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Rotura de ligamento cruzado anterior o LCA

Hace unas semanas Sergio Asenjo, portero del Villareal CF, sufrió una rotura de ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda durante el encuentro con el Real Madrid CF. Esto sumado a las otras tres roturas del mismo ligamento que tuvo en la rodilla derecha, hacen un total de cuatro.

Al tratarse de una lesión grave, la recuperación de la misma es un poco larga y complicada, pero nada que no podamos tratar aquí en Fisiolution. Esperamos que no sufráis esta lesión, pero si necesitáis ayuda no dudéis en solicitárnosla.

El ligamento cruzado anterior es uno de los principales estabilizadores de la rodilla. Su principal función es la de evitar el desplazamiento hacia anterior de la tibia con respecto al fémur.

El principal signo de rotura de ligamento cruzado anterior es el desplazamiento hacia anterior exagerado de la tibia, lo que conocemos como cajón anterior de tibia. Junto con este síntoma, también aparecen inflamación, dolor, inestabilidad de rodilla e impotencia funcional. Siempre será necesario realizar pruebas de imagen para comprobar la existencia y el grado de lesión.

En algunas ocasiones esta lesión viene acompañada de otras, como pueden ser edema óseo o la llamada tríada (rotura del ligamento cruzado anterior, del ligamento interno y del menisco interno).

En los casos en los que hay una rotura aislada se puede realizar un tratamiento conservador o un tratamiento quirúrgico. Por lo que, a continuación, os vamos a hablar de los dos casos. La elección del tratamiento dependerá de la gravedad que tenga la lesión.

Tratamiento conservador

El tratamiento conservador se divide en dos partes:

  • En una primera fase buscaremos reducir los síntomas producidos por la lesión, como son la inflamación y el dolor.
  • Una vez remitidos los síntomas agudos, el trabajo se enfocará en potenciar musculatura que pueda suplir la función estabilizadora del ligamento y en ganar el rango de movilidad perdido.

Tratamiento quirúrgico

El objetivo del tratamiento quirúrgico se basa en la limpieza de impurezas de la zona lesionada y la sustitución del ligamento roto por otra estructura autóloga, es decir, obtenida de otro tejido del propio paciente. Al utilizar ese tipo de plastias el riesgo de rechazo es mucho menor.

La intervención se realiza a través de una artroscopia, por lo que la anestesia empleada suele ser epidural. Durante la intervención el cirujano obtendrá el tejido que reemplazará al ligamento y realizará su inserción.

Los tejidos más empleados suelen ser fibras del tendón del músculo semimembranoso o semitendinoso, localizados en los isquiotibiales. Aunque, en algunos casos, el tejido empleado puede ser de una parte de los tendones que forman la pata de ganso de la rodilla o del tendón rotuliano.

Tras la operación tendrá que realizarse un tratamiento fisioterapéutico similar al realizado durante el tratamiento conservador. Con la diferencia de que será más lento debido al periodo de adaptación de la plastia. En las primeras fases es muy importante tener cuidado para evitar que la plastia se rompa o se desinserte.

El tiempo hasta la vuelta a la normalidad cuando se realiza el tratamiento quirúrgico suele ser de unos 8-9 meses. Aunque hay que decir que se puede volver a realizar actividad física de manera progresiva y con cuidado un tiempo antes. Todo depende de cómo responda el paciente al tratamiento.

 

Etiquetas: Rotura ligamento anterior

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