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Soluciona la hipertonía ya

El tono muscular se define como la resistencia exhibida por un músculo durante una movilización pasiva. Es un mecanismo fisiológico que, cuando se ve afectado, puede causar trastornos musculares como hipertonía, hipotonía, distonía (contracciones intermitentes involuntarias) y paratonía (imposibilidad de conseguir la relajación después de una contracción).

La energía potencial de un músculo radica en su tono. Incluso en estado de relajación, los músculos mantienen una leve contracción que limita su elasticidad y proporciona resistencia al movimiento pasivo.

La contracción de un músculo aumenta su tono, fijando la articulación y dificultando el movimiento. La armonía en los movimientos requiere que los agonistas, responsables de la contracción, se relajen mientras los antagonistas, que se oponen al movimiento, se contraen.

El tono muscular está estrechamente vinculado a la motilidad voluntaria y la postura, manteniéndose a través del arco reflejo miotático, una contracción involuntaria del sistema nervioso ante el estiramiento muscular. La corteza cerebral transmite impulsos a los nervios, ordenando la contracción muscular para mantener la postura o realizar movimientos.

La integridad de las estructuras nerviosas y musculares es crucial para un tono equilibrado que permita posturas y movimientos precisos y armoniosos.

La hora del día, la actividad física realizada o la edad tienen impacto en la condición muscular. Al despertar, los músculos suelen estar más relajados, pero después de ejercicio prolongado, tienden a estar más tensos.

En un recién nacido, prevalece un tono muscular aumentado en los flexores, lo que explica su postura natural encogida. Con el tiempo, el equilibrio entre flexores y extensores se establece a medida que maduran las estructuras cerebrales, medulares y nerviosas relacionadas con la motricidad.

Si hay anomalías que afectan el neurodesarrollo, pueden surgir trastornos motores y alteraciones en el tono muscular, generando dificultades en el niño. 

Hipotonía / Hipertonía

Cuando el tono está reducido, se denomina hipotonía, manifestándose con excesiva elasticidad muscular, consistencia blanda y articulaciones poco fijadas, lo que resulta en movimientos amplios y flacidez.

Por el contrario, la hipertonía implica un exceso de tono muscular, llevando a articulaciones fijadas en posturas anómalas, con resistencia al movimiento al intentar desplazarlas.

La hipertonía se caracteriza por un aumento del tono muscular durante movimientos pasivos, limitando la capacidad para contraer activamente el músculo y movilizar articulaciones de manera controlada. Esto puede causar dolor, deformidades y restricciones en la participación. La espasticidad, derivada de la regulación deficiente del reflejo miotático, y la rigidez, resultado de fallas en un lado de la articulación, presentan diferentes características y respuestas motoras.

¿Cómo evaluar la hipertonía?

En términos generales, para evaluar el tono muscular, primero se coloca al paciente en la posición más apropiada para evaluar el músculo (decúbito supino o prono, boca abajo o boca arriba). Luego, se procede a realizar la toma para poder ser valorado correctamente en donde hay que tener en cuenta lo siguiente;

  1. La espasticidad: en donde debe movilizarse suavemente, esperando la respuesta del signo de navaja, que se manifiesta con una interrupción del movimiento que posteriormente cede pero que no es inmediato.
  2. La rigidez: en donde se moviliza de manera similar pero a baja velocidad, pero, a diferencia de la espasticidad, responde con varias interrupciones hasta que se llega a completar el movimiento completo.

¿Qué es la espasticidad?

Es un trastorno motor caracterizado por un aumento del tono muscular o también llamado hipertonía, el cual se manifestado con una contracción constante de los músculos afectados. Durante la exploración, se observa un incremento en la resistencia al estiramiento muscular, variando según la velocidad del estiramiento. La espasticidad dificulta el control del movimiento de las extremidades, generando limitaciones significativas en la calidad de vida y autonomía de la persona.

Esta condición surge por alteraciones en la vía piramidal, ubicada en el sistema nervioso central (el cual engloba al cerebro, tronco del encéfalo y médula espinal). La vía motora, responsable de los movimientos voluntarios, consta principalmente de dos tipos de neuronas: una motoneurona superior en la corteza cerebral y una motoneurona inferior en la médula. La espasticidad se desarrolla por enfermedades que afectan la motoneurona superior, aumentando la actividad de la motoneurona inferior. Estas lesiones pueden ubicarse en el cerebro, tronco del encéfalo o médula espinal ya sea en cualquiera de los mismos.

¿Qué causa la hipertonía?

Ambos tipos de alteraciones resultan de lesiones en el sistema nervioso central, aunque se producen por daños en lugares diferentes. La espasticidad es característica de la parálisis cerebral, accidentes cerebrovasculares y lesiones en la corteza cerebral, mientras que la hipertonía está asociada con la parálisis supranuclear, Parkinson, degeneración corticobasal y lesiones cerebelosas.

¿Por qué se produce la hipertonía?

El aumento del tono muscular se origina por lesiones y enfermedades que afectan los procesos musculares responsables de registrar cambios de longitud y estiramiento, así como los mecanismos que permiten al sistema muscular identificar cuándo contraer un grupo de músculos e inhibir los que realizan la acción opuesta. En resumen, los déficits en los centros superiores que son el cerebro, corteza, motoneuronas, y el cerebelo, generan señales musculares que no se activan de manera fisiológica, resultando en movimientos limitados.

¿En qué otra parte del cuerpo puede ser común sufrir una hipertonía?

Al abordar problemas relacionados con el suelo pélvico, a menudo pensamos en los conocidos ejercicios de Kegel y la idea de fortalecer esos músculos. Sin embargo, lo menos conocido es que, en algunos casos, no solo son innecesarios, sino que están completamente contraindicados. Los ejercicios de Kegel no son universales, y no todos los individuos los ejecutan de manera adecuada.

Los músculos del suelo pélvico actúan como una especie de hamaca unida al hueso de la pelvis y al sacro, sosteniendo la vejiga, el útero en mujeres, la próstata en hombres, el recto y las vísceras del abdomen. Estos músculos deben ser capaces de contraerse para mantener la continencia y relajarse para permitir la eliminación de orina y heces, y en el caso de las mujeres, facilitar las relaciones sexuales.

Cuando estos músculos están demasiado débiles o con baja tensión, es decir, hipotónicos, existe el riesgo de sufrir incontinencia de esfuerzo y prolapso de órganos. En cambio, cuando están excesivamente tensos o hay hipertonía pélvica, el riesgo puede derivar en diversas disfunciones como incontinencia urinaria de urgencia, incontinencia anal, dolor crónico, dispareunia, vaginismo, vulvodinia, neuralgia del nervio pudendo, cistitis intersticial o prostatitis crónica.

La hipertonía del suelo pélvico puede ocasionar frecuencia urinaria y/o urgencia, interrupciones en la micción o micción dolorosa, sensación de vejiga no completamente vaciada, estreñimiento y molestias durante o después de la defecación. Además, puede provocar dolor en la región lumbar o pélvica, caderas, área genital o recto, así como molestias durante las relaciones sexuales con penetración.

No obstante, es esencial que un especialista diagnostique esta disfunción, descartando otras patologías y evaluando si la capacidad para contraer y relajar los músculos se encuentra dentro de los límites normales para nuestra edad, sexo y circunstancias.

En términos generales, una vez que aparecen los síntomas de hipertonía del suelo pélvico, se recomienda evitar actividades que puedan empeorar el problema, como ejercicios de Kegel, ejercicios abdominales, ropa ajustada y posturas inadecuadas.

Síntomas y manifestaciones clínicas de la hipertonía en términos generales:

  • Dolor referido.
  • Dolor reflejo.
  • Estreñimiento.
  • Dolor irradiado.
  • Úlceras por presión.
  • Dolor neuropático.
  • Inflamación.

Tareas a realizar para niños o adultos con hipertonía:

  • Baños de agua tibia o caliente: favorecen la relajación muscular y la apertura de los poros, mejorando la circulación sanguínea. Realizar este baño antes de masajes ayuda a ablandar los músculos.
  • Aplicar aceite de sésamo tibio después del baño brinda resultados óptimos, especialmente si se realiza antes de que el niño se duerma, ya que contribuye a su relajación.
  • Ejercicios de yoga y meditación: para niños mayores de 5 años, se pueden emplear estos ejercicios para lograr gradualmente la relajación muscular.
  • Cromoterapia: el uso de colores específicos, como celeste, verde manzana, rosado o azules, puede ser beneficioso para niños con hipertonía, evitando colores como amarillo, rojo o naranja, más apropiados para niños con hipotonía muscular.
  • Posicionar al niño de lado con una almohada entre las piernas y los brazos uno abajo y otro arriba cerca de la cabeza.
  • Pasar una pluma o un cepillo de fibras suaves por los brazos, codos, piernas, rodillas y planta del pie mientras el está acostado y relajado.
  • Ejercicios en el agua: deben realizarse de manera relajada, evitando movimientos bruscos y optando por agua tibia o caliente. El uso de aceites o esencias como lavanda, jazmín o rosas puede favorecer la relajación muscular.
  • Masajes descontracturantes con aceites: es esencial interactuar o jugar suavemente con el niño durante estos masajes.
  • Ejercicios lentos con cierta presión: similares a caricias más que ejercicios secuenciales.
  • Utilizar musicoterapia y aromaterapia.
  • Los ejercicios deben ser regulares y constantes, ya que los niños con hipertonía tienden a contraer sus músculos de manera involuntaria si no se realizan con frecuencia estos ejercicios.

Ejercicios específicos para la hipertonía del suelo pélvico:

  • Respiración diafragmática: La respiración abdominal o diafragmática se centra en el movimiento del diafragma para lograr una respiración profunda.
  • Sonido haciendo una “S”: Este ejercicio de respiración alivia tensiones y mejora la coordinación de los músculos del Core.Puede iniciarse mientras estamos acostados, pero posteriormente debemos practicarlo en cualquier postura. Inhala lenta y profundamente por la nariz, y exhala por la boca emitiendo el sonido “S” durante toda la exhalación, tan fuerte y prolongado como sea posible, similar a un globo desinflándose.
  • Ritmo del suelo pélvico: El diafragma, ubicado debajo de los pulmones como una cúpula, durante la inhalación desciende, empujando hacia abajo el abdomen y haciendo que sobresalga. El suelo pélvico también se desplaza hacia abajo durante la inhalación, cediendo ante la presión transmitida por el diafragma y el contenido abdominal. Esto provoca un ligero estiramiento o relajación de los músculos.
  • Ejercicios de Kegel inversos: En los ejercicios de Kegel inversos, relajamos los músculos del suelo pélvico, buscando la misma sensación de alivio que experimentamos al sentarnos en el baño y relajarnos. Para lograr esta sensación, es clave visualizar ese momento, practicar una respiración diafragmática profunda e intentar relajar los músculos del suelo pélvico durante la inhalación.

A continuación, os dejamos algunos videos para realizar masajes descontracturantes, ejercicios de movilidad, estiramientos, ya que estos nos ayudarán a seguir una rutina en casa para mejorar la hipertonía:

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Etiquetas: alteración, disminución, ejercicio, espasticidad, Estiramiento, hipertonía, hipotonía, Músculo, tono, trastorno

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