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Diartrosis: Funciones y características de las articulaciones móviles del cuerpo
Cuando pensamos en movernos, rara vez nos detenemos a reflexionar sobre cómo ocurre ese movimiento. Caminamos, corremos, subimos escaleras, escribimos en el teclado o simplemente giramos la cabeza para saludar, sin prestar atención a los verdaderos protagonistas detrás de cada uno de esos gestos: nuestras articulaciones móviles, también conocidas como diartrosis.
Las diartrosis son pequeñas maravillas de la ingeniería corporal. Son las encargadas de hacer posible el dinamismo del cuerpo humano, y sin ellas, viviríamos atrapados en una rígida estructura ósea, incapaces de realizar incluso las tareas más simples. Pero más allá de permitirnos bailar, practicar deportes o simplemente rascarnos la espalda, estas articulaciones tienen un rol crucial en la salud global del aparato locomotor.
Desde el punto de vista de la fisioterapia, las diartrosis merecen un lugar protagonista. ¿Por qué? Porque su correcto funcionamiento es clave no solo para la movilidad, sino también para la prevención de lesiones, el envejecimiento saludable y la rehabilitación tras accidentes o enfermedades. Son las “bisagras” que sostienen nuestra calidad de vida. Y como cualquier mecanismo complejo, necesitan cuidado, atención, mantenimiento… y en ocasiones, intervención terapéutica especializada.
En este artículo, nos sumergiremos en el fascinante mundo de las articulaciones móviles: exploraremos su anatomía y fisiología, los distintos tipos de diartrosis y sus funciones principales, y pondremos especial énfasis en el papel que juega la fisioterapia tanto en el tratamiento como en la prevención de disfunciones articulares.
Si eres estudiante, profesional del área de la salud, deportista, paciente en proceso de recuperación o simplemente alguien curioso por entender mejor su cuerpo, este recorrido te servirá como una guía clara, útil y actualizada. Porque entender cómo se mueven nuestras articulaciones es el primer paso para cuidarlas mejor… y moverse mejor toda la vida.
DIATROSIS, ¿QUÉ SON?
Las diartrosis son articulaciones que permiten un amplio rango de movimientos gracias a su estructura especializada. Se caracterizan por tener una cavidad articular llena de líquido sinovial, cartílago articular, una cápsula articular y ligamentos que estabilizan la unión entre los huesos.
Estas articulaciones se encuentran en zonas como las rodillas, codos, hombros y caderas.
COMPONENTES DE UNA DIARTROSIS
Las diartrosis, o articulaciones sinoviales, son estructuras altamente especializadas y complejas que permiten una gran variedad de movimientos. Para cumplir esta función con eficacia y durabilidad, están formadas por varios componentes perfectamente organizados, cada uno con un papel específico:
- Cartílago articular
Este es el “acolchado” natural de las articulaciones Se trata de un tejido conectivo denso, liso y elástico, de color blanquecino, que recubre las superficies óseas que se enfrentan dentro de la articulación.
Su función principal es la de reducir la fricción entre los huesos durante el movimiento y absorber los impactos.
No tiene vasos sanguíneos ni terminaciones nerviosas, lo que da su resistencia, pero también limita su capacidad de regeneración ante un daño. Su degeneración o daño, como ocurre en la artrosis, conlleva dolor, rigidez e incluso pérdida de movilidad.
- Cavidad articular
Es el espacio real entre las superficies articulares, donde no hay contacto directo entre los huesos. En una articulación sana, este espacio es pequeño pero esencial.
Su función es alojar el líquido sinovial y permitir el movimiento libre entre los extremos óseos sin fricción ni compresión. En procesos inflamatorios (como la sinovitis), esta cavidad puede llenarse de líquido en exceso, limitando el rango de movimiento.
- Líquido sinovial
Conocido como el “aceite” del sistema articular, es un fluido viscoso, claro, y ligeramente amarillento, producido por la membrana sinovial de la articulación.
Su función es lubricar las superficies articulares, nutrir el cartílago articular (ya que no tiene irrigación sanguínea directa) y eliminar productos de desecho del metabolismo articular.
Como curiosidad, su viscosidad aumenta estando en reposo (se vuelve más gelatinoso), y se hace más líquido con el movimiento, optimizando la lubricación cuando más se necesita. Por ello, cuando os decimos que debéis realizar un calentamiento antes de empezar el ejercicio intenso, es de vital importancia para que la articulación vaya lubricándose y prevenir daños en ella.

- Cápsula articular
Es una envoltura fibrosa que rodea completamente la articulación, sellándola como una bolsa hermética.
Se compone de dos capas:
- Capa externa fibrosa: resistente y flexible, conectando los huesos.
- Capa interna o membrana sinovial: produce el líquido sinovial del que os hablaba antes.
Su función es la de proteger y estabilizar la articulación, limitando los movimientos excesivos y protegiendo otros órganos internos.
- Bolsas sinoviales (bursas)
Son pequeñas bolsas llenas de líquido sinovial, ubicadas entre huesos, tendones o músculos, que reducen la fricción entre estructuras en movimiento.
Su función es la de evitar el roce directo entre los tendones y huesos, o entre músculos y articulaciones. Por ejemplo, la bursa subacromial del hombro sirve para evitar el roce del tendón supraespinoso con la articulación acromioclavicular.
Su inflamación, la bursitis, es una patología muy común que suele causar dolor y es incapacitante si no se trata a tiempo.
- Membrana sinovial
Como decíamos antes, es la capa más interna de la cápsula articular, altamente vascularizada y especializada en la producción y regulación del líquido sinovial.
Tiene un rol inmunológico y metabólico, ya que también participa en la defensa de la articulación frente a procesos infecciosos o autoinmunes. Algunas enfermedades como la artritis reumatoide, provocan daño articular progresivo debido a la inflamación crónica de esta membrana, llegando a veces a su destrucción.
- Ligamentos
Son bandas de tejido conectivo fuerte y ligeramente elástico, que unen un hueso con otro. Actúan como los cinturones de seguridad de las articulaciones.
Su función es proporcionar estabilidad pasiva, evitar desplazamientos articulares no deseados y guiar el movimiento en los ejes correctos.
Su tensión o ruptura (esguinces) es muy común, y la rehabilitación adecuada es clave para evitar la inestabilidad crónica, el dolor y futuras lesiones y patologías derivadas de ello.
- Meniscos y discos articulares (en algunas articulaciones)
Son estructuras fibrocartilaginosas que se interponen entre los extremos óseos en ciertas articulaciones, como la rodilla (meniscos) o mandíbula (disco articular).
Su función es la de mejorar el encaje entre las superficies articulares, absorber impactos y distribuir uniformemente las cargas.
El desgaste de estas estructuras es algo bastante frecuente, igual que se desgastan las pastillas de freno de nuestros coches, especialmente en deportes de contacto, con giros bruscos, o en articulaciones con gran sobrecarga.
- Labrum y rodetes (en hombro y cadera)
Son anillos de cartílago que rodean las cavidades articulares, como la glenoides del hombro o el acetábulo en la cadera.
Su función es la de ampliar la superficie de contacto, mejorar la congruencia entre huesos y aumentar la estabilidad de la articulación. Una lesión del labrum puede causar inestabilidad y dolor articular crónico, especialmente en atletas y deportistas de impacto.
- Músculos y tendones asociados
Aunque no forman parte de la articulación propiamente dicha, los músculos que cruzan una articulación y sus tendones son vitales para su movimiento y estabilidad activos.
Los tendones conectan el músculo al hueso, transmitiendo la fuerza necesaria para el movimiento articular.
El sistema neuromuscular aporta estabilidad dinámica a la articulación, compensando debilidades estructurales.
TIPOS DE DIARTROSIS
Las diartrosis, o articulaciones sinoviales, no son todas iguales. Aunque comparten una estructura básica común (como hemos visto en sus componentes), se clasifican según la forma de las superficies articulares y los movimientos que permiten.

Esta clasificación nos es muy útil en fisioterapia, ya que nos permite entender qué tipo de movilidad esperar de cada articulación, cómo puede lesionarse y qué abordaje terapéutico puede aplicarse en cada caso.
Hay seis tipos principales de diartrosis:
- ENARTROSIS o ARTICULACIÓN ESFEROIDEA
- Forma: superficies articulares esféricas. Una cabeza redonda encaja en una cavidad también esférica.
- Movimiento: multiaxial (permiten el movimiento en todos los planos): flexión-extensión, abducción-aducción, rotación y circunducción.
- Ejemplos: cadera y hombro.
- Relevancia: su gran movilidad conlleva una menor estabilidad estructural, especialmente en el hombro, lo que la predispone a luxaciones o lesiones del manguito rotador. Su rehabilitación se centra en la estabilidad dinámica (trabajo muscular profundo y propiocepción).
- TROCLEARTROSIS o ARTICULACIÓN EN BISAGRA
- Forma: una superficie convexa (en forma de polea) se articula con una superficie cóncava.
- Movimiento: uniaxial (solo permite un movimiento): flexión-extensión, como una bisagra.
- Ejemplos: codo, rodilla, articulaciones interfalángicas de manos y pies
- Relevancia: sufren frecuentes lesiones por sobreuso (tendinopatías o bursitis). Su rehabilitación se orienta en preservar el rango de movimiento, la fuerza y la alineación funcional. En concreto, en la rodilla, hay un mayor riesgo de sufrir artrosis, roturas meniscales o ligamentarias.
- ARTICULACIÓN TROCOIDE o EN PIVOTE
- Forma: un hueso con forme de cilindro gira dentro de un anillo osteoligamentoso.
- Movimiento: rotación alrededor de un único eje longitudinal (uniaxial).
- Ejemplos: la articulación que se produce entre la primera y segunda vértebra cervical (atlantoaxial), que nos permite girar la cabeza; o la articulación radiocubital proximal y distal (que nos permite girar el antebrazo: pronosupinación).
- Relevancia: importante conocer su funcionamiento para llevar a cabo la rehabilitación cervical, sobre todo tras latigazos cervicales o vértigos. Se trabaja la movilidad, la corrección postural y el control neuromuscular para evitar limitaciones o mareos asociados, en caso de cervicales.
- CONDILARTROSIS o ARTICULACIÓN ELIPSOIDEA
- Forma: una superficie ovalada convexa, encaja en una cavidad elipsoide cóncava.
- Movimiento: biaxial (permite los movimientos en dos ejes): flexión-extensión y abducción-aducción.
- Ejemplos: la muñeca o la articulación metacarpofalángica.
- Relevancia: son articulaciones propensas a sufrir rigidez post-inmovilización o traumatismos. La rehabilitación se centra en restablecer el patrón de movimiento completo, evitando compensaciones. Se suelen producir intervenciones comunes en patologías reumatológicas (artritis, artrosis…)
- ARTICULACIÓN EN SILLA DE MONTAR o ENCAJE RECÍPROCO
- Forma: ambas superficies articulares tienen forma cóncavo-convexa, encajando entre sí como un jinete en una silla de montar, de ahí su nombre.
- Movimiento: biaxial, con mayor amplitud que la elipsoidea, incluyendo la oposición.
- Ejemplo principal: articulación carpometacarpiana del pulgar (trapeciometacarpiana).
- Relevancia: esta articulación permite realizar la oposición del pulgar, clave para realizar el movimiento de pinza (necesario para tareas cotidianas como la escritura, coger cosas, comer, beber…). Suele ser una diana perfecta para la artrosis del pulgar (rizartrosis), en personas mayores o que hacen un uso repetitivo de las manos. Su rehabilitación suele incluir movilización, ejercicios de fuerza y motricidad fina y órtesis estabilizadoras.
- ARTRODIA o ARTICULACIÓN PLANA (DESLIZANTE)
- Forma: superficies planas, o casi planas.
- Movimiento: deslizamiento limitado hacia cualquier dirección, sin tener un eje fijo no hay movimiento angular.
- Ejemplos: articulaciones intercarpianas (muñeca), articulaciones intertarsianas (pie), y articulaciones acromioclavicular y esternocostal.
- Relevancia: aunque el movimiento que realizan es pequeño, son esenciales para movimientos complejos compuestos (por ejemplo, la flexión total del pie o la movilidad del hombro). Su disfunción puede causar dolor referido o limitaciones articulares sutiles. El tratamiento de estas articulaciones incluye terapia manual para el desbloqueo y técnicas de movilidad articular específica.
| Tipo de Diartrosis | Movimiento Principal | Ejes de Movimiento | Ejemplos |
| Enartrosis | Multidireccional | 3 ejes | Hombro, cadera |
| Trocleartrosis | Flexión/extensión | 1 eje | Codo, rodilla |
| Trocoide | Rotación | 1 eje | Cuello (C1-C2), antebrazo |
| Condilartrosis | Flex/ext + Abd/aducción | 2 ejes | Muñeca, nudillos |
| Silla de montar | Oposición + flex/ext | 2 ejes | Pulgar |
| Artrodia | Deslizamientos | Variable | Carpo, tarso, clavícula |
FUNCIONES GENERALES DE LAS DIARTROSIS
- Movilidad: facilitan movimientos complejos y coordinados.
- Estabilidad: a pesar de su movilidad, proporcionan soporte estructural.
- Absorción de impactos: protegen los huesos y tejidos circundantes durante actividades físicas.
- Distribución de cargas: reparten las fuerzas generadas durante el movimiento, de manera eficaz y eficiente, evitando lesiones.
RELEVANCIA PARA LA FISIOTERAPIA
- Evaluación del rango de movimiento: utilizando herramientas como el goniómetro, para medir la amplitud articular y evaluar la falta, reducción o evolución del movimiento cuando hay una patología, o en condiciones normales.
- Ejercicios de movilidad articular: diseñados para mantener o aumentar el rango de movimiento y prevenir limitaciones y rigidez.
- Fortalecimiento muscular: para estabilizar las articulaciones y prevenir lesiones.
- Terapia manual: incluyendo movilizaciones y manipulaciones para mejorar la función articular.
- Educación postural: enseñando técnicas para evitar sobrecargas y movimientos lesivos.
PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LESIONES EN LAS DIARTROSIS
Las articulaciones sinoviales, diartrosis, debido a su alto grado de movilidad, están expuestas a un amplio abanico de lesiones que pueden afectar su funcionalidad. Entre las más comunes, se encuentran los esguinces, las luxaciones, las lesiones de cartílago y enfermedades degenerativas como la osteoartritis.
La fisioterapia tiene un papel fundamental en el tratamiento de estas, como en la prevención de lesiones. La prevención es una estrategia fundamental en fisioterapia, especialmente en personas activas, deportistas, adultos mayores y pacientes con factores de riesgo asociados:
- Fortalecimiento muscular específico: el fortalecimiento de los músculos que rodean la articulación hace que su estabilidad se vea mejorada. En fisioterapia utilizamos rutinas adaptadas a cada articulación, teniendo en cuenta su forma, movimiento y relevancia, como hemos visto antes:
- Rodilla: fortalecimiento de cuádriceps, isquiotibiales y glúteos.
- Hombro: trabajo del manguito rotador y la musculatura interescapular.
- Cadera: activación de glúteos y aductores para estabilizar la pelvis.
El entrenamiento progresivo con resistencia (usando bandas elásticas, mancuernas, ejercicios isométricos o funcionales) protege la articulación y mejora el control neuromuscular.
- Movilidad articular y estiramientos: una articulación que no se mueve adecuadamente está más propensa a compensaciones y sobrecargas. Se utilizan técnicas como:
- Movilizaciones pasivas o activas
- Estiramientos dinámicos y estáticos de los músculos que cruzan la articulación
- Ejercicios articulares controlados (como los de FNP o control motor).
- Propiocepción y control motor: es la capacidad del cuerpo para detectar el movimiento y posición de las articulaciones. La pérdida propioceptiva predispone a las lesiones, como los esguinces, por ejemplo. Se deben entrenar habilidades como:
- Estabilidad en superficies inestables (bosu, cojines propioceptivos, colchonetas).
- Reacción a estímulos externos.
- Reentrenamiento del equilibrio dinámico y estático.
- Educación al paciente y ergonomía: la educación del paciente es vital.
- Posturas adecuadas durante el trabajo o deporte
- Técnicas correctas de levantamiento de peso o ejecución de movimiento.
- Pausas activas y ergonomía para quienes realizan tareas repetitivas o sedentarias.
- Pautas para calzado adecuado, uso de órtesis si es necesario y corrección de gestos técnicos.
TRATAMIENTO DE LESIONES EN DIARTROSIS
Cuando ocurre una lesión, buscamos restaurar la función articular, aliviar el dolor, reducir la inflamación y prevenir secuelas. El tratamiento puede variar según la etapa en la que estéis y la gravedad de la lesión, así como la articulación involucrada y el tipo de lesión.
Siempre el tratamiento debe ser individualizado teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado, sin embargo, una estructura genérica de tratamiento puede ser:
- Fase aguda (inflamación y dolor): los primeros 3-7 días. El objetivo principal es el control del dolor y la inflamación, sin comprometer la movilidad.
- Crioterapia – aplicación de frío local.
- Electroterapia analgésica – TENS, por ejemplo.
- Tecarterapia o diatermia – sin efecto térmico o mínimo, para no agudizar la inflamación.
- Vendajes funcionales o Kinesiotape para soporte sin inmovilización rígida.
- Reposo relativo – evitar la inmovilización total.
- Movilizaciones pasivas suaves dentro del rango de no dolor.
- Fase subaguda (rehabilitación funcional): 1 a 3 semanas después, se busca recuperar la movilidad, fuerza y control motor.
- Movilizaciones articulares
- Ejercicios activos y resistidos para ganar fuerza.
- Estiramientos controlados.
- Terapia manual: movilizaciones articulares específicas para desbloquear restricciones y evitar rigidez.
- Terapia miofascial si hay adherencias o dolor muscular asociado.
- Entrenamiento propioceptivo.
- Reeducación del movimiento, sobre todo en deportistas o personas con malos patrones posturales.
- Uso de diatermia para favorecer la elasticidad de la articulación y la movilidad.
- Fase de readaptación funcional y prevención de recaídas: desde la tercera semana en adelante, para recuperar completamente la función y evitar futuras lesiones.
- Entrenamiento funcional orientado a la actividad diaria o deporte del paciente.
- Simulación de tareas reales con movimientos similares al trabajo o la actividad que realice la persona.
- Incremento progresivo de la carga
- Programas de readaptación deportiva en atletas, que incluyan sprint, saltos, cambios de dirección, gestos deportivos…
- Educación para la autogestión: enseñar al paciente ejercicios que pueda realizar en casa, y a reconocer factores predisponentes y sensaciones.
EJEMPLOS DE TRATAMIENTO SEGÚN ALGUNAS LESIONES
- Esguince articular: es la distensión de los ligamentos. Puede ser leve (grado I), moderado (grado II) o grave (grado III, con ruptura total).
- Movilización progresiva
- Reentrenamiento de la estabilidad ligamentosa
- Reforzamiento muscular y propioceptivo
- En fases crónicas: ejercicios de control postural y reintegración funcional.
- Luxación: es la pérdida de contacto entre las superficies articulares. Tras la reducción (manual o quirúrgica), la fisioterapia es clave en la recuperación:
- Recuperación de la movilidad perdida
- Reentrenamiento de la fuerza y estabilidad
- Ejercicios para evitar la recurrencia
- Alivio de la sintomatología asociada: sobrecarga muscular, por ejemplo.
- Osteoartritis: es la degeneración progresiva del cartílago articular, común en rodillas, caderas y columna.
- Control del dolor
- Mantener la movilidad y funcionalidad
- Fortalecimiento del soporte muscular
- Reducción del estrés articular (uso de ayudas, si es necesario).
- Educación para el manejo crónico.
- Condromalacia, lesiones meniscales y cartilaginosas: lesiones frecuentes en la rodilla.
- Estimulación de tejidos con técnicas como punción seca, diatermia, bomba diamagnética, láser…
- Estabilización neuromuscular
- Entrenamiento excéntrico
- Terapias manuales para restaurar la mecánica articular.
- Sinovitis y derrames articulares: inflamación de la membrana sinovial con acumulación de líquido.
- Crioterapia y baños de contraste
- Reposo activo
- Drenaje manual y postural
- Movilizaciones pasivas suaves
- Diatermia o bomba diamagnética
- Ejercicios sin impacto para mantener la movilidad.
HERRAMIENTAS DE TRATAMIENTO EN FISIOTERAPIA AVANZADA
- Ecografía: para seguimiento de las lesiones.
- Terapia láser de alta intensidad, bomba diamagnética, diatermia, o súperinductiva para la regeneración y analgesia.
- Electroestimulación muscular funcional
- Realidad virtual y plataformas de balance para la rehabilitación neuromotriz.
- Plataformas de fuerza y sensores de movimiento para análisis biomecánico.
BIBLIOGRAFÍA:
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- Kisner, C., & Colby, L. A. (2017). Therapeutic Exercise: Foundations and Techniques (7ª ed.). A. Davis Company.
- Magee, D. J. (2014). Orthopedic Physical Assessment (6ª ed.). Saunders Elsevier.
Etiquetas: articulaciones, artrosis, cápsula, cartílago, derrame articular, diartrosis, líquido sinovial, movilidad, sinovial









