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Dolor lumbar: cuando es muscular y cuando debe preocuparte

Dolor lumbar: cuando es muscular y cuando debe preocuparte

Uno de los motivos de consulta más frecuentes es el dolor lumbar, y en la mayoría de casos es de origen muscular. Normalmente aparece tras un sobreesfuerzo, mejora con el movimiento y no presenta síntomas neurológicos asociados.

Sólo debes preocuparte si hay debilidad en las piernas, pierdes sensibilidad en la zona pélvica (silla de montar) o pierdes el control de los esfínteres. En ese caso, debes buscar atención inmediata. También si el dolor aparece sin causa aparente, acompañado de fiebre o pérdidas de peso bruscas e inexplicables.

INTRODUCCIÓN

El dolor lumbar es una de las razones de consulta más frecuentes en la clínica. La mayoría de las personas experimentan algún episodio de dolor lumbar, al menos una vez en la vida. Esto no indica siempre algo grave, sino que muchas veces es el cuerpo avisándonos de algo que hay que corregir o que requiere de atención.

El dolor lumbar suele estar relacionado con orígenes musculares o articulares, pero saber distinguir cuándo es muscular y cuándo no, puede ayudar a actuar mejor y no perder tiempo para tratarlo correctamente.

¿QUÉ ES EL DOLOR LUMBAR?

El dolor lumbar es un conjunto de síntomas localizados en la parte baja de la espalda.

La zona lumbar se compone de cinco vértebras que sostienen la mayor parte del peso del cuerpo y lo reparten hacia las piernas. Entre vértebra y vértebra hay discos intervertebrales, que amortiguan las cargas; y, alrededor de ellas, músculos, ligamentos, tendones y nervios que salen de la médula espinal por los laterales de las vértebras.

En la mayor parte de los casos de lumbalgia, el origen suele estar en las estructuras blandas que lo componen: músculos tensos, puntos gatillo miofasciales, articulaciones rígidas o bloqueadas. Y, en la menor parte de los casos, se originan por nervios comprimidos o alteraciones discales.

Debemos diferenciar algunos conceptos clave para entenderlo mejor:

  • Dolor de origen mecánico (muscular): provocado por movimientos, posturas o sobrecargas. Mejora con el cambio de posición y con el reposo relativo. Sus síntomas no sobrepasan la rodilla. Es el 90% de todos los casos de dolor lumbar.
  • Dolor de origen nervioso (ciática): dolor que irradia hacia la pierna, con hormigueo o debilidad. Está provocado por una irritación nerviosa en su origen o recorrido. Sigue un trayecto bien definido.
  • Dolor de origen inflamatorio: no mejora con el reposo y es persistente. Aparece mientras descansamos, especialmente por la noche. No tiene un origen mecánico, generalmente. Requiere valoración médica específica.
  • Dolor de origen visceral: el origen está en las vísceras alojadas en la cavidad abdominal. Puede proceder de riñones, páncreas, menstruación u otras estructuras viscerales. Es menos común, pero no por ello hay que pasarlo por alto.

CAUSAS MÁS FRECUENTES

Rara vez el dolor lumbar proviene de una única causa. Lo más habitual es un origen multifactorial del dolor:

  • Sobrecarga muscular: levantamiento de peso sin técnica adecuada o control respiratorio; ejercicio intenso o mal planificado, mala adaptación de las cargas, movimientos repetitivos constantemente, mantenimiento de posturas estáticas prolongadas (trabajando o conduciendo), fatiga de la musculatura…
  • Falta de movilidad: rigidez de las estructuras adyacentes, como la columna dorsal o lumbar, o la articulación de la cadera, provocan compensaciones. Desequilibrios musculares (debilidad abdominal o acortamiento de los flexores de cadera), alteraciones del patrón de movimiento o la marcha.
  • Disfunciones articulares: como la articulación sacroilíaca, irritación de las facetas vertebrales, protrusiones o hernias discales con/sin compresión nerviosa.
  • Estrés y tensión emocional: favorece el aumento del tono muscular y la sensibilidad al dolor.
  • Sedentarismo con picos de actividad: realizar esfuerzos sin preparación después de pasar largos periodos de tiempo sentado.
  • Debilidad muscular y falta de control motor: falta de activación de los músculos profundos del abdomen y la espalda, que se encargan de estabilizar el tronco.

SÍNTOMAS HABITUALES DEL DOLOR LUMBAR

  • Dolor localizado en la zona lumbar, central o en sus laterales. Aumenta con movimientos de flexión, giros o extensión.
  • Dolor que mejora con el movimiento suave.
  • Dolor que surge al moverse o cambiar de postura después de estar mucho tiempo quieto.
  • Sensación de rigidez matutina, que mejora tras poco tiempo.
  • Dolor que no sobrepasa el glúteo o la rodilla.
  • Mejora con calor o reposo relativo, pero empeora a final del día.
  • Puede aparecer tras un sobreesfuerzo o una mala postura mantenida.
  • Limitación funcional para algunas actividades específicas.

¿CUÁNDO CONSULTAR A UN FISIOTERAPEUTA?

Consultar con un fisioterapeuta es recomendable en lo siguientes casos:

  • Si el dolor persiste más de una semana, sin mejoría.
  • Si el dolor cada vez va a peor.
  • Si hay limitación de las actividades básicas del día a día.
  • Es un dolor recurrente, que no termina nunca de desaparecer del todo.
  • Impide el descanso
  • Existe miedo al movimiento por creencia de agravar el problema.

¿CUÁNDO PREOCUPARSE? SEÑALES DE ALERTA

Aunque el dolor lumbar principalmente tiene un origen mecánico, hay situaciones menos frecuentes que es importante considerar y que requieren valoración médica.

Estas son las señales importantes ante las que debemos acudir al médico, directamente:

  • Dolor muy intenso que no mejora con reposo
  • Dolor nocturno constante
  • Pérdida de fuerza en las piernas
  • Pérdida del control de los esfínteres
  • Pérdida de sensibilidad en la zona genital o perianal (silla de montar)
  • Fiebre sin causa aparente
  • Hormigueo o entumecimiento persistente
  • Pérdida de peso inexplicable e involuntaria de manera brusca.
  • Traumatismo importante

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Es bastante probable confundir el dolor lumbar con el provocado por otras patologías. Para encontrar el tratamiento más adecuado y descartar otras condiciones, es importante realizar un diagnóstico diferencial:

  • Hernia discal: dolor que irradia por la pierna, cursa con hormigueo y debilidad.
  • Ciática verdadera: dolor que irradia por la pierna, sensación eléctrica o quemazón.
  • Estenosis lumbar: dolor al caminar, mejoría con la flexión del tronco hacia delante.
  • Espondilitis anquilosante: dolor inflamatorio, rigidez matutina prolongada.
  • Problemas viscerales: riñón, aparato digestivo, patologías ginecológicas.
  • Fractura vertebral: antecedente traumático.

TRATAMIENTO DE FISIOTERAPIA

El mejor tratamiento para el dolor lumbar es aquel que combina terapia manual, con educación en dolor, ejercicio terapéutico y puede ayudarse de medios físicos para ello.

Por tanto, no consiste sólo en acudir al fisioterapeuta y recibir el masaje, también implica otros tratamientos y participación activa del paciente.

TERAPIA MANUAL

  • Masoterapia de la zona lumbar, glútea y zonas adyacentes que puedan estar implicadas.
  • Movilizaciones articulares
  • Liberación miofascial

TERAPIAS FÍSICAS

  • C200
  • Diatermia
  • TENS
  • Bomba diamagnética
  • Punción seca
  • Electropunción
  • Kinesiotaping

EDUCACIÓN EN DOLOR

  • Entender qué podemos hacer cuando nos duele
  • Explicar por qué nos duele, ayuda a reducir el miedo al movimiento.
  • Enseñarnos a paliar la sintomatología hasta que podamos visitar al especialista.

REEDUCACIÓN POSTURAL

  • Integrar cambios en nuestro día a día que eviten la reaparición del problema
  • Ajustes en el puesto de trabajo
  • Ajustes a la hora de levantar peso

EJERCICIO TERAPÉUTICO

  • Activación del CORE
  • Fortalecimiento de glúteos
  • Movilidad de cadera
  • Movilidad de columna
  • Ejercicios de control motor

ERRORES FRECUENTES

  • Hacer reposo absoluto: debilita la musculatura, aumenta la rigidez y retrasa la recuperación.
  • Evitar moverse. A veces el cerebro asocia movimiento a peligro, especialmente si el dolor proviene de un mal movimiento. Sin embargo, cuanto más se evita el movimiento, más rigidez y tensión provocamos.
  • Automedicarse. El consumo continuado de antiinflamatorios alivia el dolor, pero no es la solución al origen del problema, y a veces enmascara otras señales importantes.
  • Retomar rápidamente las actividades deportivas. La mejora de los síntomas no quiere decir que esté recuperado del todo. Después de un episodio de dolor, se requiere una vuelta progresiva y adaptada a la actividad física.
  • No hacer trabajo de fuerza. Centrarse en ejercicio de cardio solo, o no hacer ninguna actividad física, aumenta la probabilidad de sufrir un episodio de dolor lumbar.
  • No prestar atención a la técnica. Es más importante la calidad del movimiento que la cantidad. Es crucial pulir la técnica antes de aumentar el peso o la complejidad.

PREVENCIÓN Y HÁBITOS DIARIOS

La mayoría de los dolores lumbares tienden a reaparecer si no se presta atención a los hábitos diarios y no se integran los cambios en el día a día.

  • Cambiar de postura cada 45-60 minutos, especialmente si trabajamos en posturas muy estáticas.
  • Ajustar el puesto de trabajo: la silla, la pantalla, la mesa, el reposapiés…
  • Realizar ejercicio de fuerza de manera regular, especialmente glúteos y CORE.
  • Mantenerse activo diariamente. Salir a caminar frecuentemente.
  • Gestionar y modular el estrés y las situaciones de ansiedad.
  • Prestar atención al descanso, y cuidar la higiene del sueño.
  • Flexionar rodillas y caderas para levantar peso, evitar tirar de la espalda al incorporarnos.
  • Distribuir el peso de manera equitativa entre los brazos, y levantarlo cercano al cuerpo.
  • Evitar dormir boca abajo. Idealmente, dormir de lado con una almohada entre las rodillas.
  • Mantener el peso corporal, la alimentación y una hidratación adecuadas.

PREGUNTAS FRECUENTES (FAQs)

¿Es bueno usar faja lumbar si me duele?

Cuidado. Usar faja lumbar con frecuencia y por tiempos prolongados debilita la musculatura estabilizadora natural. Es mejor fortalecer el cuerpo para no necesitar un soporte externo. Sólo es conveniente usarla de manera puntual y temporal.

¿Las hernias discales duelen siempre?

No. Hay personas con dolor, sin tener hernia discal. Y hay personas con hernias discales, sin dolor. El dolor aparece con motivo de una inflamación, o cuando hay una compresión nerviosa. Si tienes una hernia, pero no hay inflamación asociada ni está presionando ninguna estructura, no tiene por qué doler.

¿Es mejor el frío o el calor?

En la fase aguda, cuando hay inflamación, es mejor el frío (si hay calor en la zona y enrojecimiento visible). Si no hay inflamación, el calor seco ayuda a relajar mejor la musculatura y a sentirnos más reconfortados. Ante la duda, las primeras 48 horas es más seguro el frío.

¿Debo comprar un colchón más duro?

No necesariamente. Lo ideal es tener un colchón en el que toda la superficie de tu cuerpo quede apoyada y sea reconfortante. Un colchón muy duro puede no adaptarse bien a tus curvaturas naturales, o un colchón muy blando puede provocar más hundimiento y más curvaturas. Una superficie media-firme es la ideal.

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