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Tendinitis Rotuliana: síntomas, causas y tratamiento

Dolor en el polo inferior de la rodilla, molestias en la rodilla al acelerar y desacelerar durante la carrera, rigidez al saltar, agacharse o subir escaleras; dolor y sobrecarga en la parte anterior del muslo, hinchazón en la parte inferior de la rodilla… ¿Te suena? Si la respuesta es que sí, podrías estar sufriendo una tendinitis rotuliana, o lo que se denomina “rodilla del saltador”.

¿Qué es la tendinitis rotuliana? 

Una tendinitis rotuliana, o tendinopatía rotuliana, es una patología inflamatoria o lesión degenerativa del tendón que conecta la rótula con la tibia. Es decir, se ve afectada la parte más distal de los músculos cuádriceps, que recorre toda la parte anterior del muslo.

También se conoce como rodilla del saltador, porque suele darse en deportistas sometidos a movimientos repetitivos que generan una sobrecarga en el tejido; entre ellos, los tenistas, jugadores de baloncesto, voleibol, o los atletas, son frecuentes sufridores de esta patología.

Pero no sólo la sobrecarga en deportistas puede ocasionar esta patología; personas sedentarias o con menor actividad deportiva, y aquellas con ciertos factores predisponentes pueden padecer esta lesión.

Para que lo entendamos mejor, vamos a hacer un breve repaso de la anatomía y la fisiología del tendón rotuliano:

EL TENDÓN ROTULIANO

Un tendón es un tejido fibroso de varias capas, formado fundamentalmente por agua, colágeno, elastina y fibroblastos; cuya función es unir un músculo con un hueso.

El tendón, aunque muchas veces olvidado, es una gran pieza en el engranaje del movimiento, gracias a su poder de estirarse y volver a su posición inicial, sin sufrir deformación. Este potente tejido está diseñado para transmitir la fuerza y la carga del músculo para mover un hueso, y adaptarse a ellas.

En el caso del tendón rotuliano, la fuerza se transmite – en primer lugar – de los cuatro vastos que forman el músculo cuádriceps hacia la rótula, tomando nombre de tendón del cuádriceps; y, en segundo lugar, desde la rótula hasta la parte superior de la tibia por su parte anterior (tuberosidad tibial). De esta forma, cuando los músculos del cuádriceps se contraen, transmiten esa fuerza de tracción al tendón, logrando la extensión de la pierna; movimiento que es esencial en nuestra vida diaria a la hora de andar, correr o saltar. Pero no sólo interviene durante la extensión de la pierna, sino que mantiene la rodilla estable y la rótula centrada, también durante la flexión.

ESTADIOS DE UNA TENDINITIS ROTULIANA

Podemos distinguir 4 etapas de la patología, según el dolor y el estado del tendón:

  • Estadio 1 – sólo existe dolor después de la actividad.
  • Estadio 2 – existe dolor durante y después de la actividad, sin mayor pérdida funcional.
  • Estadio 3 – existe dolor prolongado durante y después de la actividad, produciendo una dificultad en el desarrollo de las actividades.
  • Estadio 4 – existe una ruptura parcial o completa del tendón y necesita cirugía.

¿QUÉ OCURRE CUANDO TENGO UNA TENDINITIS?

Como decíamos anteriormente, los tendones son importantes por su capacidad de elongarse y volver a su posición inicial, para una correcta transmisión de las fuerzas y la carga.

Un tendón sometido a una carga óptima o con todos sus componentes en buen estado y proporción, será un tendón que se adapte bien y sea fuerte; es decir, cumplirá con su papel.  Sin embargo, un tendón que haya visto modificada su composición (por una inflamación tras un traumatismo, por ejemplo) o que haya tenido excesiva carga, presentará cambios en su estructura, modificará la transmisión de las cargas y ya no cumplirá con su función correctamente.

Concretamente existen dos fuertes teorías que intentan explicar qué ocurre en una tendinopatía:

Una de las teorías habla de la tendinitis como consecuencia de un tendón sometido a exceso de carga y dando lugar a irritación, debilidad e incluso desgarro de sus fibras. Si esto se resuelve pronto, no tendrá mayor consecuencia. Sin embargo, si este exceso de tensión/carga se mantiene en el tiempo, podría dar lugar a cambios en la estructura del tendón, siendo más difícil devolverle a la situación normal.

También se habla, en otra de las teorías, de un cambio en la composición del tejido colágeno. El colágeno sano, denominado colágeno tipo I, forma un tejido alineado y bien estructurado. Sin embargo, en una tendinopatía, este colágeno I se sustituye por colágeno tipo III, más inelástico, lo que genera un cambio en de tensionalidad del tejido que afecta a la transmisión de fuerzas.

En los estadios más iniciales de la patología, puede haber cierta inflamación en la parte más externa del tendón, entonces hablamos de tendinitis. Sin embargo, cuando el daño continúa y no se le pone remedio, se produce una degeneración del tejido, entonces hablamos de tendinosis y entraríamos en una etapa más crónica que puede tardar meses – o  incluso años – en resolverse.

Por ello, es importante abordarlo de manera temprana, para evitar llegar a la degeneración del tejido.

¿QUÉ SÍNTOMAS ACOMPAÑA UNA TENDINITIS ROTULIANA?

El síntoma principal de una tendinitis o tendinopatía rotuliana es dolor localizado en el polo inferior de la rótula con el movimiento. Este dolor, inicialmente puede ser leve y aparecer sólo al comienzo o al finalizar un ejercicio intenso; sin embargo, si persiste con el tiempo y no hay tratamiento, puede interferir en la práctica deportiva y en nuestras actividades de la vida diaria.

  • Dolor general en la parte anterior de la rótula con movimientos que impliquen flexionar y extender la rodilla: subir y bajar escaleras, andar, correr, saltar, sentarse o agacharse y levantarse.
  • Rigidez.
  • Dolor y sobrecarga en el cuádriceps.
  • Debilidad a la hora de extender la pierna.
  • Sensación de inestabilidad o falta de control de la rodilla.
  • Progresión del dolor: que pase de doler sólo durante/después de la actividad, a doler en reposo también.
  • Pérdida de movilidad en extensión o en flexión de rodilla.
  • Inflamación e hinchazón alrededor de la parte inferior de la rodilla.
  • Aumento de la sensibilidad.

CAUSAS Y FACTORES PREDISPONENTES DE LA TENDINITIS ROTULIANA

La rodilla del saltador es una lesión consecuente de un uso excesivo, inadecuado o repetitivo del tendón, fundamentalmente. Sin embargo, no es la única causa o factor predisponente.

De hecho, las causas y el mecanismo de comportamiento todavía no están bien descritas y existen varias teorías al respecto, como comentábamos en el apartado anterior. Pero sí queda claro que las fuerzas de compresión y de tracción son las más lesivas para este tejido.

Además de estas teorías, que tienen que ver con el comportamiento fisiopatológico del tendón. También hay otros factores que favorecen la aparición de una tendinopatía rotuliana:

  • Deformidad de la rodilla en varo o valgo, o dismetrías de miembros inferiores.
  • Deformidad del pie o de la pisada (pie plano, pie cavo, pie pronador, pie supinador).
  • Desequilibrios musculares. Especialmente debilidad del vasto interno del cuádriceps que favorece aún más la tendencia fisiológica de la rótula hacia externo.
  • Sobrecarga muscular del cuádriceps o los isquiotibiales, que aumentan la tensión del tendón rotuliano.
  • Enfermedades previas de la rodilla, como puede ser Osgood-Schlatter o condromalacia rotuliana.
  • Enfermedades crónicas que afectan al riego sanguíneo, al metabolismo o enfermedades autoinmunes, que pueden alterar la composición del tendón y debilitarlo.
  • Sobrepeso.
  • Actividad física. Mala técnica, exceso de actividad o actividad intensa repetitiva, entrenamientos en superficies duras que aumentan el impacto.
  • Estrés.
  • Cambio de calzado o calzado inadecuado.
  • Nutrición e hidratación.
  • Factores genéticos que influyen en la producción del colágeno.

¿QUÉ PUEDO HACER PARA PREVENIR LA TENDINITIS? 

Para prevenir la aparición de una tendinitis rotuliana, debemos poner foco de atención en todas las causas y factores de riesgo anteriormente mencionados.

  • Evitar el sobrepeso, con una dieta saludable y manteniéndonos activos. Si necesitas ayuda con esto, puedes visitar nuestro nutricionista.
  • Priorizar la técnica frente a la carga. Es decir, amantes del gimnasio y el levantamiento de peso: incluid peso en vuestro entrenamiento de manera progresiva y sin olvidar la técnica.
  • Descanso adecuado.
  • Si crees que el origen de tu tendinitis rotuliana puede deberse a deformidad del pie o de la pisada: acude al podólogo, para estudiar tu pisada y evaluar la necesidad de plantillas correctoras.
  • Realizar estiramientos dinámicos antes de la actividad, y estáticos después del entrenamiento.
  • Realiza actividad física diaria, e incluye ejercicio excéntrico en tu rutina para mantener una correcta adaptabilidad del tendón a las tensiones.
  • Automasajes de cuádriceps e isquiotibiales, para reducir la tensión transmitida al tendón. Si no sabes cómo, este vídeo puede servirte de gran ayuda:

DIAGNÓSTICO DE LA TENDINITIS ROTULIANA

Para el diagnóstico de esta patología es importante identificar los síntomas del paciente, realizar una buena anamnesis, una buena exploración y pruebas específicas que nos ayuden a confirmar o diferenciar de otras patologías: bursitis, luxación rotuliana, afecciones de la pata de ganso, Osgood-Schlatter, osteocondritis disecante, entre otras. Por ello, es importante acudir a un especialista para realizar una correcta evaluación.

El fisioterapeuta podrá valorar, además de la zona afectada, otras regiones que puedan verse involucradas como causa en esta patología.

Una clave para el diagnóstico, es el signo de Bassett, en el que el paciente localiza su dolor a punta de dedo en la punta inferior de la rótula, con la rodilla extendida y el tendón relajado, y que desaparece con la rodilla en flexión y contracción.

También pueden ser necesarias pruebas específicas como diagnóstico ecográfico, resonancia magnética o una radiografía en estadios avanzados.

TRATAMIENTO DE FISIOTERAPIA

Después de una correcta evaluación, realizada por un especialista, y un adecuado diagnóstico; debemos tener en cuenta en qué etapa se encuentra el paciente, para comenzar a tratar la lesión.

En primer lugar, debemos prestar atención al alivio de los síntomas para, posteriormente, poder comenzar a realizar ejercicios que ayuden a la readaptación de las cargas del tendón.

Para el alivio del dolor:

  • Reposo deportivo. Es decir, debemos evitar actividades y movimientos que incrementen el dolor durante los primeros días después de la lesión; pero eso no significa tener que inmovilizar la zona afectada. Eso sí, actividades de impacto (como correr o saltar), deberán esperar.
  • Elevación del miembro en los primeros días de dolor.
  • Vendaje neuromuscular o kinesiotaping.
  • Termoterapia: crioterapia para el manejo del dolor y la inflamación, o calor (pasada la etapa aguda) para favorecer el riego sanguíneo hacia la zona lesionada y estimular la regeneración tisular. Un ejemplo de terapias con calor profundo son: onda corta o microonda.
  • Masoterapia, para relajar la musculatura adyacente e implicada en el proceso, y descargar la tensión transmitida al tendón, así como favorecer la circulación sanguínea a la zona. Dentro de la masoterapia, encontramos la técnica del masaje transverso profundo (o cyriax), destinada a patologías tendinosas o ligamentosas; para mejorar la cicatrización del tejido, estimular se reorganización de manera correcta y provocar analgesia.
  • Electroterapia: TENS, corrientes interferenciales.
  • Ultrasonidos, para estimular la síntesis y alineación de las fibras colágenas, según algunos estudios.
  • Movilizaciones de rodilla y rótula.
  • Ondas de choque, que mejoran el dolor y la funcionalidad, según diversos estudios.
  • EPI/EPTE, para destruir el tejido que se ha fibrosado de manera desorganizada y abrupta, y crear una inflamación local para favorecer la respuesta antiinflamatoria del organismo, que active los mecanismos de regeneración del tejido.
  • Tecarterapia, para producir una activación energética del tejido con efecto antiinflamatorio y relajante.
  • LÁSER, como método antiinflamatorio, analgésico y reparador del tejido.

Tras la disminución de los síntomas, podemos comenzar la readaptación del tendón mediante ejercicios adaptados al paciente, según su tolerancia y etapa de la patología. En una progresión, lo ideal será comenzar con ejercicios isométricos. Después de los isométricos, continuar con los ejercicios excéntricos y concéntricos, poniendo mayor énfasis en el ejercicio excéntrico (pues es el ejercicio que mayor evidencia tiene en el tratamiento de cualquier tendinopatía). Y, por último, reentrenar la propiocepción y trabajar la pliometría (saltos). Sin olvidar, por supuesto, los estiramientos.

Por supuesto, los ejercicios deberás hacerlos bajo el control y la supervisión de un fisioterapeuta, que incluya las cargas y materiales de entrenamiento adecuados a tu etapa de la lesión, e introduzca diferentes modificaciones que se adapten a cada tipo de persona.

OTROS TRATAMIENTOS

  • Cirugía. En caso de dolor persistente, que no ha mejorado tras tratamiento conservador; o en caso de daño grave del tendón o rotura.
  • PRP – Plasma Rico en Plaquetas.
  • Tratamiento farmacológico, con antiinflamatorios.

¿PUEDO CONTINUAR HACIENDO EJERCICIO TRAS LA APARICIÓN DE LOS PRIMEROS SÍNTOMAS?

Muchos pacientes nos preguntáis con frecuencia si podéis continuar con la actividad física o deportiva, porque tenéis molestias muy leves. Aunque sabemos que, en muchos casos, supone una gran frustración para vosotros; lo importante para evitar un avance de la sintomatología y del proceso es realizar reposo deportivo y realizar una evaluación por el especialista. De esta manera, podemos evitar que la lesión que está en una etapa aguda y tiene fácil solución, se convierta en una lesión crónica.

Si cumples con los síntomas que ya hemos comentado y tu dolor no cede tras unos días de reposo relativo, lo mejor es visitar al especialista, en prevención.  

¿CUÁNTO PUEDE DURAR MI TENDINITIS ROTULIANA?

Otra de las preguntas que nos hacéis con gran frecuencia es cuándo se va a quitar ese dolor, para poder retomar vuestra vida deportiva y vuestras actividades de la vida diaria.

Cada rodilla es un mundo, y cada caso tiene que revisarse de manera específica. Sin embargo, los tiempos de recuperación de una tendinitis rotuliana leve, rondan los 20 días o 1 mes de recuperación. Sin embargo, los casos más graves pueden extenderse hasta los 3 meses.

Es importante que, durante el proceso, se evite la práctica de deporte intenso o deporte de impacto que pueda agravar la lesión (según recomendación en cada caso); pero esto no quiere decir que tengamos que estar parados, el fisioterapeuta se encargará de indicaros las actividades que podrán sustituir hasta poder volver a realizarlas.

CONCLUSIÓN

La tendinitis rotuliana es una patología que hay que procurar tratar desde el inicio de los síntomas, y evitar demorarla para acortar tiempos y favorecer una mejor recuperación.

Por ello, es importante que acudas al especialista en caso de que tus síntomas no mejoren en pocos días y tengas en cuenta todos los consejos de prevención que hemos descrito anteriormente. ¡CUIDA TUS RODILLAS!

Bibliografía:

Bonilla Ugalde P. Tendinitis Rotuliana (Rodilla del Saltador). Revista Médica de Costa Rica y Centroamérica LXXIII . 2016;:519-523.

Blazina ME, Kerlan RK, Jobe FW, Carter VS, Carlson GJ. Jumper’s knee. Orthop Clin North Am. 1973;4:665–78

Tendón. Valoración y tratamiento en fisioterapia – Capítulo 1 Estructura Del Tendón . Reader.digitalbooks.pro. 2022 .

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