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Tortícolis muscular congénita: Recomendaciones y ejercicios para hacer en casa

La tortícolis muscular congénita es una contractura con la que nace el bebé. El músculo afectado es el esternocleidomastoideo (ECOM). Puede ser debido a una complicación durante el parto o una mala posición en el útero. Lo primero que notamos es que el bebé está siempre con la cabeza girada hacia el mismo lado. Normalmente, son los padres los primeros que se dan cuenta. Son los que más tiempo pasan con él y, en cambio, en el pediatra solo están unos minutos. Por eso es mucho más seguro si los padres hacen unos ejercicios con el niño.

¿Qué puedes hacer en este caso?

En el momento que se empiece a sospechar de una tortícolis muscular congénita, se debe consultar a su pediatra o fisioterapeuta puesto que cuanto antes se empiece el tratamiento, la recuperación será más temprana y se podrán evitar complicaciones como la plagiocefalia.

Aún así, hay cosas que podemos ir haciendo en casa para complementar el trabajo del fisioterapeuta estos ejercicios para Tortícolis muscular congénita:

  1. Intenta dar de comer al bebé siempre del lado opuesto a la lesión para provocar el estiramiento del músculo.
  2. Coloca la cuna de manera que para veros en la cama se vea forzado a mirar hacia el lado contrario de la lesión.
  3. Cuando esté tumbado boca arriba, coloca los estímulos (juguetes) desde el centro hacia el lado contrario de la lesión.
  4. Cambia al niño de posición frecuentemente para que no tenga la presión siempre en la misma zona de la cabeza y así evitar la plagiocefalia.
  5. Realiza los siguientes ejercicios:

Ejercicios para la Tortícolis muscular congénita de tu bebé

a) Masajea el músculo esternocleidomastoideo contracturado con el dedo índice y corazón durante 5 minutos. Masajea también los trapecios siempre en sentido de arriba a abajo.

  

b) Coloca al niño boca arriba, pon una mano sobre su pecho para evitar que gire el cuerpo y con la otra mano, cogiendo la cabeza, realiza un giro suave hacia el lado contrario de la lesión.

   

Mantén la posición 10 segundos y relaja. Repítelo 5 veces. También puedes hacer movilizaciones realizando el movimiento anterior pero sin mantener el estiramiento, solo giros suaves desde la posición inicial hacia el lado contrario de la lesión y vuelta a la posición inicial.

c) En la misma posición que el anterior, sujeta su hombro del lado de la lesión y, sujetando su cabeza por abajo, realiza una inclinación de su cabeza hacia el lado contrario separando la oreja del hombro. Mantén la posición 10 segundos y repítelo 5 veces. Igual que el anterior, puedes hacer solo movilizaciones sin mantener el estiramiento.

d) También puedes hacer los estiramientos con el niño en brazos. Para la inclinación, coge al niño de lado con el músculo afectado en el lado de abajo y estira tus brazos ligeramente para aumentar el estiramiento.

e) Para la rotación, coge al niño boca abajo con la cabeza girada hacia el lado contrario de la lesión manteniendo el estiramiento. Balancéale y juega con él mientras.

f) Túmbale boca abajo girando su cabeza hacia el lado contrario de la lesión y estimula la reptación colocando tu mano bajo sus pies para que él haga el empuje y de esa manera estimular la musculatura extensora del cuello.

g) Tumbado boca arriba, ofrécele estímulos sonoros para que gire hacia ellos favoreciendo el estiramiento.

h) En niños de más de tres meses, colocarle boca abajo y mover un juguete llamativo de un lado a otro para que haga giros con la cabeza.

Estos ejercicios para la tortícolis muscular congénita deben acompañarse siempre de un tratamiento fisioterapéutico adecuado. Adaptado siempre a la edad del bebé y a la severidad de la patología.

Etiquetas: fisioterapia infantil

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