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Qué es un papiloma y cómo tratarlo

Los papilomas o verrugas plantares son una patología muy común, pero de la que normalmente se sabe muy poco, hay muchos falsos mitos, y habitualmente confundimos y no damos mucha importancia, lo que puede terminar provocando problemas en el pie. Desde Fisiolution, vamos a intentar desgranar un poquito el tema y daros toda la información posible para saber qué hacer cuando tenemos una lesión de este tipo.

El papiloma o verruga plantar es una lesión de la piel que aparece en el pie, producida por el Virus del Papiloma Humano (VPH) (esto es muy importante, ya que está muy asentada la idea de que es un hongo, y los papilomas NO SON HONGOS). 

Éste es un virus altamente contagioso, que al interaccionar con el organismo provoca una respuesta inmune, produciéndose la infección vírica, que luego generará la formación de la verruga plantar. 

El VPH es un virus que está muy presente en nuestro entorno, por lo que es relativamente fácil sufrir un contagio. Hay que destacar que hay muchos tipos de VPH, y que el VPH que provoca las verrugas plantares no está relacionado con el que provoca infecciones genitales.

Las formas de contagio pueden ser tanto directamente de una persona a otra como indirectamente, por contacto con superficies contaminadas, y la vía de entrada puede ser desde una pequeña herida o rozadura en el pie hasta una grieta por exceso de humedad.

El virus tiene un tiempo de incubación muy variable, que puede ir de 1 a 20 meses, por lo que la verruga o papiloma puede aparecer mucho tiempo después de haber estado en contacto con el virus.

Existen diversos factores de riesgo por los cuales nos podemos infectar de este virus, los que hay que destacar son los siguientes:

  • Lugares húmedos y cálidos con gran trasiego de gente, tales como vestuarios, piscinas, duchas… 
  • Lesiones o heridas en el pie, y sobre todo en las zonas que reciben más presión como talones, dedos o cabezas de los metatarsianos; facilitarán la penetración del VPH.
  • Un exceso de humedad del pie, ya sea por hiperhidrosis (exceso de sudoración), o por secarnos mal los pies, también facilitará el contagio, debido a que la piel se encuentra más débil.
  • Inmunodepresión, desde una bajada de defensas por un resfriado, hasta enfermedades autoinmunes.
  • Estrés o depresión, es factor psicológico también influye en la aparición de este tipo de lesiones.

Los papilomas son especialmente habituales en niños/as, ya que durante la infancia los pies suelen sudar más de lo normal, sumado a que suelen pasar muchas horas seguidas en el cole con el calzado puesto, jugando y corriendo, y esa humedad se acumula en el pie y el calcetín y provoca un ambiente idóneo para el desarrollo de estas verrugas.

¿Cómo es un papiloma?

Visualmente las verrugas plantares o papilomas son muy fáciles de confundir con otro tipo de alteraciones del pie, por eso es muy importante que ante la menor duda no dudemos en visitar a nuestro podólogo para descartarlo.

Cuando se forma el papiloma o verruga plantar lo que vemos al principio es un pequeño punto, oscuro generalmente, que podemos confundir con una ampolla o un heloma (callo, clavo, ojo de gallo…), y que a medida que va creciendo va formando encima una dureza, ya que la piel ante ese elemento extraño acumulará en esa zona un exceso de piel muerta y queratina. 

Estas lesiones suelen ser dolorosas a la hora de caminar, pero también hay casos en los que los papilomas no duelen. El hecho de que no duelan no quiere decir que no se tengan que eliminar, ya que recordamos que sigue siendo contagioso, tanto para nuestro propio pie como para el del resto de gente que vive a nuestro alrededor.

 

¿Cómo diagnosticamos un papiloma?

Al ser una lesión tan fácil de confundir, el diagnóstico del papiloma deberá ser clínico, por un profesional cualificado para ello, como puede ser un podólogo o un dermatólogo. 

En ese diagnóstico lo que buscaremos será descartar otras posibles patologías, y buscar las características más habituales de las verrugas plantares. Para ello, tendremos que quitar esa capa de dureza que se forma encima y observar si existen unos puntos denominados papilas. 

Otras características que nos ayudarán son el dolor al pellizco y la facilidad de sangrado.

Una forma de poder valorar si lo que tenemos en el pie es un papiloma antes de acudir a consulta es con nuestros dedos dar un pellizco a esa lesión, de manera que quede entre los dedos. Si ante ese mecanismo aparece dolor, debemos acudir rápidamente al podólogo.

También se podrá diagnosticar mediante una prueba de laboratorio, cosa que en la mayor parte de los casos no llega a ser necesaria ya que con los signos clínicos nos es suficiente.

¿Cómo eliminamos un papiloma?

Existen varias líneas de tratamiento de los papilomas. Al ser lesiones resistentes, los tratamientos suelen requerir paciencia y constancia, ya que se suele necesitar más de una sesión para eliminarlas. Aquí detallaremos las más frecuentes.

Todos estos tratamientos siempre deberán ser realizados por un profesional, ya que en su mayoría lo que buscan es provocar una quemadura controlada en la zona de la lesión, y el uso de estos tratamientos sin las debidas precauciones es sumamente peligroso y puede provocar graves quemaduras en la piel. 

  • Ácidos. El más utilizado es el ácido nítrico.

Se aplica el ácido con un bastoncillo, lo que provocará una quemadura en la verruga o papiloma, que posteriormente habrá que sanear para comprobar que ha desaparecido.

  • Crioterapia

Se destruye la lesión mediante frío. El criógeno más utilizado es el nitrógeno líquido.

  • Quemadura del papiloma mediante láser.
  • Cirugía, cada vez menos usada por las complicaciones que puede tener, como cicatrices dolorosas.

Es muy frecuente que algunos profesionales de la salud nos pauten un tratamiento de antiverrugas para aplicar en casa nosotros mismos. MUCHO CUIDADO. Esos antiverrugas de la farmacia lo que hacen es provocar una quemadura en la verruga, pero si no lo aplicamos bien toda la piel adyacente se quemará también, pudiendo generar un problema mayor que el que estamos tratando. 

Por esto desde Fisiolution recomendamos que el tratamiento sea realizado y vigilado por nuestro grupo de podólogos.

¿Cómo prevengo un papiloma?

Sin duda el mejor tratamiento es la prevención, con unas medidas básicas u sencillas que nos ayudarán a evitar el contagio:

  • No caminar descalzos por lugares húmedos o con mucha circulación de gente como vestuarios, baños públicos, gimnasios, piscinas…
  • Secarnos bien los pies al salir de la ducha.
  • Si notamos que nos sudan mucho los pies, o que al quitar los calcetines están húmedos, controlar ese exceso, bien con polvos o sprays, o con el uso de otro tipo de calcetines.
  • No compartir calzado con personas que hayan tenido anteriormente papilomas.
  • Hábitos de vida saludables, que potencien nuestro sistema inmune, como buena alimentación o realización de actividad física.
  • Buena salud mental, dejar de lado el estrés será de vital importancia.

Bibliografía

1. Chicharro Luna E, Alonso Montero C. Factores relacionados con la elección del tratamiento de una verruga plantar. Rev Esp Podol. 2007.

2. Martínez Nova A, Sánchez Rodríguez R. Verrugas plantares. Diagnóstico y alternativas de tratamiento. Podología clínica. 2007.

3. Arenas Roberto. Verrugas viriales. Atlas dermatología. 3º edición. Mc Graw Hil

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