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Trocanteritis: por qué duele al dormir y cómo tratarla

El dolor nocturno en la cadera se debe a la presión directa del peso del cuerpo sobre el trocánter mayor, al tumbarnos de lado, especialmente. La inflamación de las estructuras que recubren esta zona (tendones, músculos y bursas) se irritan con el peso y la presión prolongadas sobre ella. La solución pasa por: desinflamar el tejido, corregir la biomecánica de la cadera y cambiar las posturas nocturnas. Consultarlo con un fisioterapeuta puede ayudarte en este proceso.

INTRODUCCIÓN

Cae la noche y llega el momento de acostarse en la cama para dormir. Buscar la postura más cómoda y, al colocarse de lado, ahí está: un dolor profundo, punzante, agudo, en el saliente óseo del lateral de la cadera. Cambiar de postura alivia momentáneamente, pero, al volver a girarse hacia el otro lado, vuelve a aparecer. No hay descanso, y cada vez se irrita más la zona, llegando a doler incluso durante el día.

Es lo que se llama: trocanteritis, de manera común. Sin embargo, el concepto correcto es: síndrome del dolor del trocánter mayor. No se trata de una enfermedad grave, ni degenerativa, como se puede llegar a pensar. Se trata de una patología mal entendida por muchos profesionales, que cuesta diagnosticar correctamente y cuyos tratamientos están mal orientados, por lo general.

La trocanteritis es una condición frecuente en la consulta de fisioterapia, y tiene buena solución con un enfoque adecuado, y bien entendido.

TROCANTERITIS ¿QUÉ ES?

Lo que comúnmente se conoce como “trocanteritis”, realmente es un concepto que recoge un conjunto de problemas relacionados con el trocánter mayor: una prominencia ósea situada en la parte lateral del fémur. Lo correcto es usar el término: Síndrome doloroso del trocánter mayor.

La “trocanteritis” es la irritación de las estructuras que se insertan o rodean el trocánter mayor de la cadera. Aunque el nombre sugiere la inflamación del trocánter, en realidad el problema afecta a los tejidos blandos que lo rodean: tendones, bursas, músculos y fascias.

No siempre implica una inflamación pura, a veces predomina la sobrecarga o una degeneración tendinosa. No se trata de una inflamación articular, no afecta directamente a la articulación de la cadera, sino que es un problema de los tejidos que estabilizan la cadera.

Estructuras implicadas:

  • Tendón del glúteo medio y menor: estos tendones se insertan en el trocánter mayor. Su irritación se conoce como tendinopatía glútea. Es la más habitual.
  • Bursa trocantérica: se trata de una pequeña almohadilla rellena de líquido que se encarga de amortiguar la fricción y el peso entre el hueso y los tendones. Su inflamación se denomina bursitis trocantérica.
  • Fascia latal y cintilla iliotibial: son dos estructuras que pasan por encima del trocánter, induciendo mayor o menor presión sobre él, según la tensión o relajación que presenten.
  • Musculatura profunda de la cadera: musculatura como el piramidal, el obturador interno o los géminos, se insertan cerca y pueden contribuir al dolor. Especialmente el piramidal, que influye bastante en la biomecánica de la cadera.

CAUSAS MÁS FRECUENTES

  • Postural. Dormir siempre sobre el mismo lado, o apoyarse siempre sobre la misma pierna, o sentarse con las piernas cruzadas de manera continua.
  • Debilidad del glúteo medio. El glúteo medio es el principal estabilizador de la cadera. Si no trabaja bien, la pelvis cae hacia el lado contrario al caminar, haciendo trabajar de más a los tendones, que pueden sobrecargarse o inflamarse.
  • Cambios bruscos de actividad. Empezar a correr sin una preparación previa, o sin conocer la técnica correcta. No realizar entrenamientos progresivos, tanto en carga como en peso. Acudir al gimnasio a hacer ejercicios sin control y sin planificación.
  • Dismetría de piernas. Es una condición del propio desarrollo, y no se puede corregir internamente, sólo a través de ayudas externas. Una pierna más corta que otra puede hacer que una cadera trabaje más que otra, y se irrite.
  • Sobrepeso. Si la cadera soporta más peso, también tendrá más presión al caminar, y sus estructuras tienen mayor facilidad para irritarse.
  • Cambios en la marcha. Cojear tras una lesión, o utilizar calzado inadecuado.
  • Traumatismos directos. Caídas o golpes directos sobre la zona del trocánter.
  • Cirugías previas de cadera o rodilla. Pueden causar cambios en la biomecánica al caminar.
  • Factores sistémicos. Condiciones como la diabetes, dislipidemia o abuso de corticoides, debilitan la capacidad de regeneración de los tejidos conectivos.
  • Edad. La degeneración de los tejidos, especialmente el tendinoso, es más frecuente después de los 40-50 años, aunque puede aparecer en deportistas jóvenes, por sobreuso.

SÍNTOMAS HABITUALES

El patrón de dolor del síndrome de dolor del trocánter mayor es bastante reconocible, al menos para un fisioterapeuta. Lo más habitual es que incluya:

  • Dolor en el lateral de la cadera. Es un dolor localizado, a punta de dedo.
  • Dolor nocturno. Empeora por la noche, despierta al cambiar de postura o al girarse en la cama.
  • Dolor referido hacia el muslo. Por el lateral, a veces llega hasta la rodilla, pero raramente sobrepasa.
  • Dolor al apoyar el peso sobre la pierna afectada. Al caminar, subir escaleras o al estar de pie durante mucho tiempo.
  • Dolor al tumbarse del lado afecto. Aunque también puede aparecer al hacerlo del lado contrario, por estiramiento de la pierna que queda encima.
  • Sensación de debilidad.
  • Dolor al cruzar las piernas. Sentado o tumbado.
  • Dolor al levantarse de una silla baja.
  • Dolor al caminar largas distancias, que mejora al sentarse.
  • Rigidez matutina. Que dura menos de 30 minutos.
  • Dolor a la palpación. Duele cuando se le presiona de manera directa.
  • Dolor contrarresistencia. Duele al intentar resistir la separación de la pierna con respecto del cuerpo.

¿POR QUÉ DUELE MÁS POR LA NOCHE?

El dolor de la trocanteritis empeora por la noche por varios factores que confluyen:

  • Por la noche el cuerpo aprovecha para reparar con el descanso, y por tanto, a veces la inflamación se manifiesta más por la noche.
  • Presión directa. Al acostarse, el peso del cuerpo comprime el trocánter mayor contra el colchón, en caso de dormir de lado. La presión directa sobre la bursa y tendones, ya sensibilizados, produce mayor irritación.
  • Posición mantenida. Durante el descanso se tiende a permanecer en posturas más mantenidas que durante el día. El tejido no se mueve, disminuye la circulación local de la zona y la inflamación tiende a acumularse más.
  • Tracción pasiva. Incluso al dormir boca arriba, la rotación externa natural de la cadera puede estirar los tendones y bursas y mantenerlos bajo tensión.
  • Bajada de la temperatura corporal. La temperatura corporal disminuye por la noche, haciendo que los tejidos se vuelvan ligeramente más rígidos, y pierdan elasticidad. Esto hace que, al moverse, aumente el dolor por la falta de movilidad normal.
  • Efecto rebote de inflamación. Si durante el día se exigió mucho trabajo a la zona, la inflamación provocada durante el día, alcanza su pico máximo horas después, coincidiendo con el periodo de descanso.

¿CUÁNDO CONSULTAR A UN FISIOTERAPEUTA?

Muchas personas esperan semanas o meses, a ver si el problema se resuelve solo. Algunos utilizan medicamentos sin prescripción médica. Pero esto sólo enmascara el problema, y no acaba con él. Es conveniente realizar una valoración cuando:

  • El dolor dura más de 2 semanas sin mejoría.
  • Interfiere con el sueño de forma habitual.
  • Limita la marcha o las actividades diarias.
  • No hay mejoría con el reposo relativo.
  • Aparece debilidad, inestabilidad o cojera.
  • Hay un antecedente traumático.
  • Hay una lesión previa relacionada (lumbalgia, pubalgia, dolor de rodilla, tendinopatía aquílea, después de una cirugía o inmovilización de miembro inferior).

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

 

TRATAMIENTO DE FISIOTERAPIA, EJERCICIOS Y PAUTAS

El fisioterapeuta realizará una valoración previa y elaborará una historia clínica con toda la información que recoja. Generalmente, con pruebas manuales simples y la comunicación, elaborará un tratamiento individualizado. No suele ser necesario, pero, en algunos casos dudosos, puede requerirse una prueba de imagen adicional, como una ecografía o una resonancia.

  • PRIMEROS PASOS (primeros 3-5 días)

    • Hielo local. Sobre el trocánter, con un paño cubierto, durante 10 minutos, cada 4-5 horas.
    • Evitar apoyarse sobre el lado afecto. Colocar una almohada gruesa entre las rodillas.
    • No hacer estiramientos forzados. Sólo movilidad suave, sin cargas.
    • No aplicar calor, en los primeros días, para no aumentar la inflamación.
    • Reposo relativo. Reducir las actividades que agraven el dolor, sin inmovilizar por completo.
    • Revisar el calzado.
    • Analgésicos o antiinflamatorios. Siempre bajo prescripción médica y como ayudas al tratamiento principal.
  • FASE DE RECUPERACIÓN (a partir del día 5, en adelante)

    • Educación
      • Explicar el problema, ayuda a reducir el miedo.
      • Ajustar expectativas del paciente.
      • Evitar el reposo absoluto.
    • Control del dolor
      • Terapia manual: masoterapia de los tejidos adyacentes: lumbar, glúteo, aductores, isquiotibiales, piramidal…
      • Movilidad articular: suave e indolora.
      • Punción seca
      • Aparatología
    • Ejercicio terapéutico

El ejercicio es el pilar principal del tratamiento. Según la evidencia científica, la carga progresiva sobre el tendón, mejora la estructura del tejido conectivo y ayuda a reducir el dolor a largo plazo, y recuperar la función por completo.

      • Abducción de cadera en decúbito lateral
      • Puente de glúteo
      • Sentadilla parcial
      • Caminata lateral con banda elástica
      • Isométricos en abducción
      • Movilidad de cadera
    • Reeducación del movimiento
      • Ejercicios excéntricos: los mejores.
      • Corrección de la marcha
      • Corrección postural
      • Trabajo funcional

ERRORES FRECUENTES QUE EMPEORAN LA TROCANTERITIS

  • Reposo absoluto: empeora la recuperación.
  • Regreso prematuro a la actividad: genera recaídas.
  • Ignorar el dolor nocturno: es una señal importante, que indica inflamación activa.
  • Hacer ejercicios sin técnica ni control: puede generar mayor sobrecarga y empeorar el problema de base.
  • No modificar los hábitos: mantienen el problema.
  • No revisar otras articulaciones: tratar solo la cadera, sin valorar la pelvis, lumbar, rodilla, pisada o pie, puede dejar causas sin resolver.
  • Automedicación: solo enmascara el problema, sin tratar el origen y perpetuándolo.

HÁBITOS Y PREVENCIÓN

PREGUNTAS FRECUENTES (FAQs)

1. ¿Qué tipo de almohada es mejor?

Lo mejor es utilizar una almohada que se adapte a ti, una de espuma viscoelástica es la ideal.

2. ¿Las infiltraciones de corticoides son buena solución?

Las infiltraciones, siempre realizadas por un profesional sanitario y bajo pauta médica, son una solución rápida al dolor agudo, que no cede a otros tratamientos conservadores de primeras. Sin embargo, no corrige la causa, así que sólo se usa como ayuda para progresar en otro tipo de tratamientos.

3. ¿Cuánto tarda en curarse una trocanteritis?

Todo depende de cuánto lleves con el dolor, pero, generalmente, un caso bien tratado por parte del profesional y del paciente, puede mejorar en 4-6 semanas. Algunos casos crónicos pueden demorarse hasta 12 semanas, o más.

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