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Neuromodulación: todo lo que necesitas saber

Antes de abordar la neuromodulación, un poco de historia. Hace ya miles de años que se lleva usando la electricidad para el tratamiento del dolor. No obstante, el almacenamiento y control de la misma no ocurrió hasta mediados del siglo XVIII, donde adquirió gran popularidad y cuyas investigaciones fueron creciendo.

La neuromodulación comienza en la época de los 60s con las investigaciones de Patrick Wall y Ronald Melzack y la teoría de las Compuertas (1965). A partir de los 80s, se comenzó a usar la neuromodulación para el tratamiento del dolor crónico mediante diferentes dispositivos.

Los dispositivos han ido mejorando en gran medida durante estos últimos años, siendo estos más pequeños y complejos, pero más fáciles de utilizar. En 1974 nace, a mano del neurocirujano Dr. Clyde Norman Shealy, el dispositivo TENS (del inglés: Transcutaneous Electrical Nerve Stimulation o Electroestimulación percutánea de los nervios).

Hoy en día, la neuromodulación percutánea se realiza de forma ecoguiada, y fisioterapeutas como Francisco Minaya y Fermín Valera son pioneros en esta práctica, escribiendo el libro “Fisioterapia invasiva” en 2016, donde se muestran sus investigaciones.

¿Qué es la neuromodulación percutánea?

La Neuromodulación Percutánea (MNP) es una técnica invasiva, cuyo objetivo es intervenir sobre el sistema nervioso central (SNC) y periférico (SNP). En manos de un fisioterapeuta, es una técnica totalmente segura, efectiva y casi indolora.

Cuando algo no está funcionando bien en el sistema nervioso, las estructuras adyacentes se ven afectadas. Aquí entra en juego la neuromodulación.

¿En qué consiste la neuromodulación?

Consiste en la aplicación de una corriente de baja frecuencia e intensidad mediante un dispositivo de electroterapia y a través de una/s aguja/s de punción seca o acupuntura en un área cercana al SNP para estimular puntos neuroreactivos y así modificar la excitabilidad de un grupo neuronal. Digamos que a través del estímulo se provoca un “reseteo” del impulso nervioso para que este funcione correctamente, y a su vez, la musculatura a la que inerva. En definitiva, vamos a conseguir una activación de los mecanismos modulares del dolor y neuroplasticiad, obteniendo también una mejora sobre el funcionamiento de la movilidad y fuerza.

Para realizar esta técnica, es necesario valorar previamente la zona a tratar, colocar tanto al paciente como al material de la mejor forma posible, y utilizar un ecógrafo para ser precisos y efectivos en la ejecución, desinfectando siempre la zona a tratar y adaptando la corriente en función del objetivo y necesidades del paciente.

¿Cómo funciona la neuromodulación percutánea? ¿Qué efectos produce? 

En este apartado hablaremos con términos más técnicos, adentrándonos en el proceso neurofisiológico.

Primero debemos saber que la información dolorosa se propaga a través de la médula espinal, llegando al cerebro. Gracias a la técnica de neuromodulación percutánea, se consigue estimular la asta dorsal de la médula espinal por medio de troncos o ramas nerviosas a nivel periférico, ya sean ramas sensitivas o motoras, inhibiendo la conducción de los nervios hiperactivos por medio de pulsos. Estos pulsos que genera el dispositivo, excitan secciones de los nervios periféricos mediante impulsos eléctricos. Lo que está siendo modificado es el ambiente electrobioquímico del nervio (despolarización), iniciando una respuesta analgésica y de reparación, procesos que están mediados por el sistema inmune y endocrino.

La inflamación que se produce mediante esta técnica provoca una respuesta de autorregulación del propio cuerpo, que va a generar sustancias antiinflamatorias y analgésicas, además de diferentes mecanismos de control del dolor y reparación del tejido. El aumento de producción de endorfinas, la liberación de factores de crecimiento nervioso, la hiperpolarización de la membrana plasmática, el fomento del equilibrio entre la inhibición y excitación, o el bloqueo de la transmisión nociceptiva a nivel medular, son algunos de los efectos que se experimentan a nivel fisiológico.

En definitiva, los efectos que se consiguen con la neuromodulación percutánea se traducen en una mejora de la función neuromuscular, además de la reducción del dolor, gracias a la autorreparación y autorregulación del organismo, mejorando así la funcionalidad y adaptabilidad del sistema neuro-músculo-esquelético y por tanto la calidad de vida del paciente. Todo ello siendo una técnica poco invasiva e indolora, además de que carece de efectos secundarios.

Indicaciones

Esta técnica está indicada cuando existe alguna disfunción neuro-músculo-esquelética, ya sea esta crónica o aguda, normalizando así la función del sistema nervioso. Aquí se enumeran algunos casos para los que esta terapia está indicada:

  • Dolor crónico.
  • Dolor en miembro fantasma.
  • Hernias discales asociadas a radiculopatías.
  • Mejora de la función neuromuscular.
  • Mejora de la tensegridad y flexibilidad del tejido.
  • Roturas musculares.
  • Síndrome de dolor regional complejo.
  • Atrapamiento nervioso.
  • Tendinopatías.

Contraindicaciones

A pesar de ser una técnica segura y con rigor científico, su uso requiere tener una formación y conocimiento concretos para que un profesional sanitario lo aplique correctamente. Además, cabe destacar algunas contraindicaciones como son:

  • Durante el embarazo.
  • Pacientes oncológicos o enfermedades innmunodepresoras o inmunosupresoras.
  • Pacientes con dispositivos eléctricos implantados o implantes protésicos.
  • Tener en cuenta algunos medicamentos como anticoagulantes…

Aquí os dejo un video de cómo tratar la ciática con estimulación magnética

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