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Nudos en la espalda, contracturas, puntos gatillo

¿Qué son las contracturas? 

Los nudos en la espalda o en cualquier musculo del cuerpo son básicamente contracturas musculares. Son muy frecuentes y no son graves. Normalmente se denominan nudos porque son palpables, tienen una forma de bulto y suelen ser dolorosas a la palpación.

Las contracturas se producen por una contracción mas o menos duradera en el tiempo que se produce de forma involuntaria. Puede producirse en uno o varios músculos. Los síntomas mas frecuentes son rigidez, ya que debido a la fibrosis muscular se produce una resistencia a la movilidad.

Se identifican visualmente  a la palpación como una zona engrosada y con mayor dureza. Producen dolor local y alteración funcional del musculo afectado.

Se acentúa el dolor con movilizaciones contra resistencia, se dan en la espalda con mas frecuencia por ser una zona donde hay más músculos con características tónicas y posturales.

En ocasiones estas contracturas pueden dar dolor irradiado a otras zonas del cuerpo, en el caso de la espalda y sobre todo en el cuello pueden producir mareos, dolores de cabeza y adormecimiento de las extremidades.

Pueden venir acompañadas de calambres y espasmos musculares.

 

¿Cómo se producen?

A nivel fisiológico se producen por un acumulo de desechos metabólicos que se van acumulando en las fibras musculares cuando realizamos un esfuerzo físico.

A la fibra muscular le cuesta eliminar estos cúmulos de deshechos, ya que tienen poca irrigación. Esto hace que se irriten las terminaciones nerviosas produciendo un aumento del tono muscular. Esto hará que nuestros músculos aumenten su dureza y tensión disminuyendo su capacidad contráctil y elasticidad y produciendo la contractura.

Pueden aparecer por varios motivos:

  • Por sobresfuerzo, al exigir un esfuerzo al músculo más alto del que puede soportar. Puede ser porque el musculo este debilitado.
  • Por fatiga al realizar esfuerzos repetitivos.
  • Sedentarismo, nuestros músculos no están preparados para una actividad más exigente.
  • Por mantener posturas alargadas en el tiempo, como por ejemplo pasar mucho tiempo en el ordenador, el uso del teléfono móvil, llevar el bolso siempre de un mismo lado etc.
  • Estiramiento brusco, el músculo se defiende ante un estiramiento exagerado. (Reflejo miotático).
  • También otros factores como el estrés, ansiedad, frío o una mala alimentación.

 

Clasificación

– Según fisiopatología tenemos tres grupos:

  • Antálgicas, son compensadoras y la contractura reduce el dolor.
  • Álgicas, En este caso el dolor es el que produce la contractura.
  • Análgicas, corresponden a varios tipos de contracturas sobe todo las retracciones.

-Según su duración se clasifican en:

  • Transitorias o de aparición variable, como los calambres o de esfuerzo (enfermedad de Brody).
  • Progresivas o crónicas, como los síndromes de hiperactividad central o distrofias musculares.

-También existen contracturas neurológicas, como la espasticidad.

– Contracturas antálgicas:  Son contracturas compensadoras, pueden considerarse secundarias ya que el dolor aparece después que la contractura. Se produce por una compensación muscular que realiza el cuerpo de manera involuntaria para reducir el dolor que puede generar una postura concreta. Este tipo de contractura es transitoria y desaparece o relaja al corregir la postura articular. Pero si mantenemos esa postura acentuamos la contractura. Por ejemplo, en una cervicalgia producida por estar mucho tiempo sentado, duele al estar sentado pero el dolor desaparece al estar en bipedestación.

– Contracturas álgicas:  Se diferencian de las anteriores en que en estas el dolor es el primer síntoma y es el causante de la contractura. Aquí lo que produce el dolor no es una articulación sino el propio musculo o una alteración del sistema nervioso. En este caso el dolor no depende tanto de la postura. Los calambres musculares y las contracturas por hiperactividad entrarían dentro de este tipo de contracturas.

-Contracturas análgicas, corresponden a las retracciones y músculos espásticos. En estos casos se produce una gran contractura fibrosa. Como ejemplo podemos decir columna cervical rígida o torticolis congénita.

 

Puntos gatillo

Cuando hablamos de contracturas o de nudos musculares no podemos dejar de pensar en los puntos gatillo miofasciales.

Consisten en una zona del músculo esquelético relacionada con un nódulo palpable e hipersensible, localizado en una banda tensa, es decir en un grupo de fibras musculares que van desde el punto gatillo hasta la inserción muscular.

Un punto gatillo miofascial activo causa dolor espontáneo y es doloroso a la presión impidiendo la elongación completa del músculo y afectando a su función.

La forma de localizarlo es la palpación y al realizar la presión el dolor es reconocible por el paciente. Cuando es presionado de manera adecuada produce un espasmo local. También puede producir dolor referido en otras partes del cuerpo.

Para diagnosticar un punto gatillo hace falta una sensibilidad dolorosa puntual que coincida con un nódulo palpable, así como de la banda tensa.

Un punto gatillo miofascial latente, es el que no produce dolor espontaneo, solo duele a la palpación. Puede tener todas las demás características descritas anteriormente en los puntos gatillo activos como la tensión muscular la reducción de movilidad y la aparición de una banda tensa.

Los puntos gatillo son algo mas frecuente en mujeres que en hombres, un 55% contra un 45%. Siendo el músculo trapecio el más frecuente.

Los puntos gatillo latentes son más frecuentes que los puntos gatillo activos que son los que producen dolor.

 

Consejos para evitarlos

Para evitar la aparición de nudos tenemos que intentar evitar lo comentado anteriormente en el apartado de como se producen:

  • Evitar sobreesfuerzos durante la actividad deportiva.
  • Evitar mantener posturas mantenidas en el tiempo.
  • Realizar un buen calentamiento antes de realizar deporte.
  • Estirar la musculatura antes y después de la practica deportiva.
  • Evitar el sedentarismo.
  • Llevar una buena alimentación.
  • Controlar el estrés y la ansiedad, estos factores pueden afectar en nuestro estado físico.

 

 

En este video podremos ver consejos mindfulness para controlar el estrés la ansiedad la falta de sueño etc. Muy importantes ya que influyen mucho en el estado de nuestros músculos exacerbando los síntomas y por lo tanto empeorando el estado de nuestras contracturas. Si eres una persona que sufre de estrés no dudes en acudir a un psicólogo.

 

Tratamiento

Para el tratamiento de los nudos o contracturas es recomendable el reposo deportivo en función de la gravedad de la contractura.

Usaremos técnicas manuales como masaje en la zona afectada, primero con roces superficiales y continuos. Después haremos presiones deslizantes y más profundas para terminar haciendo amasamientos suaves y profundos. El masaje debe ser sin dolor, si aparece dolor será necesario bajar la intensidad. Continuaremos haciendo estiramientos y también en algunos casos es conveniente realizar la técnica de contracción – relajación – estiramiento.

También usaremos otras técnicas como calor, electroterapia (TENS) o diatermia.

La vuelta a la actividad deportiva tiene que realizarse sin producir dolor. Ya que pude terminar produciendo una rotura fibrilar.

En el caso de los puntos gatillo miofasciales se pueden utilizar varias técnicas, mediante diferentes agentes físicos.

Entre las terapias manuales técnicas como la liberación por presión, el aerosol frio con estiramiento o el masaje transverso profundo son parte de las técnicas más utilizadas.

Como técnicas instrumentales se pueden utilizar ultrasonidos y electroterapia de media o baja frecuencia (TENS). Una de las más utilizadas es la punción seca.

  • Compresión isquémica, consiste en realizar una compresión sobre el punto, vamos de menos a más presión. Aumentamos el dolor por fases a medida que el dolor remite. Este tratamiento dura aproximadamente un minuto.
  • Compresión intermitente, compresiones de unos 5 segundos con 5 segundos de descanso. Al realizarlo durante la 3º o 4º fase el dolor debería ir remitiendo. Es importante no perder el punto, por lo que no levantaremos el dedo en el tiempo de descanso.
  • Técnicas de liberación por presión, igual que en la presión isquémica, pero sin preguntar al paciente si le duele. El fisioterapeuta será el encargado de notar como re relaja la banda tensa.
  • Punción seca, es una técnica invasiva que requiere la utilización de una aguja. Una vez localizado el punto gatillo introducimos la aguja en la piel y llegamos hasta el punto en el musculo, una vez posicionada en la aguja necesitamos de una estimulación, eso lo conseguiremos introduciendo y sacando la aguja del punto gatillo o haciéndola girar, para encontrar el espasmo y que la técnica realizada sea correcta.

La aguja utilizada es como la de acupuntura, solo varia su longitud dependiendo de la profundidad del punto gatillo.

 

 

Conclusiones

Como conclusión podemos decir que las contracturas son evitables, siguiendo una serie de consejos en especial en la practica deportiva, calentamiento, estiramientos etc.

Son más frecuentes en personas sedentarias debido a las posturas mantenidas y compensaciones que realiza el cuerpo.

Una vez aparecen se pueden aliviar los síntomas con auto masajes o con aplicación de calor local con manta térmica o sacos de calor.

 

En este video podemos ver como podemos realizar un auto masaje en la zona cervical. Nos sirve como complemento para aliviar las contracturas, debe hacerse con cierta presión, pero sin dolor. Sera útil para esas molestias que tenemos en la zona de la nuca, brazos mareos etc. Esta indicado en personas con estrés ansiedad o gente que pasa muchas horas sentado con el ordenador. Para una correcta rehabilitación y en caso de que persistan lo mejor es acudir a un profesional que valore que está ocurriendo y realizar el tratamiento correcto para una correcta recuperación.

Si una persona que sufre alguna de las cosas habladas en este articulo no te lo pienses, no sufras innecesariamente. No todos los dolores se curan simplemente esperando o ignorándolos.

Bibliografía

  1. Fernández de las Peñas C, Sohrbeck M, Fernández J, Miango- Larra JC. Manual therapies in myofascial trigger point treatment: a systematic review. Journal of Bodywork and Movement Therapies. 2005; 9:27–34.
  2. Simons DG, Travell JG, Simons LS. Myofascial pain and dysfunction: the trigger point manual. Volume 1. En: Travell JG, Simons DG, editors. Upper half of body. a ed. Baltimore: Williams & Wilkins; 1999.
  3. Serratrice, G. (2011). Contracturas musculares. EMC – Kinesiterapia – Medicina Física, 32(2), 1–11. doi:10.1016/s1293-2965(11)71051-9

 

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