FisioterapiaNoticiasRehabilitaciónVida sana y consejos
14,368

Qué hacer cuando me doy un golpe o caída

Todos alguna vez nos hemos dado un golpe o hemos sufrido una caída ¿Verdad? Ambas cosas son sucesos que pueden pasarnos en cualquier momento y sabemos cómo se sienten, pero ¿sabemos cómo actuar cuando nos ocurren?

Pequeños y adultos estamos en constante actividad y, por tanto, en riesgo de poder sufrir alguna de estas dos cosas; cuando corremos, nos vamos de excursión, realizamos deporte, e incluso estando en casa, es imposible eludir esa posibilidad de golpearse con cualquier pico (como aquel temido golpe de meñique con la esquina de la cama, y todos sabemos de lo que hablo) o una caída tonta por un tropezón con cualquier objeto.

No podemos eliminar totalmente la probabilidad de que esto pueda suceder, pero sí podemos informarte de todo lo que puedes hacer ante un golpe o una caída. Si quieres estar prevenido para saber cómo actuar en estos casos, sobre todo si tienes niños pequeños que no paran quietos… No te pierdas la explicación de este post porque es importante.

Hablaremos de los traumatismos más frecuentes: los traumatismos que se producen en las extremidades (brazos, manos, piernas y pies) o los traumatismos de la cabeza (o craneoencefálicos).

El traumatismo y los hematomas: las diferencias

Un golpe, o lo que nosotros – los fisioterapeutas y otros profesionales de la salud – llamamos traumatismo es “una lesión de los órganos o tejidos por acciones mecánicas externas”. Es decir, cuando algo externo a ti te produce un daño en un órgano o tejido.

Las consecuencias de recibir un traumatismo, o sufrir un traumatismo por una caída, frecuentemente son daños en la piel y los tejidos subyacentes: hematoma, fractura, luxación, herida, dolor, inflamación, edema…

En muchos casos puede ser que todos estos daños aparezcan a simple vista, pero en otras ocasiones, pueden haberse dañado tejidos profundos sin que nosotros los podamos observar a simple vista. Entonces, ¿Qué hacemos ante estos casos?

Como decía, hay muchas veces que aparecen signos visuales de que ha habido un daño, es el caso de los famosos moretones o hematomas. Te suenan, ¿no?

Un hematoma no es otra cosa que una marca que aparece en la piel a causa de la rotura de un vaso o capilar tras recibir un traumatismo. Cuando esto sucede, la sangre sale al exterior del vaso afectado y se va acumulando debajo de la piel.

Normalmente, los moretones suelen ir cambiando de color, según avanza la recuperación. Suelen ser rojos nada más sufrir el golpe, pero después de un periodo de tiempo (variable en cada persona) pasan a ser morados y, finalmente, amarillentos antes de disolverse completamente y devolver la tonalidad normal a la piel – en un plazo de dos semanas.  El hematoma suele ser el aviso más claro de haber sufrido un traumatismo, se reconoce por su coloración y, generalmente, vienen acompañados de dolor e inflamación.

¿Qué podemos hacer para evitar los golpes o caídas? 

Si nos paramos a pensar en nuestro día a día, seguro que encuentras muchos golpes tontos que te has dado y podías haber evitado de alguna forma. Estoy convencida de que sabrás encontrar algún momento en el día de hoy en el que te hayas golpeado y, si no lo encuentras, léete todos estos consejos que vienen a continuación, para no ser uno más en la lista de los golpeados y evitar golpearte.

  • Lo primero y más importante de todo: evita aquellas situaciones, superficies o lugares que te pongan en riesgo de sufrir alguna caída o traumatismo.
  • Cuando camines por una zona en la que haya mucho riesgo de ello, presta más atención a tus movimientos. Por ejemplo, los bordes de las alfombras, los baldosines mal puestos en la acera, zonas puntiagudas y picos del mobiliario, zonas mojadas y resbaladizas…
  • Usa un calzado adecuado a la climatología (sobre todo me estoy refiriendo a días de lluvia) y adecuado a la actividad que vayas a realizar en el día.
  • Si vas a realizar alguna actividad en la que haya riesgo de golpearse o de caerse, protege adecuadamente las zonas más sensibles del cuerpo.
  • Si te sientes inestable al andar, o inseguro, utiliza ayudas técnicas como muletas o bastón para evitar una caída.
  • Mantente en forma, realizando actividad física y trabajando el equilibrio para evitar caídas, y la coordinación para mejorar tu percepción corporal y el control sobre tu cuerpo, y así evitar golpearte con otros objetos por deficiencias en la calidad del movimiento.

 ¿Qué hago si ya me he golpeado o caído?

Si la fortuna no ha estado de tu parte esta vez, y has recibido un golpe o has sufrido una caída, lo primero que tenemos que hacer es descartar que haya signos de alerta que nos indiquen necesidad de acudir al servicio de urgencias.

¿Cuándo debería acudir a urgencias?

  • Si existe deformidad o pérdida de continuidad en la zona afectada tras el traumatismo.
    • Si sospechas que puedes sufrir una fractura, no modifiques la posición del hueso.
    • Retira todo lo que pueda comprimir la zona: pulseras, anillos, relojes, cinturones, collares…
    • Aplica frío
    • Inmoviliza la zona tal y como está, en espera de que en urgencias te den más indicaciones de actuación.

  • Si existe inflamación desmedida, hematoma excesivo (más si te medicas con anticoagulantes) o abultamiento de la zona afecta.
  • SI el dolor es muy alto o insoportable, y empeora con el movimiento.
  • Si pierdes fuerza o sensibilidad tras el traumatismo.
  • Si has oído un chasquido o ruido en la zona afectada.
  • Si no puedes mover la zona afectada.

En caso de que sospeches que alguna de las anteriores puede estar ocurriendo:

  • Intenta mantener la calma y no actuar de forma impulsiva.
  • Evalúa los hechos ocurridos y la gravedad de los mismos y, si es necesario, llama al servicio de urgencias (teléfono 112); especialmente si el traumatismo se ha realizado en la cabeza, si es una persona mayor o un bebé, y si estás tomando algún tipo de medicación que pueda agravar la situación.
  • Si no sabes qué hacer, pide ayuda al teléfono de emergencia o acude al centro de salud más cercano para saber cómo proceder.

Una vez descartado todo lo anterior, sabiendo que no tenemos que pasar por el servicio de urgencias, podremos seguir los siguientes pasos:

  • En los primeros instantes tras el golpe o caída: aplica frío cuanto antes, para disminuir el dolor y la inflamación.
    • Lo ideal es aplicarlo entre 10 y 15 minutos, cada 2h, durante los 2 o 3 primeros días tras el traumatismo.
    • ¡Cuidado con aplicar directamente sobre la piel! Utiliza un trapo, toalla o tela que te proteja de la quemadura por congelación.
  • Intenta mover la zona, sin dolor y de manera suave, para disminuir la inflamación, el dolor y favorecer el drenaje de las sustancias de desecho que hayan podido quedar concentradas.
    • Favorece la desinflamación y el drenaje de todas las sustancias de desecho.
    • Mejora la movilidad, favorece los tiempos de recuperación y disminuye las complicaciones.
    • Mejora el dolor, puesto que tu cerebro deja de interpretar que hay una lesión grave en la zona y normaliza el proceso.
  • Eleva el miembro lesionado por encima de la línea media del corazón tan a menudo como sea posible.
  • Puedes utilizar algún vendaje elástico o taping que comprima ligeramente la zona, para reducir la hinchazón, o el hematoma. Sólo en caso de que sepas cómo realizarlo correctamente. Si tienes dudas, no dudes en consultar a tu fisioterapeuta para hacerlo adecuadamente.
  • Evita tratamientos pasivos innecesarios para acelerar el tiempo de curación, tu cuerpo sabe mejor que nadie lo que tiene que hacer, deja que la naturaleza actúe por sí sola.
  • Deja que el dolor guíe tu vuelta a la actividad, tu cuerpo te indicará cuando puedes volver a la carga.
  • Mantén el optimismo y la confianza en la recuperación, pues tu cerebro recibirá esto como una buena señal y condicionará una recuperación óptima.
  • Elige actividades cardiovasculares, sin dolor y hasta donde te permita moverte, para incrementar el flujo sanguíneo para reparar los tejidos.
  • Restablece la movilidad, la fuerza y la actividad física, adoptando un comportamiento progresivo hasta la total recuperación.

¿Por qué me duele menos si me froto cuando me doy un golpe?

Pues esto se explica, nada más y nada menos, por una teoría de dos científicos: Ronald Melzack y Patrick Wall. La teoría es la “Teoría de la compuerta”.

Según esta teoría, existe un mecanismo en el Sistema Nervioso Central (SNC) que abre o cierra las vías del dolor, según distintos estímulos.

Para comprender mejor esta teoría, debemos tener en cuenta que todos los nervios del cuerpo que recogen la información y las sensaciones del exterior, confluyen en la médula espinal. Por tanto, antes de llegar al cerebro, la médula espinal es quien recibe el dolor, a través de los nervios, cuando nos damos un golpe o nos caemos.

Imaginemos que, en la unión de estos nervios en la médula espinal, existe una compuerta. Cuando esta compuerta está más abierta, llegan muchos más mensajes (estaremos más sensibilizados o predispuestos al dolor); si esta compuerta está más cerrada, llegarán menos mensajes (estaremos menos sensibilizados o predispuestos al dolor).

Algunos factores que hacen que estas compuertas permanezcan más abiertas, suelen ser el estrés, los pensamientos negativos hacia la lesión o la inactividad física – por tanto, favorecen mayor predisposición al dolor. Factores que favorecen el cierre de estas compuertas son la actividad física, los pensamientos positivos y alegres o la acción de algunos medicamentos – por tanto, darán lugar a menor predisposición al dolor. Pero ¿Qué tiene que ver el hecho de frotarse para que disminuya el dolor?

Pues es muy sencillo, teniendo en cuenta lo que os acabo de contar, debéis saber que a estas compuertas llegan varios tipos de fibras nerviosas, para confluir en el mismo lugar de la médula espinal, por así decirlo.

  • Fibras A beta – transmiten rápidamente la información del tacto y la propiocepción, e inhiben la transmisión del dolor y cierran la compuerta.
  • Fibras A delta – transmiten los impulsos del dolor, especialmente los agudos.
  • Fibras C – transmiten más lentamente el dolor por estímulos químicas, térmicos o mecánicos y, al contrario que las anteriores, facilitan la transmisión del dolor y abren la compuerta.

A grosso modo, y para que nos entendamos, digamos entonces que el dolor se conduce por unas vías de manera muy lenta hasta la médula espinal. Y las fibras que llevan las sensaciones del tacto y la presión conducen por una vía a más velocidad que las anteriores. Por eso, cuando nos damos un golpe y nos quedamos doloridos, se está transmitiendo la información lentamente hacia la médula, pero si nos frotamos se activan las vías que conducen rápidamente esta nueva sensación de tacto y se solapa, anulando la transmisión del dolor.

 ¿Por qué aplicar frío para golpes y caídas? 

El frío produce vasoconstricción de los vasos sanguíneos, eso quiere decir que reduce el flujo sanguíneo que acude a la zona afectada. Por tanto, tiene un efecto analgésico y antiinflamatorio.

Debe aplicarse en las primeras 48-72 horas después del traumatismo o caída.

¿Y después de las primeras 48-72h?

Pasadas esas primeras 48-72h, podemos optar por realizar una combinación de frío y calor: baños de contraste. Otra manera de desinflamar y reducir el dolor tras el traumatismo. El frío, como decíamos antes, produce vasoconstricción; en cambio, el calor, produce vasodilatación. De esta forma, lo que conseguimos en impulsar la actividad de la circulación sanguínea, para ayudar al drenaje de las sustancias de desecho que se han instaurado en la zona del golpe, produciendo edema, inflamación, hinchazón, dolor, sensibilidad, e incluso el anteriormente nombrado moretón.

Para realizar correctamente los baños de contraste: dispondremos de dos recipientes, uno con agua fría y otro con agua caliente. Empezaremos sumergiendo o aplicando calor en la zona afectada, durante unos 3 minutos; continuamos aplicando frío durante 1 minuto, y repetimos el proceso durante 15 minutos – siempre terminado por calor. Lo podemos aplicar durante 3 veces al día.

SI tienes dudas, en este vídeo te lo explicamos con todo detalle.

 Golpes en la cabeza, ¿cómo debemos actuar? 

Los golpes o traumatismos craneoencefálicos, en su mayoría, suelen ser de mínima gravedad y la recuperación suele ser sin problemas. Sin embargo, es importante – como decíamos anteriormente – reconocer qué signos son indicios de acudir al servicio médico de urgencias, para recudir las complicaciones y la gravedad de la lesión; especialmente si hablamos de personas mayores, bebés o tras haberse producido una caída o golpe bastante importante.

Por ello, es importante tener en cuenta:

  • Si después del golpe sufres pérdida de conocimiento.
  • Si tienes somnolencia o dificultad para mantenerte despierto.
  • Dificultad para caminar, desequilibrios o no te puedes mantener en pie.
  • Pérdida de fuerza o movimiento en alguna extremidad.
  • Mareos o vómitos
  • Dolor de cabeza persistente o acompañado de rigidez y dolor de cuello. Es normal que la cabeza duela tras un golpe o caída, pero no debe ser intenso y debería ir a menos con el paso del tiempo.
  • Si tienes dificultad para comunicarte o expresarte.
  • En el caso de que se te nuble la visión o cambie el tamaño de tus pupilas.
  • Por el contrario, si tienes cambios de humor o irritabilidad.
  • O si pierdes la memoria o tienes confusión.
  • Sangrado por nariz u oído.
  • Convulsiones.

No te preocupes al leer todo esto. En la mayoría de los casos te realizarán una exploración neurológica y te mantendrán en observación durante un par de horas o las 24h siguientes. Sin embargo, en casos de gravedad se recurrirá a exploraciones complementarias con imagen.

¿Qué hacer en caso de gravedad?

Quiero compartir con vosotros un suceso que ocurrió hace un par de semanas, cuando fui testigo de un accidente de tráfico. Una ciclista sufría una caída tras un resbalón por la lluvia. Observando la actuación de la gente, muchos no sabían cómo reaccionar y, en la mayoría de los casos, quien iba a ayudar lo iba a hacer mal. Casos como este, en el que además había una deformidad clara de una articulación de la víctima, son ejemplos básicos de caídas de gravedad en las que saber qué hacer y qué no hacer, puede ayudar a salvar vidas y a disminuir las complicaciones.

Cuando se produce una caída de gravedad, como puede ser la que observé yo hace un par de semanas, lo primero que debemos hacer como testigos de esa situación es mantener la calma para actuar correctamente, preservar la seguridad de la víctima y ponérselo más fácil a los servicios de emergencia, cuando acudan al lugar.

Existe una regla mnemotécnica para acordarnos de los pasos a seguir. Es una conducta reconocida y establecida internacionalmente para actuar precozmente en caso de emergencia. Esta es la conducta PAS (Proteger, Alertar y Socorrer).

  • P – proteger. Protegerse, tanto uno mismo, como a la víctima; para evitar que se produzcan accidentes alrededor, o que pueda sufrir más daño.
  • A – Tenemos una misión muy importante como testigos de la caída, accidente o golpe de gravedad: activar los servicios de emergencia, para que acudan al lugar de los hechos. (Teléfono 112). Importante mantener la calma para dar todos los datos de forma correcta y concisa sobre los hechos ocurridos y el lugar del accidente.
  • S – socorrer. Es imprescindible saber qué hacer y qué no hacer, pues una actuación con desconocimiento y de forma precipitada puede agravar el estado y provocar secuelas más graves. Si no sabes qué tienes que hacer, mejor no hagas nada hasta que vengan los servicios de emergencia, o salvo que éstos te hayan dado alguna pauta de actuación.
    • Sólo debemos actuar en caso de tener los conocimientos básicos de primeros auxilios.
    • No le muevas, ni le quites el casco o la ropa que lleve, salvo recomendación expresa de las autoridades sanitarias o situaciones de riesgo que lo requieran irremediablemente por mayor seguridad de la víctima.
    • Si hay una herida que sangra, presiónala con una toalla o tela limpia, para comprimirla y evitar el sangrado.
    • Protege a la víctima del frío o del calor, en la medida que te sea posible.
    • No les des alimentos ni líquidos, aunque te lo pidan.
    • Espera a que lleguen los servicios de emergencias.

¿Cómo puede ayudar el fisioterapia en estos casos?

Nosotros, desde el servicio de fisioterapia, también podemos ayudarte a recuperarte mejor del golpe o caída, y de las posibles secuelas que podrían haberse derivado de ello.

¿Quieres saber qué podemos hacer por ti en estos casos? Lee atentamente.

Como hemos explicado antes, cuando se produce un golpe o caída, suele aparecer un hematoma. Y sí, hasta para ayudarte con un hematoma puede serte de ayuda el fisioterapeuta. Valemos para un roto y para un descosido. Además, a veces puede ocurrir que después de un golpe o caída se quede edema (líquido residual resultante de la inflamación), o que te cueste movilizar la zona.

Cosas que pueden pasar después de darnos un golpe o sufrir una caída, y cómo podemos ayudarte:

  • Dolor – desde el servicio de fisioterapia podemos ayudarte a aliviar el dolor producido resultante del golpe o caída, mediante técnicas analgésicas como la masoterapia, la crioterapia, la neuromodulación, el ejercicio o mediante electroterapia: Ultrasonidos, Onda corta y Microonda, TENS, diatermia
  • Pérdida de movilidad – a veces como resultado de la restricción de los músculos (que reaccionan tensionándose tras el golpe y dificultan el movimiento normal) o, a veces, como resultado de la inflamación o el edema: cinesiterapia, técnicas de movilidad como Mulligan o Maitland, entre otras. Además, podremos ayudarte también con electroterapia y ejercicios.
  • Edema óseo – es frecuente que, tras un gran golpe, sobre todo en zonas muy descubiertas de musculatura o con prominencias óseas, se produzca un edema óseo. Un edema óseo es una inflamación que ocurre en la médula del hueso, en el interior del hueso trabecular. Son frecuentes en: cadera, rodilla, tobillo, tibia, hombro o muñeca. Normalmente, el tiempo de curación de esta lesión suele variar entre las 12 y las 24 semanas; aunque su evolución puede verse acelerada con tratamientos como la magnetoterapia.

La sintomatología del edema óseo es:

  • Dolor localizado, que aumenta con el movimiento y disminuye con el reposo; aunque, en ocasiones, puede haber dolor aún en reposo.
  • Derrame articular, edema en partes blandas – notarás la zona más hinchada de lo normal.
  • Falta de movilidad, frecuentemente.
  • Hematoma o edema – como te explicábamos más arriba, el fisioterapeuta puede ayudarte a reducir y favorecer la reabsorción del hematoma o edema, mediante masoterapia, drenaje linfático manual, cinesiterapia, electroterapia o mediante técnicas como el kinesiotape.

Si has sufrido una caída o te has dado un golpe, y quieres mejorar la recuperación o las secuelas derivadas de ello, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. ¡Te esperamos!

Bibliografía

  1. Acevedo González JC. Ronald Melzack y Patrick Wall. La teoría de la compuerta: más allá del concepto científico dos universos científicos dedicados al entendimiento del dolor. Rev. Soc. Esp. Dolor . Hace 2013 ; 20(4): 191-202.
  2. Hörmann, J., Vach, W., Jakob, M., Seghers, S., & Saxer, F. (2020). Kinesiotaping for postoperative oedema–what is the evidence? A systematic review. BMC Sports Science, Medicine and Rehabilitation, 12(1), 1-14.
  3. dgt, www.dgt.es, Altran. (s. f.). DGT – Qué hacer ante un accidente de tráfico. Marta Fernández Fernández, Universidad Rey Juan Carlos, colegiada nº 15886
Etiquetas: golpes; inflamación; edema óseo; cadera; hombro; codo; rodilla; tobillo; muñeca; dolor; hematoma

Posts relacionados