

Utiliza tu imaginación

Para ayudar al niño a sentirse mejor, quizá creando un personaje que le de seguridad, como un su superhéroe favorito. Simbolizarlo en un objeto que pueda tener junto a él y le aporte tranquilidad, tal vez su muñeco favorito, o un objeto de mamá o papá. Dejarle una pequeña luz encendida, tipo las luces de enchufe también ayuda a que vuelva a recuperar la calma. Una música suave, contarle historias o cuentos en los que el protagonista es valiente y vence sus miedos; para que el niño aprenda poco a poco a empoderarse y ganar confianza en sí mismo.

Esto, en cuanto qué hacer cuando aparece la pesadilla o el miedo nocturno, en lo que respecta a la prevención. Aquí van unos cuantos consejos:

  • Evitar que vean películas con alta carga emocional o no adecuadas para su edad.
  • No ver ni escuchar ni comentar noticias o sucesos tipo accidentes, robos o catástrofes delante del niño.
  • Evitar pantallas de televisión, tablets o móviles antes de dormir. La intensidad lumínica de estas inhibe la producción de melatonina, hormona que regula nuestro reloj biológico y que se activa por la noche; así que esa sobreexcitación no le ayudará a dormir.
  • Un vaso de leche caliente produce triptófano, aminoácido antecesor de la melatonina, así que esto hará que descanse mejor.
  • Y por último y fundamental, mantener una buena rutina de sueño, intentando que se acueste siempre a la misma hora.

 

 

Bibliografía:

Berk, L.E., (2009) Desarrollo del niño y del adolescente, Madrid: Prentice may.

Corral, A., Gutiérrez, F. y Herranz, Mª.P. (Eds.) (1997). Psicología Evolutiva, Madrid: UNED.

 

 

 

Etiquetas: emoción, miedo, niños, pesadillas, psicologia

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