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Vértigos ¿Qué son, qué puedo hacer para tratarlos?

¿Vértigos o mareos? Normalmente se suele confundir y hablamos de vértigos cuando realmente estamos ante una sensación de mareo, o viceversa. Para que quede claro, los signos distintivos entre ambos son:

–  La sensación de mareo es una pérdida de estabilidad, como si “estuviésemos en un barco” y/o notar que podemos desmayarnos en cualquier momento.

–  El vértigo es la sensación que nosotros giramos alrededor de nuestro entorno o que éste gira y da vueltas a nuestro alrededor;  sin poder detenerlo y se debe habitualmente a un trastorno    del sistema vestibular.

Es muy importante, para un buen diagnóstico de estos trastornos del equilibrio, saber que no hay vértigo si no está acompañado de nigtasmus y desequilibrios pero también puede haber nigtasmus o desequilibrio sin estar ante un cuadro de vértigo. Necesitamos del funcionamiento correcto de los tres sistemas (el sistema vestibular, el sistema visual y el propioceptivo) que facilitan la orientación y la postura.

Origen de los vértigos

Existe tanta controversia en cuanto al origen cervical del vértigo como en el agente etiológico responsable. Se barajan varias posibilidades, como el grado de tensión de la musculatura suboccipital, la disfunción articular de la columna cervical superior (cervicales), problemas vasculares asociados a procesos degenerativos o el papel desempeñado por el sistema nervioso vegetativo. Todos estos factores pueden actuar como causa única, interactuar entre ellos o ejercer un efecto sumatorio.

Para evaluar el tipo de vértigo, los aspectos más relevantes de la historia clínica son los siguientes:

  • Edad
  • Antecedentes patológicos
  • Descripción de la crisis

Además, la incidencia es mayor en el sexo femenino y con la edad, llegando a afectar hasta al 20% de la población mayor de 65 años, en quienes comporta riesgo de caídas y genera una alta morbilidad.

Tipos de Vértigos

  • Vértigo fisiológico cuando realizamos movimientos de la cabeza para los que el sistema vestibular no está adaptado, giros rápidos concéntricos, balanceo de un barco o con posiciones extrañas de la cabeza y cuello, como en la hiperextensión del cuello que se acompaña de rotación (poner una lámpara en el techo).
  • Crisis única. Episodios de inicio brusco, de varias horas o días de duración, que suelen cursar sin pérdida auditiva, como en la neuritis vestibular.
  • Crisis recurrentes. Son las crisis con menor riesgo de origen central.
  • Vértigo crónico. Aunque no hay un criterio único, el vértigo se considera crónico a partir de 1 mes de persistencia o recurrencia de los síntomas

Exploración para un buen diagnóstico

La exploración del paciente con vértigo incluye diversos aspectos que deben evaluarse de forma sistemática:

–  Exploración neurológica: con especial atención a los pares craneales.

–  Observación del paciente desde el momento en que accede a la consulta: actitud, estabilidad al andar, postura, lenguaje.

–  Exploración audiológica: otoscopia y audiometría siempre que haya pérdida auditiva asociada.

Afecciones que puede causar el vértigo

  • Afecciones del aparato vestibular : laberintitis, cinetosis, enfermedad de Meniere, otitis media, otitis aguda, otitis crónica, vértigos posicional, neuronitis vestibular. vértigos
  • Cardiovasculares: arteriosclerosis con compromiso del tronco basilar o las arterias vestibulares periféricas.
  • Neurológicas: tumor cerebral, esclerosis múltiple, lesiones del ángulo ponto-cerebeloso, hipertensión endocraneana, migraña basilar.
  • Oculares: defecto de refracción, glaucoma, desequilibrio muscular.
  • Metabólicas: hipoglucemia, hipotiroidismo, intoxicaciones, diabetes mellitus.
  • Psicológicas: estrés, ansiedad, agorafobia.

Tratamiento para combatir los vértigos

Consejos  higiénicos  generales  para evitar  los  síntomas  del  vértigo  y  la sensación de mareo son los siguientes:

  • Usar tapones al nadar.
  • Prevenir determinadas  enfermedades infecciosas vacunándose a tiempo.
  • No introducir  nada  en  los  oídos.
  • Evitar estar  en  zonas  en  las  que haya  ruidos  muy  fuertes;  si  no  puede evitarlo, usar auriculares protectores.
  • Es recomendable  hacerse  un  examen anual de la vista.
  • Usar casco en determinadas actividades de  riesgo,  cuando  vaya  en  bicicleta  o  en  moto  para  evitar  golpes  en la cabeza.
  • No impedir que salga el aire de la nariz cuando se estornuda.
  • Sonarse la nariz despacio, sin taponar a la vez las dos fosas nasales.
  • Evitar situaciones  en  las  que  el individuo pueda sufrir cambios de presión en los oídos de manera brusca.
  • Si aparece  un  catarro,  un  proceso alérgico, una infección de oído, nariz o garganta,  acudir  al  médico  para  que prescriba un tratamiento oportuno.
  • Evitar las  sustancias  irritantes  al limpiar.  Si  se  utilizan,  mantener  la zona bien ventilada.
  • Si se  presenta  una  crisis  de  vértigo,  permanecer tumbado  en  la  cama, absolutamente  en  reposo  y  con  la  luz apagada.

Además trabajando la buena movilidad cervical y un tono muscular correcto de la zona favorecemos una vascularización correcta hacia el cráneo que va a mantener la funcionalidad del oído interno y de su nervio vestibular de manera correcta. También trabajando la movilidad y maleabilidad craneal natural eliminamos posibles tensiones y compresiones del nervio,así como la posición correcta de nuestro sistema de equilibrio, que se encuentra en el oído.

vértigos

Bibliografía

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