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Mindfulness: una manera para aliviar el dolor crónico

La práctica del mindfulness ha demostrado ser altamente efectivo para aliviar el dolor crónico. No se trata de ningún tipo de magia extraña, sino de ciencia.

La neurociencia ha probado que la práctica continuada del mindfulness produce cambios profundos a nivel cerebral, en concreto en varias estructuras como son la ínsula, la corteza cingulada y el córtex prefrontal. Estos cambios tienen grandes beneficios a nivel psicológico, entre otros, la sensación de bienestar. Además ayuda a reducir la activación de la amígdala que es la que se dispara cuando sentimos miedo o estamos sometidos a un estrés constante.

El hecho de entrenar al cerebro para que preste atención al momento presente, implica ser más consciente de la realidad, tal cual es sin emitir ningún juicio y aceptación de las cosas tal y como son. Esto nos ayuda a relacionarnos de una forma distinta con el dolor crónico, aceptamos en vez de pelearnos con él.  Salimos del victimismo que no hace más que acentuar el dolor, y nos ayuda a enfocarnos en lo positivo de la vida, en lugar de tener todo el tiempo en el punto de mira nuestro dolor.

Mindfulness una manera para aliviar el dolor crónico

Estos beneficios psicológicos tienen un efecto físico también. Ya que, al reducirse la ansiedad y la irritabilidad ante el dolor, también disminuye la intensidad del dolor. Pudiendo hacerse este mucho más soportable y llevadero, teniendo incluso más periodos indoloros y mejorando en gran medida la calidad de vida de la persona que sufre dolor crónico.

Diversos estudios, como el de Grant (2011), prueban que el grosor de ciertas áreas del cerebro aumenta con la práctica continuada del mindfulness. Esto se traduce en una mayor tolerancia al dolor y menor reacción emocional ante él.

Podríamos pensar que cuanta más atención prestamos a las sensaciones físicas y mayor conciencia corporal tenemos, más se incrementará la sensación de dolor. Pero ocurre justo lo contrario, vendría a ser como la famosa frase de Carl Jung: “Aquello a lo que te resistes, persiste”. Por lo que, en consecuencia, aquello que aceptas se debilita o desaparece. La persona aprende así, a tener el control de su vida, en lugar de que el dolor sea el que la controle. El mindfulness ayuda a salir de ese lugar de indefensión y a ser capaz de manejar el dolor conscientemente.

Programa MBSR para la reducción del estrés

Jon Kabat-Zinn fue quien, en 1979 creó el programa MBSR, de Mindfulness para la reducción del estrés, cuyo objetivo, en origen, era ayudar a los pacientes con dolor crónico en su clínica de la Universidad de Massachusetts.

Kabat-Zinn dijo que el éxito de este programa tenía que ver con entrenar la conciencia en lugar del pensamiento. El pensamiento negativo puede aumentar los niveles de estrés del paciente y por tanto, aumentar también el dolor físico. Además puede provocar que la persona desarrolle estados depresivos.

En cambio la conciencia ayuda a sanar, y esta nos ayuda a equilibrar las agitaciones emocionales y las distorsiones provenientes de una mente enfocada en lo negativo. Esta es la clave del éxito de la práctica continuada del mindfulness. Como analgésico natural contra el dolor y lleno de efectos secundarios positivos.

Efectos secundarios positivos de mindfulness

    • Mejora del estado de ánimo.
    • Reducción de la presión arterial.
    • Reducción del estrés.
    • Reequilibrio del sistema inmune.
    • Aumento de la capacidad de concentración y memoria.
    • Mejora de la calidad del sueño, entre muchos otros.

Así que, démonos esta oportunidad de rediseñar nuestro cerebro y mejorar nuestra salud con la práctica del mindfulness. Es uno de los hábitos más saludables que puedes introducir en tu vida a partir de hoy mismo.

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