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Sobre la artrosis cervical: recomendaciones, consejos y ejercicios

¿Qué es y cómo se diagnostica la artrosis cervical? Lo primero que tenemos que saber, es que la artrosis es una enfermedad degenerativa articular y es una de las más frecuentes en la población mundial. Esta enfermedad produce el desgaste del cartílago hialino que recubre los tejidos óseos. Este tejido está formado por colágeno y no está irrigado por nervios ni vasos sanguíneos, por lo que se compone exclusivamente de células. El cartílago tiene como función principal dar congruencia a la articulación, encargándose de la amortiguación y reducción de fricción entre los tejidos óseos. Por tanto, con el paso de los años es una estructura que se deteriora y va perdiendo efectividad, dando lugar a fricciones óseas, dolor, problemas articulares.

La artrosis, sinónimo de desgaste

Esta patología ya hemos mencionado que se caracteriza mucho por el desgaste, por tanto, a mayor edad, más facilidad para sufrir dicha enfermedad. Pero para detectar realmente esta enfermedad debemos acudir al médico para que nos realice una radiografía (RX). Una vez la tengamos buscamos el desgaste del hueso, que es sencillo de ver. El tejido óseo se ve blanco entero, si lo vemos menos nítido y con pérdida pequeña de continuidad en los bordes nos hace sospechar, pero lo que suele clarificar si tenemos o no, es observar si existe deformación en dicha región ósea. A mayor deformación e imagen menos nítida, mayor grado de artrosis.

Funciones de las cervicales

Nosotros nos vamos a centrar a nivel cervical, por lo que vamos a explicar brevemente que funciones y características tiene. La columna cervical esta compuesta por 5 zonas diferentes, cervical, dorsal, lumbar, sacro y coxis, que a su vez están compuestas por vértebras que varían según la zona en la que estemos, por ejemplo, en la zona cervical hay 7 mientras que en la dorsal 12. La función de la columna es dar estabilidad al cuerpo, proteger la medula espinal e irrigar a nivel nervioso el cuerpo.

Además, la columna presenta una curvatura normal donde encontramos concavidad (lordosis) en cervical y lumbar y convexidad (cifosis) en dorsal y sacro. Este detalle es importante saberlo ya que muchos pacientes acuden a consulta diciendo que tienen lordosis o aumento de esta (hiperlordosis) y deben saber que la lordosis existe en todos los individuos y que no es una patología si no una característica propia del a la columna.

La importancia de las siete vértebras

En la zona cervical ya hemos mencionado que tenemos 7 vértebras y que son las primeras vértebras que encontramos en la columna. Actúan como base de la cabeza, a la cual el hueso occipital se la conoce como c0 y marcan el final del cuello con c7. Son vértebras pequeñas en comparación con el resto de las zonas, ya que cuanto más abajo mayor carga deben soportar y por tanto más grandes y menos móviles. Las vértebras cervicales tienen 3 movimientos, flexión-extensión, rotación y lateroflexión (inclinación). Lo que supone la zona vertebral más móvil del cuerpo.

Dentro de esta región debemos destacar 3 vértebras que son particulares y diferentes a las otras 4, que son la c1, c2 y c7. La vértebra c1 también conocida como atlas, que es plana y horizontal al cráneo para que sirva de apoyo a la cabeza. Es una vértebra atípica porque no tiene cuerpo vertebral donde existe un espacio en medio para el foramen magno, y además se articula con c2 (axis) en forma de pivote, permitiendo así los movimientos de rotación y lateroflexión. C2 o axis tiene forma de diente, ya que su apófisis odontoide crece hacia arriba para juntarse con el atlas y poder hacer el pivote que hemos mencionado y es una vértebra que se relaciona mucho con los mareos.

La estabilidad entre la c1 y c2

La estabilidad entre c1 y c2 es vital para el desarrollo de la vida, de lo contrario podríamos tener una lesión medular y a ese nivel el daño es bastante crítico. Por otro lado, al final de la región cervical tenemos c7, que destaca por tener una apófisis espinosa muy larga (la zona vertebral mas prominente de las vértebras y que podemos tocar y ver a simple vista) y supone el fin del cuello y el tránsito a zona dorsal. Si queremos localizarla debemos poner la mano en el cuello y aparece y desaparece con el movimiento del flexión y extensión del cuello, mientras que la primera dorsal se mantiene fija.

Una vez cocemos qué es la artrosis y las características de la zona cervical vamos a ver qué factores epidemiológicos tiene esta enfermedad.

La artrosis en España

La prevalencia de artrosis en España es de 29,35%. La incidencia a nivel cervical es del 10% y mientras que de la región lumbar un 15% que son de las 2 de las 3 con mayor incidencia, la 2 es la de rodilla con un 13-14%. En cambio, la artrosis de mano es un 8% que posiblemente es donde se aprecia mejor la deformidad que puede producir esta patología y que seguramente con el paso de los años vaya cogiendo más incidencia debido a los trabajos actuales y empleo de las nuevas tecnologías como consolas o móviles. Esta enfermedad es más frecuente en mujeres edad avanzada, personas con estudios bajos y obesidad.

Grados de artrosis cervical

Esta lesión tiene 5 grados y cuanto mayor sea este, más síntomas y deterioro del cartílago tendremos.

  • Grado 0: ningún indicio ni signo de artrosis, paciente sano
  • 1: leve desgaste del cartílago apenas existe sintomatología
  • 2: dolores leves que aparecen con actividades de impacto y a veces en reposo
  • 3: el deterioro del cartílago empieza a ser grande, el tejido óseo empieza a sufrir daños y aparecen las deformidades. El dolor aparece en cualquier actividad diaria
  • 4: el cartílago ha desparecido en su mayor medida, ya que el espacio entre los 2 huesos de la articulación desaparece provocando rigidez. Produce bastante dolor y se puede generar una inflamación del tejido óseo crónico.

Causas de la artrosis cervical

Esta enfermedad tiene pocos orígenes, ya que el principal es el deterioro del cartílago por sobreuso.

  • Factores genéticos.
  • Edad.
  • Derivado de un traumatismo o enfermedad.
  • Obesidad.
  • Debilidad muscular acompañado de inestabilidad articular.

Síntomas de la artrosis cervical

La sintomatología es siempre la misma, aunque según qué grado de artrosis tengamos estos síntomas estarán más o menos exacerbados.

  • Mareos, sobre todo causadas por las vertebral cervicales altas.
  • Deformidad.
  • Dolor y rigidez, sobre todo matutina.
  • Chasquidos/crepitaciones.
  • Inflamación.

Los mareos aparecen porque la zona cervical alta se relaciona con la arteria vertebral y cuando hay un desajuste en la zona vertebro-basilar puede aparecer esta sensación. La deformidad suele incrementarse según el grado de artrosis que tengamos y suele ser un síntoma visual y que reduce la movilidad articular. Una poca consecuencia de ello y del desgaste aparecen los chasquidos por el roce de los 2 huesos tanto de manera activa como pasiva. Además, existirá dolor muscular y articular, el muscular debido a debilidad y fatiga muscular mientras que articular por la limitación de movimiento y el choque óseo. Además, ese choque/roce puede generar inflamación propia del tejido óseo. Toda esta sintomatología se verá incrementada por los largos periodos de inactividad, por ello por las mañanas la sintomatología es más intensa.

Tratamiento

El tratamiento de la artrosis cervical tiene varios objetivos primordiales, que son la reducción del dolor, conseguir la mayor capacidad funcional posible y retrasar el proceso degenerativo del cartílago.

Para conseguir estos objetivos es muy importante explicárselo al paciente y hacerle entender que es un trabajo conjunto (fisio-paciente). El dolor se puede reducir, pero es muy complicado que desaparezca por completo especialmente en los grados 3 y 4 de artrosis. Aparte la fisioterapia la nutrición y psicología son 2 aspectos importantes en la mejora de calidad de vida de estos pacientes. La dieta para conseguir buenos aportes nutricionales para la zona afectada y evitar sobrepeso (factor de riesgo). Mientras que la psicología juega un papel importante sobre todo con aquellos pacientes que ya llevan tiempo con esta lesión y que están resignados y hartos de tener dolor. Esos problemas les puede generar perdidas de apetito, falta de ganas de realizar actividades, apatía, depresión.

Fisioterapia para la artrosis cervical

Si acudimos al médico por esta enfermedad nos recetará una serie de fármacos sobre todo destinados al dolor, que nos ayudará en los primeros días y es un buen complemento, pero solo actúa contra la sintomatología, no contra el problema/causa. Por ello, no es una solución, lo que sí podría serlo es una cirugía, que es el hecho de colocar una prótesis. Para ello, el paciente debe tener mucho dolor, problemas de movilidad y pérdida de la capacidad funcional.

Así, esta cirugía su mayor complicación es que el cuerpo rechace la prótesis, y que el paciente pueda soportar una intervención quirúrgica, ya que es una operación que se suele realizar a pacientes de edad avanzada, pero generalmente los pacientes suelen estar contentos. Pero antes de todo esto, la fisioterapia juega un papel importante ya que a través de ella se intenta evitar la cirugía, aunque no en todos los casos se puede. Por ello la fisioterapia realiza las siguientes técnicas para alcanzar varios objetivos como:

  • Control y reducción de los síntomas, especialmente el dolor.
  • Mejorar la capacidad funcional del paciente
  • Reducir y/o prevenir la rigidez articular
  • Reeducación del movimiento
  • Conseguir buen tono muscular

Para lograr dichos objetivos realizaremos:

Termoterapia: Emplearemos diferentes aparatos de calor con el fin de relajar (lámpara infrarroja) y reducir la inflamación con la ayuda de máquinas como la diatermia, la onda corta, la microonda

Tens: Cuyo principal objetivo es la reducción del dolor (analgésico).

Magnetoterapia: se suele emplear en este tipo de patologías ya que favorece la remodelación ósea, estimulación de las células y retrasa la degeneración del cartílago, por lo que se convierte en un gran aliado para reducir la sintomatología.

Terapia manual: A través de masajes, estiramientos y movilizaciones pasivas como activas buscamos reducir la rigidez, pesadez con el fin de mejorar la movilidad y normalizar el tono muscular. Además, conseguimos que haya mayor aporte nutricional y que el paciente sienta alivio.

Por último y los más importantes son los ejercicios terapéuticos: los ejercicios son la clave para reducir y aliviar el dolor al tiempo que mejoramos la función articular de dicho segmento. Para ello comenzaremos con ejercicios isométricos (aquellos en los que se aplica fuerza, pero no hay movimiento), después concéntricos (fuerza en acortamiento del músculo) ayudados por una banda elástica, poco a poco ir subiendo el nivel.

Los isométricos para conseguir que no haya movimiento usaremos nuestra propia mano y resistiremos el movimiento que realicemos. Por ejemplo, si nos ponemos la mano en la frente realizaremos fuerza para bajar la cabeza, pero la mano lo va a impedir. Este ejercicio lo haremos en los 6 movimientos que hemos mencionado que tiene la zona cervical. Una vez tengamos un poco de fuerza y tono muscular seria realizar los concéntricos con bandas elásticas. Si queremos hacer rotación derecha, la banda vendrá desde la izquierda, para que cuando rotemos la banda nos haga resistencia, pero a diferencia del isométrico esta vez sí habría recorrido.

También está recomendado el ejercicio aeróbico siempre que no exista dolor ni mucha fatiga, sobre todo en personas de edad avanzada. Entre ellos lo mejor es salir a caminar, correr o nadar (el estilo de braza no es recomendado).

Consejos

  • Dieta saludable, evitamos sobrepeso.
  • Tener una buena posición de descanso, sobre todo al dormir. Para ello debemos tener cabeza, cuello lo más alineado posible con el cuerpo alineado.

  • Tener una buena higiene postural, sobre todo en sedestación, ya que tendemos a hundirnos y echarnos para delante, lo que provoca una estrés y actividad constante a la zona cervical.
  • Evitar coger peso, sobre todo por encima de los hombros y cabeza.
  • Realizar estiramientos, sobre todo por las mañanas que es cuando el paciente tiene más dolor.
  • Realización de los ejercicios isométricos, concéntricos que nos indique el fisioterapeuta de manera diaria.
  • Aplicar calor local entre 2-3 veces al día durante un máximo de 20 minutos.
  • Reposo en dolores muy agudos con un máximo de 3 días de duración.
  • Realizar ejercicio aeróbico 2-3 veces por semana.
  • Estirar al acabar la actividad deportiva.
  • Hacer pilates o yoga ayudara a conseguir un buen tono y elasticidad de la zona afectada.

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