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Retención de líquidos en piernas: causas más allá de la dieta

La retención de líquidos no sólo tiene que ver con lo que comes o bebes, ni sólo mejora con dejar la sal de lado en las comidas. Sistemas como el circulatorio o el linfático, el sedentarismo o factores hormonales y mecánicos, intervienen en la acumulación de los líquidos en las piernas. Identificar la causa real es el primer paso para tratarla bien y, en muchos casos, es un síntoma funcional que puede mejorar con movimiento y abordaje fisioterapéutico.

Mujer con sensación de retención de líquidos e hinchazón en las piernas

Introducción

La sensación de piernas pesadas al final del día, llegar a casa con los tobillos hinchados o la sensación de que los zapatos aprietan sin que te haya crecido el pie, es la normalidad con la que conviven muchas personas, como si fuera inevitable.

Muchas personas acuden a consulta después de meses de intentos por solucionarlo por su cuenta: reduciendo la sal en las comidas, bebiendo más agua de la habitual, probando drenajes, automedicándose… Y, aún así, las piernas siguen sintiéndose pesadas, cargadas, y la ropa dejando marcada la piel.

La retención de líquidos en las piernas tiene múltiples causas, y muchas de ellas no tienen nada que ver con la dieta. Hay otros factores más importantes, como son el sedentarismo, la disfunción del sistema circulatorio o linfático, la postura, e incluso ciertos medicamentos.

La alimentación puede influir, pero reducir el problema solo a la dieta es simplificar demasiado una realidad con la que conviven muchas personas. Desde la fisioterapia se trabajan todas esas otras causas que pueden influir, aquellas que tienen que ver con el movimiento, la postura, la circulación y el estado de los tejidos.

¿Qué es la retención de líquidos en las piernas?

Lo que comúnmente conocemos como retención de líquidos, realmente se define en términos sanitarios como edema periférico en extremidades inferiores.

El edema periférico se produce cuando hay una acumulación anormal de líquido en los tejidos blandos, en este caso, de las extremidades inferiores, especialmente en tobillos, pantorrillas y pies.

De manera normal, el cuerpo es quien gestiona constantemente el intercambio de líquidos que se produce entre los tejidos y el sistema circulatorio: gestiona la entrada de líquido desde los capilares sanguíneos, activa el drenaje a través del sistema venoso y elimina el exceso y las sustancias de desecho mediante el sistema linfático.

Sin embargo, cuando este equilibrio se altera, los líquidos se van acumulando en los tejidos blandos y aparece el edema.

Estructuras implicadas en la retención de líquidos

  • Sistema venoso: Formado por las venas de las piernas, que se encargan de propulsar la sangre hacia arriba, en contra de la gravedad. Cuando el funcionamiento de este sistema se ve afectado, la presión aumenta y el líquido tiende a filtrarse a los tejidos
  • Sistema linfático: Es el encargado de drenar el exceso de líquidos y de sustancias de desecho del cuerpo. Recoge el exceso de líquido existente, lo filtra y lo devuelve a la circulación. Cuando este sistema se satura o no funciona de manera óptima, el líquido se acumula
  • Musculatura de la pantorrilla: Los músculos de la parte posterior de la pierna, gemelos y sóleo, actúan como una bomba natural de propulsión. Al contraerse, durante la marcha o al hacer ejercicio, impulsan la sangre venosa hacia arriba. En casos de sedentarismo o exceso de inactividad, esta bomba deja de ser eficaz
  • Tejido fascial: Es un tejido membranoso que envuelve a los músculos. Cuando existe rigidez y tensión en las fascias, se comprimen los vasos linfáticos y venosos, y se propicia mayor retención
  • Tejido intersticial: Es el espacio situado entre las células. Aquí es donde se acumula el líquido cuando los sistemas venoso, linfático y muscular fallan

Diferenciación de conceptos importante

No toda hinchazón presente en las piernas es retención de líquidos. Hay otras condiciones, como la inflamación localizada, el lipedema, el linfedema o la insuficiencia venosa, entre otros, que también pueden producir esa sintomatología.

  • Inflamación: Suele tener causa traumática o infecciosa, acompañada de enrojecimiento y aumento de la temperatura de la zona afectada
  • Lipedema: Enfermedad inflamatoria del tejido graso, no líquido, con distribución muy específica y que no mejora con la elevación de las piernas
  • Linfedema: Alteración del sistema linfático, con hinchazón más persistente y densa
  • Insuficiencia venosa: Problema en el retorno sanguíneo que provoca retención

Causas más frecuentes

Relacionadas con el movimiento y la postura

  • Sedentarismo prolongado: Es una de las causas más frecuentes. Pasar muchas horas sentado o de pie hace que no trabaje la bomba muscular y la circulación se enlentece
  • Permanecer de pie de forma estática: El sistema venoso trabaja en contra de la gravedad, y sin ayuda del sistema muscular
  • Alteraciones de la marcha: Las compensaciones musculares o posturales reducen la eficacia del retorno venoso
  • Debilidad muscular de la pierna: Especialmente de la bomba muscular natural, los gemelos y el sóleo, que son los responsables del retorno venoso
  • Calzado inadecuado: El uso de tacones altos modifica la biomecánica y reduce la actividad de la bomba muscular

Causas vasculares y linfáticas

  • Insuficiencia venosa crónica: Las válvulas de las venas no cierran bien y la sangre tiende a volver hacia atrás, aumentando la presión venosa distal
  • Trombosis venosa profunda: Un coágulo en una vena profunda puede obstaculizar el retorno. Es una causa que requiere atención médica urgente
  • Insuficiencia linfática o linfedema: Por una causa primaria, congénita, o secundaria, cirugías, radioterapia, infecciones, o inflamatoria, inflamación crónica o inactividad prolongada
  • Varices: Son dilataciones anormales de las venas superficiales, provocan que el retorno venoso no sea eficaz

Causas sistémicas y farmacológicas

  • Medicamentos: Algunos antihipertensivos, especialmente los antagonistas del calcio, antiinflamatorios, corticoides y antidepresivos pueden producir edema como efecto secundario
  • Problemas cardíacos: La insuficiencia cardíaca derecha provoca acumulación de líquido en las extremidades inferiores
  • Alteraciones renales o hepáticas: Afectan a la regulación de proteínas plasmáticas y presión osmótica
  • Cambios hormonales: El ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia generan fluctuaciones en la retención de líquidos con base hormonal

Otras causas frecuentes

  • Calor ambiental: Las altas temperaturas dilatan los vasos y dificultan el retorno venoso y favorece la filtración del líquido hacia los tejidos
  • Viajes largos: La inmovilidad prolongada y la presión en el hueco poplíteo, cuando se viaja en avión o en coche mucho tiempo, dificulta la circulación
  • Cicatrices o adherencias postquirúrgicas: Pueden comprometer el drenaje linfático local, por rigidez
Factores que pueden influir en la retención de líquidos en las piernas

Síntomas habituales

Aunque varían según la causa que lo provoque, los síntomas más frecuentes suelen ser:

  • Sensación de pesadez en las piernas, especialmente al final del día
  • Hinchazón visible en tobillos y pies
  • Piel que queda marcada al presionar con el dedo, fóvea
  • Tensión o tirantez de la piel
  • Dificultad para calzarse
  • Marcas de la ropa o el calzado
  • Calambres nocturnos
  • Picor o sensación de calor en las piernas
  • Cambios en la piel: endurecimiento, pigmentación oscura o eccema

¿Cuándo consultar a un fisioterapeuta?

No es necesario esperar hasta que las piernas estén muy hinchadas. Es recomendable acudir en estas situaciones:

  • La retención dura más de tres días sin cambios
  • Empeora a pesar de elevar las piernas por las noches
  • Aparece rigidez en tobillo o rodilla, que dificulta caminar con normalidad
  • Pantorrillas duras o tensas
  • Antecedentes de operaciones o traumatismos
  • Trabajo sedentario o mucho tiempo de pie

Acude antes al médico si:

  • La hinchazón es repentina, unilateral e intensa
  • Hay dolor intenso, enrojecimiento o calor local marcado
  • La hinchazón se acompaña de dificultad para respirar
  • Hay cambios en la piel, como úlceras o heridas que no cicatrizan

Diagnóstico diferencial con otras patologías

No toda la hinchazón en las piernas es igual, ni es retención de líquidos. Diferenciar bien el origen es clave para realizar un buen tratamiento y no tratar lo que no es.

CondiciónClave diferencial
Trombosis venosa profundaHinchazón unilateral súbita, dolor, calor y enrojecimiento
Insuficiencia cardíacaEdema bilateral, simétrico, empeora al estar tumbado, puede acompañarse de disnea
Insuficiencia renalEdema bilateral, a menudo también en párpados y cara
Insuficiencia hepáticaEdema bilateral con distensión abdominal
LipedemaAcumulación de tejido graso, no líquido; no deja fóvea; afecta principalmente a mujeres
Quiste de BakerBulto en la parte posterior de la rodilla; puede parecer inflamación localizada
Celulitis infecciosaEnrojecimiento, calor intenso y dolor local; requiere tratamiento antibiótico

La valoración de un profesional sanitario es fundamental para distinguir estas condiciones y orientar el tratamiento adecuado.

Tratamiento de fisioterapia, ejercicios y pautas

Técnicas de fisioterapia

  • DLM: Drenaje linfático manual. Es una técnica específica que estimula el sistema linfático para mejorar el drenaje del líquido acumulado. Está especialmente indicada en linfedema y edemas crónicos
  • Presoterapia: Mediante dispositivos de compresión neumática secuencial, se facilita el retorno venoso y linfático
  • Vendaje neuromuscular: Aplicado en técnica de drenaje, puede ayudar a facilitar el movimiento del líquido intersticial
  • Vendaje de compresión multicapa: Utilizado en linfedemas para reducir el volumen del miembro afectado
  • Movilizaciones articulares y trabajo muscular: Recuperar movilidad de tobillo, y potenciar la musculatura de la pantorrilla, mejora directamente el bombeo venoso
  • Electroterapia: TENS, diatermia y bomba diamagnética pueden utilizarse como recursos complementarios según la valoración profesional

Ejercicios recomendados

  • Flexo-extensión de tobillo: Sentado con las piernas estiradas, flexionar y extender los pies 20 veces seguidas. Varias series al día
  • Círculos de tobillo: Rotar el pie en ambas direcciones. 10 círculos en cada sentido
  • Elevar los talones de pie: De pie, subir y bajar los talones lentamente. 3 series de 15 repeticiones
  • Marcha en el sitio: Levantar las rodillas alternándolas durante 2-3 minutos. Útil si estás mucho tiempo de pie
  • Elevación de piernas: Tumbado boca arriba, elevar las piernas apoyadas en la pared, durante 10-15 minutos
  • Caminar: 30 minutos diarios, como mínimo, a paso ligero. Es una de las herramientas más potentes para el retorno venoso
  • Bicicleta estática: Mínimo 30 minutos diarios, también ayuda al retorno venoso
Ejercicios para mejorar el retorno venoso y la retención de líquidos en las piernas

Pautas complementarias

  • Elevar las piernas 10-15 minutos al final del día
  • Alternar posiciones si el trabajo es sedentario
  • Hidratarse de forma regular
  • Usar medias de compresión, si están indicadas
  • Evitar ropa excesivamente ajustada en piernas y cintura
  • Evitar cruzarse de piernas al estar sentado

Errores frecuentes

  • Automedicarse con diuréticos: No sirven para todos los tipos de edema y pueden tener efectos secundarios relevantes
  • Pensar que solo es un problema estético: El edema crónico puede derivar en complicaciones si no se trata
  • Ignorar una hinchazón unilateral repentina: Puede indicar una trombosis y requiere atención urgente
  • Pasar horas de pie sin moverse: El movimiento es imprescindible para el retorno venoso
  • Abandonar las medias de compresión: Su efecto es progresivo y su uso debe ser constante, los cambios no se notan en dos días
  • Confundir lipedema con retención de líquidos: El lipedema no mejora con dieta ni con drenaje; tiene un abordaje más específico
  • Asociar el problema únicamente a la dieta

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo tarda en mejorar el edema con tratamiento?

Varía, dependiendo del origen. Los edemas agudos por inactividad pueden mejorar en días, con cambios posturales, de ejercicio y de hábitos. Los edemas crónicos o linfedema, requieren semanas o meses de tratamiento constante.

¿Puedo hacer ejercicio, aunque tenga las piernas hinchadas?

En la mayoría de casos, sí. El movimiento moderado suele ayudar. Actividades como caminar, andar, montar en bicicleta, nadar, son especialmente beneficiosas.

¿Ayuda el agua fría en las piernas?

Sí, favorece la vasoconstricción venosa y mejora el tono de la pared vascular. No es un tratamiento en sí mismo, pero como hábito diario complementa bien al resto de medidas.

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