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Dedo en gatilllo o resorte: causas, tratamiento y todo lo que necesitas saber

Si se te ha quedado el dedo bloqueado en flexión alguna vez, incapaz de volver a extenderse de forma activa; o si te han diagnosticado de tenosinovitis estenosante: ÉSTE ES TU POST PARA SABER MÁS ACERCA DE ELLO.

¿Por qué se llama dedo gatillo o en resorte?

Es curioso y simple a la vez. Esta patología, cuya terminología sanitaria es tenosinovitis estenosante, es comúnmente conocida como dedo gatillo o en resorte. ¿Por qué? Sencillo: imagínate apretando una pistola. Tu articulación metacarpofalángica permanece extendida y tus articulaciones interfalángicas – proximal y distal – permanecen flexionadas, ¿verdad? Pues así es, esto es lo que ocurre cuando nuestro tendón se queda atrapado sin poder discurrir correctamente por su túnel, como si apretáramos el gatillo de una pistola y no pudiéramos volver al inicio.

En cambio, cuando vuelve a su posición inicial una vez liberado, ésta vuelve de repente y con mucha fuerza a la extensión, sin poder controlarlo; como un resorte, que después de deformarse recobra su posición inicial con fuerza.

 ¿Qué es el dedo en gatillo o resorte? 

El dedo gatillo, en resorte, o – como decíamos antes – tenosinovitis estenosante, es una patología que afecta al tendón de los músculos flexores de algunos dedos. En esta afección, uno o varios dedos quedan bloqueados en flexión (como apretando un gatillo) y, al desbloquearse, vuelven a la posición inicial extendida repentinamente, como un resorte.

Una tenosinovitis implica una inflamación de la vaina que rodea al tendón. En este caso se ven afectados los tendones de los músculos flexores superficial y profundo de los dedos. Al inflamarse, se produce un engrosamiento del tendón, impidiéndole deslizarse correctamente a través de los túneles que les guían.

También puede ocurrir que, tras un gran sobreuso, este tendón pueda degenerar en nódulos fibrosos que impidan su correcto deslizamiento.

O, en una tercera hipótesis, el túnel (retináculo o polea) por el que debe pasar el tendón, también puede inflamarse y disminuir su diámetro, dificultando el deslizamiento del tendón.

¿Por qué se produce el dedo en gatillo?

No se sabe exactamente cuál puede ser el origen de esta patología. Pero, generalmente, hay diversos factores que favorecen su aparición. Entre ellos, encontramos:

  • Uso reiterado de flexoextensión de los dedos, durante un período largo o asociado a uso de fuerza. Por ejemplo, trabajos en los que se vean muy implicados los dedos y el agarre repetitivo: trabajadores con ordenador, personal de costura, deportistas de tiro, uso reiterado de móvil…
  • Mujeres
  • Edad entre 40 y 60 años.
  • Patologías asociadas: diabetes, artritis reumatoide, hipotiroidismo, síndrome del túnel del carpo, Dupuytren.
  • Normalmente se produce en los dedos corazón y anular.

 Anatomía de los músculos y los tendones de la mano

¿Alguna vez os habéis planteado cómo se produce el movimiento cada vez que movemos los dedos de la mano? ¿Por qué ocurre? ¿Qué mecanismos hay detrás?

En el cuerpo tenemos huesos, músculos y tendones; entre otras estructuras.

Los tendones son estructuras de tejido conjuntivo que se encargan de unir el vientre muscular con los huesos. De tal forma que el inicio del movimiento sigue esta cadena: músculo  tendón  hueso.

Cuando el músculo se contrae, transmite su fuerza al tendón, y éste al hueso para producir el movimiento. Digamos que el tendón es el nexo de unión entre ambos.

Los músculos flexores de los dedos discurren a lo largo de la cara ventral del antebrazo hasta la punta de los dedos. En la parte proximal del antebrazo encontramos esta musculatura, pero, según vamos acercándonos a la zona distal, nos encontramos con la parte tendinosa.

Para que los tendones actúen de manera eficaz en esta transmisión de fuerzas entre el músculo y hueso, éstos se encuentran sujetos a las articulaciones mediante poleas (túneles o retináculos).

Estas poleas son una serie de anillos o cinturones fibrosos, que forman túneles, por los que pasan los tendones y los mantienen pegados al hueso, para que la tracción del tendón sea efectiva. Hay un anillo en cada articulación interfalángica, para que no se salga de su sitio.

En esta imagen podéis verlo mejor.

dedo en gatillo

Mecanismo del dedo gatillo

Ahora que ya sabemos cómo funcionan los tendones flexores de los dedos, podemos entender cómo se produce el dedo gatillo.

Cuando el tendón flexor tiene algún tipo de engrosamiento o quiste fibroso, o cuando el propio anillo (polea) está inflamado y su diámetro disminuido; el tendón no discurre correctamente por el retináculo y se queda atascado: la articulación metacarpo-falángica queda en extensión, pero las interfalángicas quedan en flexión.

Cuando esto se da, el dedo queda atrapado momentáneamente en la polea (flexión), y luego puede volver a extenderse de manera súbita, en ocasiones acompañado por chasquidos y dolor.

En resumen, es un tendón con una zona engrosada que no pasa bien por el cinturón que le sujeta al hueso. O un tendón sano, que no pasa por un cinturón muy prieto.

Síntomas

  • Inflamación de la articulación interfalángica.
  • Molestias en la palma de la mano con los movimientos de los dedos afectados.
  • Chasquido doloroso con el movimiento.
  • Bloqueo del dedo (puede ser transitorio o permanente).
  • Presencia de un nódulo bien definido, o un engrosamiento difuso, en la articulación interfalángica.
  • Dolor al realizar la flexo-extensión del dedo.
  • Puede darse empeoramiento matutino, y disminución conforme avanza la actividad.

 El tratamiento recomendable

Como siempre os decimos, cualquier patología debe ser valorada por un especialista. Así que, si es tu caso, acude a tu médico o fisioterapeuta para realizar una correcta valoración y/o diagnóstico.

El tratamiento dependerá del momento en el que se encuentre tu patología. Puede ser normal que, en los primeros estadios, cuando hay una gran inflamación, se requiera el uso de una férula para mantener el dedo en posición neutra y reposo, para reducir la inflamación.

Además, si se requiere tratamiento médico, este estará basado en antiinflamatorios o infiltraciones con corticoesteroides en la vaina tendinosa para reducir la inflamación. También puede ser de gran ayuda, como decíamos antes, la terapia ortopédica.

En el tratamiento fisioterápico para esta patología, encontramos:

  • Medidas antiinflamatorias y de analgesia: crioterapia, ultrasonidos, parafina, láser, diatermia, TENS, onda corta y microonda.
  • Masoterapia de la zona y zonas adyacentes.
  • Cinesiterapia, para mejorar la movilidad articular. Inicialmente pasivas (etapa aguda y subaguda), posteriormente activas y activas-resistidas.
  • Estiramientos
  • EPTE (Electrólisis Percutánea Terapéutica).
  • Ejercicios para recuperar la fuerza y readaptar a las actividades de la vida diaria (en las últimas etapas del tratamiento).
  • Fisioterapia ecoguiada, para valorar el nivel de afectación de las vainas tendinosas.

En los casos más graves, puede ser necesaria la intervención quirúrgica para ampliar el espacio de la polea y liberar la presión sobre el tendón.

¿Cómo puedo prevenir el dedo en gatillo?

Como decíamos antes, si eres una persona que trabaja mucho con las manos, sobre todo realizando actividades reiterativas, estás dentro de los factores de riesgo para sufrir dedo en gatillo.

Para prevenir esto y mantener una buena salud de las manos y los dedos, te recomiendo que pruebes estos ejercicios antes de iniciar tu jornada laboral y entre descansos, para reforzar tu musculatura y evitar daños y lesiones más fácilmente.

Bibliografía

1. Berlanga-de-Mingo D, Lobo-Escolar L, López-Moreno I, Bosch-Aguilá M. Asociación entre dedos en resorte múltiples, enfermedades sistémicas y síndrome del túnel carpiano: análisis multivariante. Rev Esp Cir Ortop Traumatol . 2019;63(4):307–12.
2. Waldman SD. Signo de atrapamiento del tendón para el síndrome del dedo en resorte. En: Waldman SD, editor. Atlas diagnóstico del dolor. La Villa y Corte de Madrid, España: Elsevier; 2007. p. 194–5.
3. Taleb C, Liverneaux P. Lesiones recientes de los tendones flexores de los dedos. EMC – Téc Quir – Ortop Traumatol . 2016;8(4):1–10

 

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