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Ejercicios para la circulación de las piernas | Fisiolution

Ejercicios para mejorar la circulación de las piernas y aliviar la pesadez.

Los ejercicios para mejorar la circulación de las piernas pueden ayudar a aliviar la pesadez, el cansancio y la hinchazón leve que aparecen después de pasar muchas horas sentado o de pie.

Caminar, mover los tobillos y fortalecer la musculatura de la pantorrilla activa la denominada bomba muscular. Las contracciones de los gemelos y el sóleo comprimen las venas profundas y colaboran con las válvulas venosas para favorecer el retorno de la sangre hacia el corazón.

Sin embargo, no toda sensación de pesadez o hinchazón se debe a una alteración venosa. Si una pierna se hincha repentinamente, aparece dolor intenso, cambia de color o está más caliente que la otra, no debes comenzar una rutina de ejercicios sin recibir antes una valoración sanitaria.

En resumen: si las molestias son leves, bilaterales y aparecen después de permanecer mucho tiempo sin moverte, introducir pausas activas y ejercicios de tobillo y pantorrilla puede ayudarte. Si la hinchazón es repentina, afecta principalmente a una pierna o se acompaña de otros síntomas, es necesario consultar.

¿Qué ejercicios ayudan a mejorar la circulación de las piernas?

Los movimientos más útiles para favorecer el retorno venoso son aquellos que activan repetidamente el tobillo y la musculatura de la pantorrilla:

  • Caminar.
  • Flexionar y extender los tobillos.
  • Elevar los talones.
  • Mover las piernas durante periodos prolongados sentado.
  • Realizar ejercicios de fuerza adaptados.
  • Cambiar de postura con frecuencia.

No es necesario realizar una sesión larga. Varias pausas breves repartidas durante el día pueden ser especialmente útiles cuando se trabaja muchas horas sentado o de pie.

¿Por qué el tobillo y la pantorrilla son tan importantes?

El retorno venoso de las piernas se apoya principalmente en:

  • Las válvulas situadas en el interior de las venas.
  • La contracción de los músculos de la pantorrilla.
  • El movimiento del tobillo.
  • Los cambios de presión que se producen al respirar.
  • La alternancia entre apoyo y movimiento al caminar.

Cuando permanecemos inmóviles, la musculatura se contrae menos y disminuye el efecto de la bomba muscular.

Mover el tobillo y ponerse de puntillas activa los gemelos y el sóleo. Caminar combina ambos mecanismos: movimiento articular y contracción repetida de la pantorrilla.

El ejercicio puede ayudar a mejorar la capacidad muscular, la movilidad del tobillo y algunos síntomas asociados a la insuficiencia venosa. No obstante, no repara por sí solo unas válvulas venosas dañadas ni elimina las varices que ya se han formado.

¿Para quién están indicadas estas rutinas?

Los ejercicios pueden utilizarse como pauta general cuando existe:

  • Pesadez leve al final del día.
  • Cansancio en ambas piernas.
  • Hinchazón leve de los tobillos asociada a la inactividad.
  • Muchas horas de trabajo sentado.
  • Muchas horas de pie y con poco desplazamiento.
  • Sensación de rigidez después de un viaje largo.
  • Necesidad de introducir más movimiento en la jornada.
  • Una alteración venosa ya valorada para la que se ha recomendado ejercicio.

Las rutinas deben adaptarse si existen problemas de equilibrio, dolor articular, una intervención reciente, una enfermedad cardiovascular o dificultades importantes para caminar.

Antes de empezar: señales que requieren valoración sanitaria

No realices la rutina y solicita valoración médica si aparece:

  • Hinchazón repentina, especialmente en una sola pierna.
  • Dolor o sensibilidad sin una causa clara.
  • Aumento de temperatura o enrojecimiento.
  • Una pierna claramente más hinchada que la otra.
  • Pie frío, muy pálido o azulado.
  • Dolor intenso al caminar o en reposo.
  • Una herida que no cicatriza.
  • Pérdida importante de sensibilidad.
  • Fiebre o mal estado general.
  • Hinchazón acompañada de dificultad respiratoria.

Si junto con la hinchazón aparece falta de aire repentina, dolor en el pecho, tos con sangre, mareo o desmayo, se necesita atención urgente.

Estas señales pueden estar relacionadas con una trombosis, una alteración arterial u otro problema que no debe tratarse únicamente con ejercicios o masajes.

Rutina de 5 minutos si trabajas sentado

Esta rutina puede hacerse durante una pausa laboral, en casa o en un viaje. Realiza los movimientos de forma cómoda, sin aguantar la respiración y sin provocar dolor.

1. Flexión y extensión de tobillos

Siéntate con los pies ligeramente separados.

Levanta las puntas manteniendo los talones apoyados y, después, eleva los talones apoyándote sobre las puntas.

  • Realiza entre 20 y 30 repeticiones.
  • Mantén un ritmo continuo y controlado.
  • Evita mover únicamente los dedos: el movimiento debe partir del tobillo.

Este ejercicio activa alternativamente la musculatura anterior y posterior de la pierna.

2. Elevaciones de talones sentado

Apoya completamente los pies en el suelo.

Levanta ambos talones mientras mantienes las puntas apoyadas. Haz una pausa breve arriba y baja lentamente.

  • Realiza 2 series de entre 15 y 20 repeticiones.
  • Descansa unos segundos entre series.
  • Para aumentar ligeramente la carga, puedes apoyar las manos sobre los muslos sin ejercer una presión excesiva.

3. Extensión alterna de rodillas

Sentado con la espalda apoyada, estira lentamente una rodilla hasta elevar el pie.

Vuelve a la posición inicial y repite con la otra pierna.

  • Realiza entre 10 y 15 repeticiones con cada pierna.
  • No es necesario bloquear completamente la rodilla.
  • Mantén el movimiento controlado.

4. Marcha sentada

Eleva alternativamente una rodilla y después la otra, como si caminaras sin levantarte de la silla.

  • Continúa durante 30 o 45 segundos.
  • Mantén el tronco estable.
  • Reduce la altura si aparece molestia en la cadera.

5. Camina durante uno o dos minutos

Levántate y da un paseo breve por la habitación, la oficina o el pasillo.

Caminar es una de las formas más sencillas de activar de manera coordinada el tobillo, la pantorrilla y el apoyo del pie.

Rutina de 10 minutos para hacer en casa

Esta segunda rutina introduce algo más de fuerza y movimiento global.

1. Movilidad de tobillos

De pie con apoyo o sentado, realiza:

  • 20 flexiones y extensiones.
  • 10 círculos hacia cada lado con cada tobillo.

Los círculos complementan la movilidad, pero la flexión y extensión sigue siendo el movimiento principal para activar la bomba muscular.

2. Elevaciones de talones de pie

Colócate detrás de una silla o frente a una pared para mantener el equilibrio.

Levanta los talones lentamente hasta quedar de puntillas y vuelve a bajar de forma controlada.

  • Realiza 2 series de entre 12 y 20 repeticiones.
  • Mantén las rodillas sin bloquearlas.
  • Reparte el peso entre ambos pies.
  • Detente si aparece dolor, mareo o pérdida de equilibrio.

Para empezar, puedes elevar los talones menos y aumentar gradualmente el recorrido.

3. Sentarse y levantarse de una silla

Siéntate en una silla estable y levántate sin impulsarte de forma brusca. Después, vuelve a sentarte lentamente.

  • Realiza 2 series de entre 8 y 12 repeticiones.
  • Utiliza las manos si necesitas ayuda.
  • Mantén los pies apoyados y la carga cerca de la silla.

Este ejercicio activa la musculatura de las piernas y ayuda a compensar los periodos prolongados de inactividad.

4. Marcha en el sitio

Camina sin desplazarte, elevando alternativamente los pies.

  • Continúa durante uno o dos minutos.
  • Apóyate en una superficie estable si tienes problemas de equilibrio.
  • Mantén un ritmo que te permita respirar con normalidad.

5. Caminata breve

Termina caminando entre tres y cinco minutos.

La duración puede aumentarse progresivamente si no aparecen dolor, mareo, falta de aire desproporcionada ni un incremento importante de la hinchazón.

6. Elevación temporal de las piernas

Al finalizar, puedes tumbarte o sentarte y elevar ligeramente las piernas durante cinco o diez minutos si la posición resulta cómoda.

No es necesario elevarlas de forma extrema ni mantener la postura si provoca dolor lumbar, hormigueo o dificultad respiratoria.

Rutina resumida

| Ejercicio | Dosis inicial orientativa | Objetivo |
| ——————————- | ————————- | —————————————– |
| Flexión y extensión de tobillos | 20-30 repeticiones | Activar tobillo y pantorrilla |
| Elevación de talones sentado | 2 × 15-20 | Activar la bomba muscular |
| Extensión de rodillas | 10-15 por pierna | Mover las piernas durante el sedentarismo |
| Elevación de talones de pie | 2 × 12-20 | Fortalecer gemelos y sóleo |
| Sentarse y levantarse | 2 × 8-12 | Activar la musculatura global |
| Marcha en el sitio | 1-2 minutos | Aumentar el movimiento |
| Caminata | 3-10 minutos | Favorecer la actividad coordinada |

Las repeticiones son una propuesta inicial y deben adaptarse a la capacidad de cada persona.

¿Cuántas veces al día conviene hacer los ejercicios?

Si trabajas sentado, puedes realizar una pausa breve de movilidad aproximadamente cada hora.

No es necesario completar siempre la rutina entera. Una pausa puede consistir en:

  • 20 movimientos de tobillo.
  • 15 elevaciones de talones.
  • Uno o dos minutos caminando.

La rutina completa puede realizarse una o dos veces al día, en función de la capacidad física, los síntomas y el resto de actividad.

La progresión debe hacerse gradualmente:

1. Aumenta primero la regularidad.
2. Después incrementa las repeticiones.
3. Por último, aumenta el tiempo de caminata o la resistencia.

Hacer más ejercicio no siempre produce una mejor respuesta. Una carga excesiva puede provocar dolor muscular o articular y dificultar la continuidad.

Qué hacer si trabajas muchas horas de pie

Permanecer de pie sin moverse también reduce la actividad de la bomba muscular.

Durante la jornada puedes:

  • Cambiar el peso de una pierna a otra.
  • Realizar entre 10 y 15 elevaciones de talones.
  • Caminar unos minutos siempre que sea posible.
  • Evitar mantener las rodillas completamente bloqueadas.
  • Alternar tareas estáticas con otras que permitan desplazarte.
  • Sentarte durante pausas breves si tu trabajo lo permite.
  • Mover los tobillos antes y después de la jornada.

El problema principal no es estar sentado o de pie, sino permanecer durante mucho tiempo en la misma posición.

¿Caminar es suficiente para mejorar la circulación?

Caminar es uno de los mejores puntos de partida porque activa de forma repetida el tobillo y la musculatura de la pantorrilla.

Para muchas personas, introducir caminatas regulares y reducir los periodos de inmovilidad puede ser suficiente para mejorar la sensación de pesadez leve.

Los ejercicios específicos resultan especialmente útiles cuando:

  • No puedes levantarte con frecuencia.
  • Hay pérdida de fuerza en la pantorrilla.
  • El tobillo tiene poca movilidad.
  • Cuesta mantener una rutina de caminatas.
  • Se necesita una progresión supervisada.

No es imprescindible caminar durante 30 minutos seguidos. Pueden acumularse varios paseos breves a lo largo del día.

¿Los ejercicios eliminan las varices?

No. Las varices son venas dilatadas y alteradas que no desaparecen únicamente mediante ejercicio.

La actividad física puede:

  • Favorecer el funcionamiento de la bomba muscular.
  • Ayudar a controlar la pesadez.
  • Mejorar la capacidad para caminar.
  • Reducir el tiempo de inactividad.
  • Formar parte del tratamiento conservador.

Las varices sintomáticas, los cambios persistentes en la piel, el sangrado, las úlceras o los episodios de inflamación venosa deben ser valorados por un especialista vascular.

¿Se pueden utilizar medias de compresión?

Las medias de compresión pueden ser útiles en determinados problemas venosos, pero no deben elegirse únicamente por la sensación de tener las piernas cansadas.

Antes de utilizarlas conviene determinar:

  • Si el problema es realmente venoso.
  • Si existe alguna alteración arterial.
  • Qué nivel de compresión está indicado.
  • Qué talla se necesita.
  • Cuántas horas deben llevarse.

Una media incorrecta puede resultar ineficaz, generar molestias o ejercer una presión inadecuada.

Si ya tienes prescritas medias de compresión, sigue las indicaciones del profesional que haya valorado tu caso.

¿Puede ayudar la fisioterapia?

La fisioterapia puede intervenir cuando existe:

  • Pérdida de movilidad del tobillo.
  • Debilidad de la pantorrilla.
  • Dificultad para caminar.
  • Inactividad tras una lesión o una intervención.
  • Edema o alteración linfática previamente diagnosticada.
  • Necesidad de adaptar el ejercicio.
  • Problemas de equilibrio.
  • Dificultad para recuperar la actividad física.

Después de una valoración, el tratamiento puede combinar ejercicio terapéutico, educación, reeducación de la marcha y, cuando exista una indicación concreta, drenaje linfático, presoterapia o compresión.

Estas técnicas no deben aplicarse sin descartar previamente una trombosis, una infección, una alteración arterial importante u otras causas médicas de la hinchazón.

Errores frecuentes

Permanecer inmóvil durante horas

Hacer una sesión de ejercicio al final del día no compensa completamente ocho horas sin cambiar de postura.

Es preferible repartir pequeñas dosis de movimiento durante la jornada.

Pensar que sólo es un problema de “mala circulación”

La hinchazón y el cansancio de las piernas pueden tener un origen venoso, linfático, arterial, muscular o sistémico.

Si los síntomas son persistentes, progresivos o asimétricos, se necesita una valoración.

Utilizar medias de compresión por cuenta propia

La compresión no tiene la misma indicación para todas las personas ni todos los problemas circulatorios.

Aplicar calor intenso

El calor puede aumentar temporalmente la dilatación de los vasos y empeorar la pesadez en algunas personas.

Evita temperaturas excesivas, especialmente si existe pérdida de sensibilidad o una enfermedad vascular.

Realizar baños de contraste sin conocer el origen

Los cambios intensos de temperatura no son apropiados para todas las personas. Deben evitarse si existe diabetes con pérdida de sensibilidad, enfermedad arterial, lesiones en la piel o intolerancia al frío.

Masajear una pierna dolorosa e hinchada

No realices masajes si existe una hinchazón repentina, dolor, enrojecimiento o aumento de temperatura, especialmente cuando afecta a una sola pierna.

Primero debe descartarse una trombosis u otra alteración que requiera tratamiento médico.

Pensar que los ejercicios eliminarán las varices

El ejercicio puede mejorar la función y algunos síntomas, pero no hace desaparecer las venas varicosas ya establecidas.

Hábitos que complementan el ejercicio

Además de las rutinas, pueden ayudar estas medidas:

  • Evitar periodos prolongados de inmovilidad.
  • Realizar caminatas regulares.
  • Utilizar ropa y calzado cómodos.
  • Progresar gradualmente al aumentar la actividad.
  • Mantener una hidratación adecuada.
  • Evitar el tabaco.
  • Mantener hábitos saludables y un peso adecuado.
  • Cuidar la piel si existe edema.
  • Seguir el tratamiento médico cuando haya una enfermedad vascular diagnosticada.

No es necesario adoptar todas las medidas a la vez. La prioridad es reducir el tiempo de inmovilidad y mantener una actividad física regular.

Preguntas frecuentes sobre los ejercicios para la circulación

¿Cuál es el mejor ejercicio para mejorar la circulación de las piernas?

Caminar es uno de los ejercicios más completos porque combina el movimiento del tobillo con la contracción repetida de la pantorrilla. Si no puedes caminar en ese momento, la flexión y extensión de los tobillos y las elevaciones de talones son buenas alternativas.

¿Cuánto tiempo debo mantener las piernas elevadas?

Puedes empezar con cinco o diez minutos si la posición resulta cómoda. La elevación puede aliviar temporalmente la pesadez, pero no sustituye el movimiento ni el tratamiento de una enfermedad venosa.

¿Puedo hacer estos ejercicios si tengo varices?

Generalmente, caminar y realizar movimientos suaves de tobillo y pantorrilla puede ser beneficioso. Si las varices son dolorosas, existe inflamación, sangrado, cambios importantes en la piel o antecedentes de trombosis, consulta antes con un profesional.

¿Puedo masajear las piernas si tengo varices?

No debe realizarse un masaje intenso directamente sobre varices dolorosas o inflamadas. Tampoco se debe masajear una pierna con hinchazón repentina, calor o enrojecimiento. Un masaje suave sólo debe utilizarse cuando no existan contraindicaciones y se conozca el origen de los síntomas.

¿Es peor permanecer sentado o de pie?

Ambas situaciones pueden aumentar la pesadez si se mantienen durante mucho tiempo sin movimiento. Lo más importante es alternar posturas, mover los tobillos y caminar periódicamente.

¿Cuándo no debo hacer estos ejercicios?

No debes empezar la rutina si existe hinchazón repentina de una pierna, dolor intenso, aumento de temperatura, enrojecimiento, un pie frío o azulado, falta de aire, dolor torácico o una herida importante sin valorar.

¿Necesito medias de compresión para hacer ejercicio?

No necesariamente. Las medias deben utilizarse cuando estén indicadas y con la talla y presión adecuadas. No son imprescindibles para que la rutina sea útil y no deben comprarse sin valoración si existe sospecha de una alteración arterial.

Valoración de piernas pesadas e hinchadas en Fisiolution

Si la pesadez o la hinchazón se repiten, limitan tu actividad o no mejoran al reducir los periodos de inactividad, es importante identificar su origen.

En Fisiolution valoramos la movilidad del tobillo, la fuerza de las piernas, la marcha y los factores que pueden estar influyendo en los síntomas. Cuando existen signos compatibles con una enfermedad vascular o sistémica, orientamos la derivación médica correspondiente.

Solicita una valoración para adaptar el ejercicio y determinar qué tratamiento resulta adecuado en tu caso.

Este contenido tiene una finalidad informativa y no sustituye una valoración médica o de fisioterapia.

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