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Sindesmosis: Función y lesiones comunes de la articulación sindesmótica

Imagina que tu cuerpo es una estructura de ingeniería de alto rendimiento, como un puente colgante o una torre de acero. Algunos puntos están firmemente soldados (como los huesos), otros tienen bisagras que permiten movimiento (como las articulaciones sinoviales), pero hay zonas donde lo que se necesita no es ni rigidez total ni libertad absoluta, sino una unión firme pero flexible.

Ahí es donde entran las sindesmosis: como si fueran cables tensores o abrazaderas fibrosas, unen huesos entre sí de forma fuerte, estable, pero con una mínima movilidad controlada, lo justo para adaptarse al movimiento, distribuir cargas y mantener todo en su sitio. Y aunque no son muchas, sin ellas, funciones básicas como caminar, girar el brazo o mantener estable el tobillo serían imposibles.

¿QUÉ ES UNA SINDESMOSIS?

Una sindesmosis es un tipo de articulación fibrosa, donde dos huesos se mantienen unidos por tejido conectivo denso (como ligamentos o membranas interóseas), sin cavidad articular ni cartílago sinovial. A diferencia de las articulaciones móviles como el hombro o la rodilla, la sindesmosis permite sólo un rango de movimiento muy pequeño, o incluso nulo.

  • Formada por ligamentos o membranas interóseas.
  • Estable, pero con una ligera elasticidad funcional.
  • No tiene líquido sinovial ni cartílago articular.
  • Su función es estabilizadora, distribuidora de cargas y soporte estructural.

¿QUÉ FUNCIÓN TIENE UNA SINDESMOSIS?

A pesar de su diversidad, todas las sindesmosis del cuerpo comparten las siguientes funciones clave:

  • Estabilidad estructural: mantienen relación anatómica entre los huesos largos.
  • Distribución de las cargas: ayudan a transmitir fuerzas entre diferentes estructuras óseas, repartiendo las mismas.
  • Flexibilidad controlada: permiten un leve ajuste para adaptarse al movimiento sin perder estabilidad.
  • Inserción muscular: proveen una base firme para la acción de músculos.

Por ejemplo, para lo que veamos más claro: al correr, el impacto en el tobillo se distribuye a través de la sindesmosis distal tibio-peronea, que se abre apenas unos milímetros para absorber la fuerza sin romperse. Al girar la muñeca, por ejemplo, la membra interósea del antebrazo asegura que el radio y el cúbito trabajen coordinadamente.

Aunque las sindesmosis no tienen la fama de otras articulaciones como el hombro o la cadera, su función es vital para la estabilidad, la biomecánica eficiente y la prevención de lesiones. Su importancia clínica es tal que un fallo en cualquiera de ellas puede llevar a inestabilidad crónica, dolor persistente e incluso necesidad de cirugía

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE IDENTIFICAR UNA DISFUNCIÓN EN ESTA ARTICULACIÓN?

Muchas veces se pasa por alto en diagnósticos de esguinces o fracturas leves. Si no se trata correctamente puede derivar en:

  • Inestabilidad articular crónica.
  • Disminución del rendimiento deportivo.
  • Dolor persistente y compensaciones posturales.
  • Riesgo de artrosis precoz (especialmente en tobillo).

 

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ARTICULACIONES SINDESMÓTICAS DEL CUERPO HUMANO

Antes de entrar en las sindesmosis, hay que recordar que las articulaciones fibrosas se dividen en:

  1. Suturas – Se encuentran en el cráneo (ej. sutura coronal).
  2. Gonfosis – Articulaciones entre los dientes y el hueso alveolar.
  3. Sindesmosis – Unión entre dos huesos mediante ligamentos o una membrana.

Así que, dentro de las fibrosas, solo las sindesmosis permiten algo de movimiento.

Aunque no hay muchas articulaciones sindesmóticas, las que existen son claves para el soporte del cuerpo, sobre todo en miembros superiores e inferiores. En el cuerpo hay cuatro sindesmosis principales, todas ellas de gran importancia funcional:

  1. SINDESMOSIS TIBIO-PERONEA DISTAL

Situada entre la tibia y el peroné (fíbula), justo por encima del tobillo. Esta articulación es una unión ligamentosa muy compleja, situada en la parte inferior de la pierna, entre la incisura fibular de la tibia y la cara medial del peroné. Está compuesta por un complejo de ligamentos muy fuertes, algunos de los cuales trabajan sinérgicamente con la cápsula articular del tobillo:

  • Ligamento tibio-peroneo anterior inferior (LTFAI): es el más frecuentemente lesionado. Se sitúa en la parte anterolateral de la sindesmosis, en disposición diagonal. Controla la separación y la rotación externa del peroné.
  • Ligamento tibio-peroneo posterior inferior (LTFPI): es más grueso y resistente que el anterior. Se ubica en la parte posterior de la sindesmosis y es importante en la estabilidad rotacional posterior del tobillo.
  • Ligamento interóseo: es una estructura densa y corta, que unas ambas superficies óseas. Sirve de transición entre la membrana interósea y la sindesmosis distal. Resiste la separación vertical y las rotaciones del peroné.
  • Ligamento transverso inferior: a veces se considera parte del LTFPI y se sitúa profundamente en la parte posterior, reforzando la pinza tibio-peronea.
  • Membrana interósea (parte distal) que une ambos huesos a lo largo de la pierna, siendo un refuerzo adicional que limita la separación excesiva entre los huesos de la pierna.

Lesiones comunes:

  • Esguince de sindesmosis (esguince alto de tobillo): más severo que un esguince lateral. Ocurre cuando el pie está en rotación externa y dorsiflexión forzada, como en los cambios de dirección bruscos. Puede lesionarse uno o varios de los ligamentos mencionados anteriormente.
    • Grados:
      • Grado I: estiramiento del LTFAI sin inestabilidad.
      • Grado II: desgarro parcial del complejo ligamentoso con cierta separación entre la tibia y peroné.
      • Grado III: ruptura completa con inestabilidad evidente (requiere cirugía).

 

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  • Separación sindesmótica o “diástasis tibio-peronea”: acompaña frecuentemente a las fracturas de tobillo, especialmente las de tipo Maissoneuve (fractura alta del peroné con rotura ligamentosa distal). Si no se detecta, puede derivar en artrosis temprana del tobillo.
  • Inestabilidad crónica de la sindesmosis: debido, generalmente, al mal manejo de las lesiones agudas. Puede dar lugar a dolor profundo, inflamación persistente y sensación de debilidad al apoyar el pie.
  1. SINDESMOSIS TIBIO-PERONEA PROXIMAL

Situada entre la cabeza del peroné y la cara lateral de la tibia proximal. Aunque tiene una pequeña cápsula articular sinovial, la unión fibrosa a través de ligamentos y la continuidad de la membrana interósea la convierten funcionalmente en una sindesmosis. Se compone de:

  • Ligamento anterior de la cabeza del peroné: une el peroné con la tibia por delante. Estabiliza el peroné durante la dorsiflexión y la rotación tibial.
  • Ligamento posterior del cabeza del peroné: es más fuerte y limita la traslación posterior y lateral del peroné.
  • Membrana interósea (inicio proximal): aunque se extiende hacia distal, comienza en esta zona y ayuda a distribuir las cargas longitudinales.

Lesiones comunes:

  • Luxación o subluxación de la articulación proximal: traumatismos directos o torsión forzada (por ejemplo, accidentes deportivos o caídas de lo alto). Puede ser anterior, posterior o superior.
  • Síndrome de compresión del nervio peroneo común: el nervio rodea el cuello del peroné y puede verse comprimido por inestabilidad proximal o edema postraumático, causando:
    • Debilidad del tibial anterior
    • Pérdida de la dorsiflexión del pie (pie caído)
    • Parestesias en el dorso del pie

 

 

  • Dolor lateral de rodilla persistente: en casos de disfunción articular o inestabilidad residual.
  1. MEMBRANA INTERÓSEA TIBIO-PERONEA (PARTE MEDIA)

Recorre la mayor parte del espacio entre la tibia y el peroné, excepto en los extremos. Es más gruesa que la del antebrazo, con fibras orientadas principalmente de forma oblicua descendente lateral.

Su función es restringir la separación entre la tibia y el peroné, transferir cargas compresivas y estabilizar durante la marcha, y permitir el deslizamiento relativo entre el peroné y la tibia. Además, es un punto de inserción para músculos posteriores y laterales de la pierna, como: tibial posterior, flexor largo del dedo gordo y peroneos largo y corto.

Lesiones comunes:

  • Desgarro de la membra interósea (asociada a esguinces altos): casi siempre forma parte de una lesión combinada con la sindesmosis distal. Puede no verse en las radiografías, pero causar una inestabilidad latente.
  • Dolor profundo en la pierna (shin splint profundo): irritación por sobreuso o microtraumatismos de repetición en corredores o militares.
  • Compresión por hematomas o edema: en casos de síndrome compartimental, la membra interósea actúa como barrera, dificultando el drenaje del edema o sangre.
  1. SINDESMOSIS RADIO-CUBITAL (MEMBRANA INTERÓSEA DEL ANTEBRAZO)

Una lámina fibrosa oblicua que une el borde interóseo del radio con el borde interóseo del cúbito, desde el tercio proximal hasta el distal del antebrazo. Se compone de:

  • Fibras oblicuas descendentes (la mayoría): van del radio proximal al cúbito distal, permitiendo la transmisión de carga del radio (que soporta más peso) hacia el cúbito.
  • Fibras oblicuas ascendentes (menores): ayudan a la movilidad durante los movimientos de pronación y supinación.
  • Bandas accesorias (ligamento oblicuo): son refuerzos localizados.
  • Inserciones musculares: sirven de anclaje para músculos como el flexor largo del pulgar, pronador cuadrado y extensor largo del pulgar.

 

Lesiones comunes:

  • Síndrome de Essex-Lopresti: fractura de la cabeza del radio + rotura de la membrana interósea + dislocación de la articulación radio-cubital distal. Alta sospecha clínica si hay pérdida de fuerza, dolor difuso e inestabilidad distal tras una fractura radial.
  • Dolor crónico del antebrazo: la sobrecarga (por movimientos repetitivos o deportes como la escalada o levantamiento de pesas) puede estresar la membra interósea, causando dolor entre el radio y el cúbito.
  • Pérdida de la transmisión de cargas: si la membrana se daña, el cúbito puede recibir más carga de la que está diseñado para soportar, dando lugar a dolor de cúbito e inestabilidad.
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SINTOMATOLOGÍA GENERAL DE UNA DISFUNCIÓN DE LA SINDESMOSIS

Entendemos por disfunción de la sindesmosis como cualquier alteración de la función biomecánica y estabilizadora de esta articulación, causada por: lesión ligamentosa parcial o completa (esguince), separación entre los huesos (diástasis), laxitud crónica post-trauma, cicatrización anómala o fibrosis, irritación neuromuscular o compensaciones biomecánicas.

La sintomatología puede presentarse en mayor o menor medida, dependiendo del tipo de sindesmosis afectada, pero puede incluir:

  • Dolor profundo, mal localizado: no superficial, sino interno, molesto, constante, difícil de señalar con un dedo. A menudo descrito como un dolor sordo, dentro del hueso, que empeora con la carga, rotación o presión específica.
  • Dolor mecánico o después de la actividad: aumenta con el uso, no siempre al inicio del movimiento. Por ejemplo: correr, caminar cuesta abajo, sentadillas profundas, giros…
  • Inestabilidad funcional o sensación de fallo: el paciente no necesariamente indica que se le fuera a salir la articulación, pero sí puede utilizar frases como: “siento que no puedo apoyar del todo bien”, “me cruje al girar” o “piso mal”, perdiendo precisión en movimientos rápidos o asimétricos.
  • Limitación de la movilidad asociada: restricción dolorosa en dorsiflexión (sindesmosis del tobillo), pronación/supinación (antebrazo), flexión de rodilla (tibio-peronea proximal).
  • Cambios compensatorios posturales: alteraciones sutiles en la marcha o en el patrón de movimiento: evitar apoyar el talón o el antepié, pisar con rotación externa, inclinación de la pierna o el cuerpo, tirar de hombro o codo para levantar objetos con la mano…
  • Síntomas neurosensitivos: si se afecta el nervio adyacente (peroneo o interóseo), puede haber parestesias, debilidad o hipoestesia localizada.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA UNA LESIÓN EN LA SINDESMOSIS?

El objetivo, y la importancia, de un buen diagnóstico es detectar de forma temprana y precisa la lesión en la sindesmosis, para evitar malas curaciones, inestabilidad crónica, degeneración articular (artrosis) y/o disfunciones en la biomecánica y dolor persistente.

El diagnóstico puede realizarlo un fisioterapeuta, traumatólogo o radiólogo.

Todo diagnóstico, además de los signos y síntomas que vamos a incluir a continuación, deberá ir acompañado de: ecografía, RMN, radiografía, y en algunos casos, TAC.

  • SINDESMOSIS TIBIO-PERONEA DISTAL (esguince de tobillo alto):

    Deberemos sospechar si hay:

    • Dolor más arriba del tobillo, no en los ligamentos laterales.
    • Mecanismo de rotación externa del pie, especialmente en dorsiflexión.
    • Dificultad para caminar pese a mínima inflamación.
    • Sensación de inestabilidad o “que algo no encaja”.

Se debe realizar una exploración física:

Test Cómo se realiza Resultado positivo
Test de compresión Aprieta con ambas manos la tibia y el peroné a la mitad de la pierna Dolor distal en la sindesmosis
Test de rotación externa (Kleiger modificado) Paciente sentado con rodilla a 90°, se sujeta el tobillo y se rota externamente el pie Dolor anterolateral o sensación de apertura
Test de Cotton Se moviliza el pie lateralmente mientras se estabiliza la tibia Movimiento excesivo o dolor
Test de dorsiflexión forzada (Squat test) Paciente hace una sentadilla profunda Dolor en la parte alta del tobillo
Hop test (salto monopodal) Se pide al paciente que salte con la pierna afectada Dolor o incapacidad para realizarlo
  • SINDESMOSIS TIBIO-PERONEA PROXIMAL:

    Deberemos sospechar si hay:

    • Dolor en la cara externa de la rodilla, irradiado.
    • Historia de traumatismo o torsión
    • Posible afectación del nervio peroneo (parestesias, debilidad del pie).

Pruebas físicas:

  • Palpación dolorosa sobre la cabeza del peroné.
  • Prueba de movilidad anteroposterior del peroné
  • Test neurodinámicos para nervio peroneo.
  • SINDESMOSIS RADIO-CUBITAL (MEMBRANA INTERÓSEA DEL ANTEBRAZO):

    Deberemos sospechar si hay:

    • Dolor en la diáfisis del antebrazo (no en muñeca o codo).
    • Historia de fractura radial proximal + síntomas en muñeca.
    • Disminución de fuerza de prensión o inestabilidad

Pruebas físicas:

  • Dolor a la palpación interósea.
  • Signo de essex-lopresti: dolor + inestabilidad radio-cubital distal tras fractura de radio.
  • Pruebas de carga en muñeca y antebrazo.
  • MEMBRANA INTERÓSEA (PARTE MEDIA):

    • Dolor a lo largo de la pierna (zona media), en esfuerzos de carrera o impacto.
    • Puede confundirse con síndrome compartimental o periostitis.

Pruebas físicas:

  • Palpación dolorosa difusa
  • Test de Hop o salto puede reproducir dolor
  • Compresión lateral puede provocar molestia.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Arias Baile, A., & Dalmau Coll, A. (2019). Actualización en el tratamiento de lesiones de la sindesmosis. Controversias en la estabilización de la sindesmosis. Síntesis con tornillos. ¿Cuántas corticales? ¿Retirar o no? Monografías de Actualización de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía del Pie y Tobillo, 11, 5-71.
  2. Solsona Espín, S., Dalmau Coll, A., Granell Escobar, F., & Bausà Peris, R. (2006). Fractura de Maisonneuve. Diagnóstico, tratamiento y resultados. Revista del Pie y Tobillo, 20(1), 30-39
  3. Villas Tomé, C. Lesiones de la sindesmosis. Cirugía Ortopédica, Traumatología y Rehabilitación, Facultad de Medicina, Universidad de Navarra, Pamplona, pp. 17-22.
Etiquetas: articulación radiocubital, articulación tibioperonea, esguince de tobillo, fractura de cúbito, fractura de peroné, fractura de tobillo, membrana interósea, sindesmosis

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