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Pinzamiento cervical: Síntomas y opciones de tratamiento para el dolor de cuello
El pinzamiento cervical es una condición que afecta a un número cada vez mayor de personas en todo el mundo. Es un término comúnmente usado para referirse a un dolor y una rigidez en el cuello que puede ir acompañada de dolor irradiado hacia los brazos, la cabeza y otras áreas del cuerpo.
Pero, ¿qué significa realmente el pinzamiento cervical? ¿Qué lo causa? Y, lo más importante, ¿cómo se puede tratar de forma efectiva? Como fisioterapeuta, mi objetivo es ofrecerte una visión completa sobre esta afección, brindándote herramientas para entenderla y, sobre todo, para tratarla con éxito. ¡Vamos a ello!
¿Qué es el pinzamiento cervical?
El pinzamiento cervical hace referencia al dolor que se produce cuando una de las estructuras de la columna cervical —los nervios, los discos intervertebrales o las vértebras— se ve comprimida o “pinzada”. Esto puede ocurrir por diversas razones, pero suele estar relacionado con la alteración de la anatomía cervical, que puede causar la irritación de las raíces nerviosas que emergen de la columna vertebral.
En términos sencillos, un pinzamiento cervical es una forma de “bloqueo” o irritación en la zona del cuello que resulta en un dolor agudo y, en ocasiones, en síntomas como debilidad, hormigueo o entumecimiento en los brazos, hombros o manos.
Desarrollo de la anatomía cervical
Para entender cómo se produce un pinzamiento cervical, es necesario conocer la anatomía de la columna vertebral.
La columna cervical está formada por siete vértebras numeradas desde C1 hasta C7, que proporcionan soporte al cuello y permiten su movilidad. Estas vértebras son las que componen la parte superior de la columna vertebral y están ubicadas en el cuello. Entre cada vértebra hay discos intervertebrales (son estructuras cartilaginosas ubicadas entre las vértebras) que actúan como amortiguadores para absorber impactos y permitir que el cuello se mueva con flexibilidad.
A través de los espacios intervertebrales, pasan los nervios raquídeos, que emergen de la médula espinal y se distribuyen a lo largo de los brazos, las manos y el resto del cuerpo.

El pinzamiento se puede dar cuando una vértebra se desplaza, cuando un disco se hernia, o cuando existe inflamación en los tejidos circundantes que causa compresión sobre los nervios. Los músculos, ligamentos y tendones que rodean la columna cervical también juegan un papel en el desarrollo del pinzamiento cervical, puesto que el desajuste de estos puede contribuir al bloqueo o irritación de las estructuras cervicales. El resultado es dolor, rigidez, hormigueo, debilidad y pérdida de movilidad en el cuello, lo que afecta de manera directa la calidad de vida.
Signos y síntomas
Los síntomas de un pinzamiento cervical pueden variar de persona a persona, pero los más comunes incluyen:
- Dolor en el cuello: el dolor es la característica principal. Generalmente es agudo o punzante, y puede irradiar hacia la parte superior de la espalda, los hombros e incluso los brazos.
- Rigidez: el cuello se siente tenso y difícil de mover. La rigidez puede hacer que incluso actividades cotidianas, como girar la cabeza o inclinarse hacia adelante, se vuelvan dolorosas.
- Dolor irradiado: el dolor no siempre se queda en el cuello; puede irradiarse hacia los hombros, brazos y manos. Este síntoma suele estar relacionado con la compresión de los nervios.
- Entumecimiento o debilidad: en algunos casos, el pinzamiento cervical puede causar adormecimiento, hormigueo o debilidad en los brazos y manos. Esto ocurre cuando los nervios que salen de la columna cervical se ven afectados.
- Dolor de cabeza: un pinzamiento cervical puede desencadenar dolores de cabeza, especialmente en la parte posterior de la cabeza.
- Dificultad para mantener la postura: debido al dolor y la rigidez, las personas con pinzamiento cervical a menudo encuentran difícil mantener una buena postura durante largos períodos.
Prevalencia e incidencia del pinzamiento cervical
El pinzamiento cervical no es una afección rara. Se estima que más del 30% de las personas experimentarán algún tipo de dolor cervical a lo largo de sus vidas. Este tipo de dolor se incrementa a medida que envejecemos, siendo más prevalente entre los 40 y 60 años, pero también se puede dar en personas más jóvenes, especialmente aquellas que practican deportes de contacto o que pasan largas horas frente a una pantalla.
La prevalencia también está relacionada con factores de estilo de vida, como el sedentarismo, el uso excesivo de dispositivos móviles, y las malas posturas prolongadas, como estar encorvado o mirar hacia abajo por períodos largos.
En la actualidad, el trabajo de oficina y las largas horas frente al ordenador son factores de riesgo comunes para el pinzamiento cervical.
¿Por qué puede ocurrir un pinzamiento cervical?
Existen varias razones por las cuales se puede desarrollar un pinzamiento cervical. Las más comunes pueden ser:
- Hernia de disco cervical: cuando los discos intervertebrales se desgastan o se desplazan, pueden presionar las raíces nerviosas. Esto puede generar un pinzamiento y dolor irradiado hacia los brazos y hombros.

- Artrosis o degeneración de las vértebras: con la edad, los cartílagos que recubren las vértebras pueden desgastarse, lo que provoca que las vértebras se apilen y rocen entre sí, causando inflamación y compresión sobre los nervios. También pueden provocar la disminución del diámetro del agujero de conjunción por el que salen los nervios, favoreciendo su pinzamiento.
- Espondilosis cervical: esta es una forma de artritis que afecta a la columna cervical, llevando a la degeneración de los discos y la formación de espolones óseos u osteofitos.
- Lesiones traumáticas: accidentes de tráfico o caídas pueden causar rectificaciones cervicales, inversiones de la curvatura, desplazamientos vertebrales o hernias discales que resulten en pinzamientos.
- Mala postura y movimientos repetitivos: las malas posturas al estar sentados o la repetición constante de ciertos movimientos pueden llevar a la sobrecarga de la columna cervical, aumentando el riesgo de pinzamientos.

- Falta de actividad física: la debilidad muscular y la falta de flexibilidad y movilidad en el cuello pueden contribuir al dolor y al pinzamiento.
Diagnóstico
El diagnóstico de un pinzamiento cervical debe ser realizado por un profesional de la salud que puede evaluar tanto los síntomas del paciente como realizar pruebas específicas para confirmar la afección.
- Historia clínica: fundamental para obtener información detallada sobre los síntomas y factores de riesgo que podrían estar asociados con el pinzamiento cervical.
- Descripción del dolor: tipo, intensidad, duración y patrón de distribución.
- Inicio y factores desencadenantes.
- Síntomas asociados: hormigueo, debilidad, entumecimiento en manos y brazos, por ejemplo.
- Historial de lesiones previas: accidentes, traumatismos o problemas previos en el cuello o la columna vertebral que pueden haber predispuesto al pinzamiento.
- Hábitos de actividad o posturales: evaluar si el paciente pasa mucho tiempo frente al ordenador, en posturas encorvadas o realizando movimientos repetitivos que pudieran haber causado tensión en el cuello.
- Examen físico: identificar signos de compresión nerviosa y alteraciones en la función cervical. Incluyendo evaluación de la postura, palpación y pruebas de movilidad.
- Pruebas neurológicas: esenciales para determinar si el pinzamiento cervical está afectando a los nervios y en qué nivel de la columna puede haberse provocado. Incluye pruebas de reflejos, sensibilidad o fuerza.
- Reflejos: los reflejos tendinosos, como el reflejo bicipital, el tricipital o el patelar, pueden comprobarse para evaluar la función de los nervios cervicales. Un reflejo anormal puede indicar irritación o compresión nerviosa.
- Sensibilidad: se evalúa la presencia de adormecimiento o hormigueo en los brazos, manos o dedos, lo cual es indicativo de la compresión de los nervios.
- Prueba de fuerza: para determinar si hay debilidad en los músculos de los brazos o manos, lo que podría indicar afectación nerviosa.
- Pruebas específicas de diagnóstico: además del examen físico y neurológico, existen pruebas que pueden ayudar a confirmar la existencia de un pinzamiento cervical y detectar posibles problemas subyacentes:
- Pruebas de provocación: se utilizan para reproducir los síntomas del paciente y determinar si la raíz está comprimida, como las pruebas de Spurling o de compresión axial.
- Imágenes diagnósticas: radiografías, resonancia magnética, tomografía computerizada o electromiografía.
Opciones de tratamiento
El tratamiento del pinzamiento cervical depende de la causa subyacente y de la gravedad de los síntomas, pero algunas opciones de tratamiento médico incluyen:
- Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): estos fármacos ayudan a reducir la inflamación y el dolor en las primeras fases del tratamiento. Siempre bajo prescripción médica.
- Analgésicos y relajantes musculares: en casos de dolor severo, los analgésicos o relajantes musculares pueden aliviar el dolor y ayudar a reducir la tensión muscular, bajo prescripción médica.
- Infiltraciones de esteroides: si el dolor persiste y no responde a los tratamientos anteriores, las infiltraciones de esteroides pueden reducir la inflamación en la zona afectada.
- Cirugía: en casos muy graves de hernia discal o compresión nerviosa, cuando otros tratamientos no han tenido éxito, puede ser necesaria la cirugía para aliviar la presión sobre los nervios.
Opciones de tratamiento de fisioterapia
El tratamiento fisioterapéutico juega un papel crucial en el manejo conservador del pinzamiento cervical. La fisioterapia se enfoca en ayudar a aliviar el dolor, restaurar la movilidad y fortalecer la musculatura cervical para evitar futuros episodios.
- Terapia manual: la fisioterapia manual incluye técnicas como la movilización y manipulación de las articulaciones cervicales para mejorar el rango de movimiento y reducir el dolor.
- Movilización articular: movilizaciones suaves para liberar las articulaciones cervicales restringidas en movimientos.
- Manipulación cervical: si se considera adecuado, pueden utilizarse manipulaciones de alta velocidad y baja amplitud para corregir disfunciones articulares y mejorar la movilidad. Este tipo de técnicas suelen aplicarse cuando la limitación del movimiento es significativa.
- Masaje terapéutico: para relajar la musculatura tensa y aliviar el dolor a corto plazo.
- Liberación miofascial: en caso de que el paciente presente puntos gatillo en la musculatura, se pueden realizar técnicas de liberación miofascial para reducir la tensión muscular y mejorar la circulación en la zona afectada.
- Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento: los ejercicios específicos pueden mejorar la flexibilidad y la fuerza de los músculos cervicales y de la parte superior de la espalda, reduciendo la tensión y previniendo futuras lesiones.
- Estiramientos cervicales: para mejorar la flexibilidad y prevenir la rigidez, especialmente en trapecio superior, escalenos y flexores del cuello.
- Fortalecimiento muscular: incluyendo los músculos de la zona cervical, pero también los de la espalda superior, para estabilizar la columna cervical y prevenir futuros episodios.
- Electroterapia: el uso de corrientes eléctricas terapéuticas, como TENS (Estimulación Nerviosa Eléctrica Transcutánea) puede ayudar a reducir el dolor y la inflamación.
- Diatermia (indiba): el uso de la radiofrecuencia puede ayudar a mejorar la circulación de la zona, reduciendo la inflamación y la rigidez.
- Educación postural: la corrección de la postura es fundamental, ya que es una de las causas más comunes del pinzamiento cervical y puede prevenir futuros episodios. Trabajar en la postura durante la jornada laboral, así como en la ergonomía durante la actividad diaria, es crucial para acabar con este factor de riesgo.
- Técnicas de relajación muscular y manejo del estrés: aprender a relajar los músculos tensos mediante técnicas de respiración profunda o visualización puede ser muy útil para reducir el dolor y la rigidez.
Evidencia científica sobre los mejores tratamientos
La evidencia científica ha respaldado el uso de la fisioterapia como tratamiento de primera línea para el pinzamiento cervical. Estudios han demostrado que los programas de fisioterapia que incluyen movilizaciones articulares, ejercicios de estiramiento y fortalecimiento, y el uso de técnicas de terapia manual pueden mejorar significativamente los síntomas y la calidad de vida de los pacientes.
Un estudio publicado en el Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy demostró que los pacientes que recibieron fisioterapia experimentaron una reducción del dolor y una mejora en la función cervical en comparación con aquellos que no recibieron tratamiento.
Además, investigaciones han mostrado que los tratamientos combinados, que incluyen tanto fisioterapia como atención médica, ofrecen los mejores resultados a largo plazo.
Ejercicios y estiramientos para aliviar el pinzamiento cervical
La fisioterapia no solo consiste en técnicas pasivas. Los ejercicios activos son esenciales para recuperar la movilidad y reducir el riesgo de futuros episodios de dolor. Algunos ejercicios recomendados son:
- Estiramiento del trapecio superior: Sentado con la espalda recta, inclina la cabeza hacia un lado y mantén la posición durante 20-30 segundos. Repite del otro lado.
- Estiramiento de los flexores del cuello: Siéntate con la espalda recta, baja la barbilla hacia el pecho y mantén durante 20-30 segundos.
- Ejercicio de movilidad cervical: Gira lentamente la cabeza hacia la derecha y luego hacia la izquierda, manteniendo cada posición durante 5 segundos.

- Ejercicio de fortalecimiento isométrico: Coloca las palmas de las manos contra la frente y empuja con la cabeza hacia adelante, hacia atrás, hacia un lado y hacia otro, mientras resistes con las manos. Realiza 10 repeticiones de cada variante.
- Rotaciones de hombros: Realiza círculos con los hombros hacia adelante y hacia atrás para liberar la tensión en los músculos de la parte superior de la espalda.
- Ejercicio escapular con banda elástica: sujeta la banda con ambas manos, y ánclala a un punto fijo. Con los brazos extendidos tira de la banda llevando los codos hacia atrás e intentando juntar tus escápulas. Mantén la espalda recta y realiza el movimiento de forma controlada.

Automasajes para aliviar el dolor cervical
El automasaje es una excelente opción para reducir la rigidez y aliviar el dolor muscular en el cuello y los hombros. Algunos pasos simples incluyen:
- Masaje de la base del cráneo: Con los dedos, masajea suavemente la base del cráneo, justo por encima del cuello, realizando movimientos circulares.
- Masaje de los trapecios: Usa las yemas de los dedos para presionar suavemente la parte superior de los trapecios, realizando movimientos circulares.
- Masaje con pelota: Coloca una pelota de tenis contra una pared y presiona la parte posterior del cuello contra la pelota, moviéndote lentamente hacia arriba y hacia abajo para liberar la tensión muscular.
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