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BURSITIS – Todo lo que necesitas saber

¿Qué es la bursitis de la que tanto se habla?

Empecemos hablando de qué es realmente una Bursitis. De esta patología debemos saber que es una inflamación aguda o crónica de una bolsa o bursa serosa, estructuras que se encuentran generalmente cerca de las articulaciones y sirven para facilitar los deslizamientos de las partes móviles reduciendo el rozamiento entre las estructuras, en particular huesos, músculos y tendones.

Las bursas están ricamente inervadas por lo que la sustancia P (sustancia inflamatoria) es más frecuente. La sustancia P es vasodilatadora y produce edema, a mayor cantidad más alta será la intensidad del dolor.

La bursitis puede estar causada por dos grandes causas:

  • Causa mecánica: un gesto repetido que provoca microtraumatismos que friccionan la bursa, o por una presión excesiva sobre la articulación.
  • Causa inflamatoria o sistémica: patología que es previa a esta bursitis y que nos deriva a ella como puede ser una infección, la gota o la misma artritis.

bursitis

Como se ha comentado anteriormente la bursitis puede ser aguda (los síntomas aparecen en un corto espacio de tiempo y va asociada a una inflamación) y crónica (al sufrir repetidas bursitis agudas o cuando la recuperación ha sido incompleta, donde los síntomas pueden ocasionarse durante varias semanas). Puede ser causada por un cambio en el nivel de actividad, como el entrenamiento de una triatlón o el sobrepeso.

La bursitis es bastante incómoda y sus síntomas pueden aparecer de forma repentina o pueden ir evolucionando.

¿Cuáles son sus síntomas?

-Dolor durante el movimiento de la articulación afectada.

-Dolor durante el reposo inmediato de la misma articulación.

-Calidad baja y limitación del movimiento.

-Hinchazón de la zona dañada.

Las zonas que más sufren de bursitis son:

-Hombro: Bursitis subacromial.

-Codo: olécranon.

-Cadera: trocánter.

-Rodilla: pata de ganso y prepatelar.

-Tobillo: tendón de Aquiles.

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¿Cuál es su diagnóstico?

En este aspecto hay varias opciones y todas ellas válidas. Sin embargo, alguna puede ser más conservadora que otra ya que hay articulaciones en las que esta bolsa inflamada se encuentra muy superficial y mediante exploración, palpación y pruebas ortopédicas manuales es suficiente; es el caso del hombro. En otros casos como el de la cadera se necesita valorar una prueba de imagen (Ecografía) para su posible diagnóstico.

Es recomendable apostar por un tratamiento conservador sobre todo en el comienzo de la patología.

Lo primero y más lógico a la hora de tratar la bursitis es corregir la postura o gesto que está causándolo en caso de que esta causa sea mecánica y por repetición de movimientos. Esto se debe llevar a cabo junto a un tratamiento analgésico y antiinflamatorio para la modulación del dolor y reducir la inflamación.

El tratamiento de fisioterapia se basa en crioterapia (hielo), electroterapia (TENS endorfínico, US Pulsatil, Onda corta…). El tratamiento manual consta de una movilización progresiva con técnicas para ganar rango articular y eliminar dolor como es la técnica de Mulligan, fortalecimiento muscular, estiramientos y reeducación propioceptiva.

Como tratamiento farmacológico se basa en analgésicos orales, para disminuir la inflamación o si el tratamiento conservador no ha funcionado. Después de unas semanas de evolución, utilizar técnicas mas avanzadas como puede ser la Electrolisis Percutanea Intratisular (EPI) e incluso las Ondas de choque.

En el caso, de bursitis Aquilea o de la rodilla, es recomendable un estudio de la pisada. Esto es debido a que en muchos de los casos, este tipo de lesión viene producido por una mala pisada a la hora de hacer deporte, como es el caso de los corredores y el Sindrome de la cintilla iliotibial o síndrome del corredor. Produciendo un rozamiento del tensor de la fascia lata sobre el trocánter por movimientos repetitivos.

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