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Elimina el dolor de la artralgia

La artralgia es el dolor de las articulaciones, las cuales se definen como las uniones entre los huesos que nos permiten generar estabilidad y movimiento a dicho segmento anatómico. El dolor en alguna articulación puede suponer un cambio en las funciones fisiológicas del cuerpo. Las articulaciones son fundamentales para poder realizar movimientos, por ello antes deben darnos soporte y estabilización. Estas articulaciones se componen de diferentes estructuras entre las que destacan los ya mencionados tejidos óseos, pero también los ligamentos, tendones, capsulas y bursas articulares.

  • Ligamento: son fibras conectivas formadas principalmente de colágeno y elastina conectando los huesos entre sí, dando así estabilidad a la articulación.
  • Tendón: tejido fuerte y fibroso formado principalmente por colágeno, que une el musculo con el hueso y favorece el movimiento de la articulación a través de la contracción muscular.
  • Capsula articular: Es una estructura bastante relevante ya que ayuda y participa en todas las uniones entre los diferentes huesos de las extremidades. Su función es mantener, estabilizar la articulación al tiempo que facilita el movimiento normal e impide los no fisiológicos (evita lesiones). Además, contiene liquido sinovial para eliminar las posibles sustancias dañinas que entren en la articulación y también sirve de protección y amortiguación frente a impactos / traumatismos que pueda sufrir dicha región articular.
  • Bursa: Es una estructura con forma de bolsa donde encontramos liquido sinovial en su interior con el fin de evitar el roce entre dos estructuras y que estas se dañen entre sí. Se localizan entre dos superficies articulares o en tendones.

Causas

Esta patología puede afectar a cualquiera de las estructuras mencionadas que hay dentro de una articulación. La artralgia puede ser originada por múltiples causas como:

  • Afectación del sistema nervioso.
  • Enfermedades infecciosas.
  • Lesiones físicas.
  • Patologías y enfermedades, especialmente las reumáticas.
  • Efectos secundarios de la medicación de otras enfermedades.
  • Traumatismos directos o fracturas / fisuras óseas.

Afectación del sistema nervioso y enfermedades infecciosas: esta causa es poco probable, aunque no queda exenta de ser culpable de la aparición de artralgia. En este tipo de casos podemos hablar de patologías como ictus, enfermedades como el cáncer, Parkinson u otras como la fibromialgia. En cuanto a las enfermedades infecciosas destacan la mononucleosis (enfermedad del beso), gripe, hepatitis.

Lesiones físicas: La artralgia que sufrimos la gran mayoría de veces viene derivada por patologías, las cuales son muy variadas y de diferente índole, por ello vamos a destacar y explicar las más habituales.

  • Esguince: es un estiramiento o desgarro de los ligamentos articulares generando dolor localizado en el mismo ligamento y generalizado en la articulación (especialmente en fase aguda) cuando cargamos peso o realizamos el movimiento en dicha articulación. El más habitual es el esguince de tobillo, aunque también es bastante común el de rodilla y hombro.
  • Bursitis: es la inflamación de la bolsa sinovial que existen dentro de las articulaciones, suele inflamarse por traumatismos directos o por gestos repetitivos. Los lugares más habituales son los hombros, codos y cadera. Por tanto, cuando realizamos un movimiento y más si es con carga tenemos dolor en la bursa y el resto de la articulación.
  • Tendinitis: es la inflamación propia del tendón y suele ser resultado de una sobrecarga o fatiga muscular, por gestos repetitivos donde ese continuo movimiento del tendón roza con otras estructuras y se inflama o por un movimiento brusco y violento poco controlado. En el caso de tendinosis, en la degeneración del mismo tendón. Ambas patologías provocan dolor en la zona afectada, pero como consecuencia de ello, provocan que ese dolor se expanda a la articulación, dando lugar a la artralgia. Las zonas más habituales son los hombros, codos y talones.
  • Luxaciones: es la separación de una articulación, es decir, el punto de unión de los 2 huesos se ve comprometido, ya que uno de los 2 huesos se desplaza provocando así una desalineación de la estructura en cuestión. En el caso de que esta separación sea breve, es decir se sale de su lugar y vuelve a entrar donde corresponde se le denomina subluxación, en el caso de que no vuelva a su sitio se habla de luxación total, se necesita recolocar de mano de un profesional sanitario dicha articulación. La zona más común de dicha patología es el hombro seguido de la rótula. Toda esa articulación se queda muy dolorida independiente de si es subluxación o luxación total, dando lugar así a la artralgia.

Enfermedades reumáticas y patologías: las enfermedades reumáticas sobre todo hacen alusión a aquellas de carácter autoinmune, aunque también pueden hacer referencia a trastornos que afectan el sistema muscular y óseo. En este apartado hablaremos sobre algunas enfermedades reumáticas y patologías que pueden provocar artralgia.

  • Artritis: es la patología más habitual dentro de las causas de artralgia. La artritis es la inflamación de la articulación. Ambas generan dolor en la articulación, pero la diferencia es que la artralgia solo hace alusión al dolor, mientras que la artritis al dolor por inflamación. Por lo que la artritis puede desembocar en artralgia mientras que al revés no sería posible. También existen diferencias en cuanto a la sintomatología, que ambas producen. La artritis se puede manifestar de muchas maneras (artritis reumatoide, psoriásica, reactiva, gota, espondilitis anquilosante) aunque la más habitual es la osteoartritis y la reumatoide (la cual el sistema inmune ataca a nuestro propio organismo, principalmente en las articulaciones).
  • Artrosis: es la enfermedad degenerativa articular más frecuente y común en la población mundial. Es una patología donde el cartílago articular se erosiona, desaparece haciendo así que las estructuras óseas rocen entre ellas cuando hay movimiento, dando lugar a dolor y debilitamiento de esas zonas óseas. Esta lesión produce dolor constante que aumenta al movimiento (es cuando se produce el roce /choque óseo) por tanto a lo largo del día aumenta el dolor. En caso avanzados, el dolor puede comenzar a ser nocturnos y puede conllevar a una deformidad de la articulación (muy común en los dedos de la mano).

  • Osteoporosis: esta patología en sí misma no genera ninguna sintomatología, pero si puede derivar en otras lesiones que nos lo generen. Esta enfermedad es la disminución de la densidad de los huesos, esto supone que el tejido óseo se remodela a un ritmo distinto del habitual provocando así la pérdida de dicho tejido. Esto provoca que las articulaciones sean vulnerables y débiles, por lo que estamos expuestos a sufrir deformación articular o fracturas que si nos ocasionaría la artralgia.

La artralgia se puede clasificar según el número de articulaciones afectadas:

  • Monoarticular: solo 1 articulación afectada
  • Oligoarticular: afecta entre 2 – 4 articulaciones
  • Poliarticular: afecta a más de 5 articulaciones

Síntomas

La artralgia tiene una gran variedad de sintomatología, destacando las siguientes:

  • Inflamación de las articulaciones.
  • Lesiones en los tendones, bursa, cartílago, ligamento o fractura en algún hueso.
  • Rigidez y entumecimiento en las articulaciones.
  • Pérdida y disminución del rango de movimiento.
  • Deterioro de la marcha, aparece fatiga.
  • Fiebre y escalofríos.
  • Piel enrojecida, hinchazón articular, sensación de calor, ardor en la zona afectada.
  • Sensación de dolor con los cambios de temperatura.
  • Dolor de garganta y cansancio.
  • Dolor agudo y alteración de la sensibilidad especialmente en los dedos.
  • Hormigueo, calambres.
  • Podría generarnos depresión, ansiedad, esto aparece si el dolor es crónico y no remite.

Diagnóstico

La artralgia es una patología en la cual no se puede detectar mediante ninguna prueba diagnóstica. Las radiografías, resonancias, TC, ecografías no son capaces de reflejar el dolor de la articulación, por tanto, no pueden detectarnos esta lesión como tal. Aunque si pueden decirnos y explicarnos de donde viene dicho dolor articular para buscar el mejor tratamiento. En decir, detectan una lesión que puede explicar ese dolor articular (artralgia).

Tratamiento

Farmacológico: Siempre debe ser consultado y supervisado por un médico, en ningún caso podremos automedicarnos. A través de la medicación intentamos sobre todo reducir el dolor e intentar resolver la causa, aunque en la mayor parte de los casos esto lo hará la fisioterapia.

Para disminuir y paliar el dolor podemos emplear analgésicos como el paracetamol y medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno. En el caso de existir inflamación deberemos tener en cuenta si esto es causa o síntoma. Si es causa, estamos ante una artritis generalmente, aunque pudiera ser otra patología, por lo que nuestro medico dictaminará que etiología tiene, que es y cuál es la medicación más apropiada. En el caso de ser síntoma como, por ejemplo, una fractura ósea, generalmente nos suelen recetar corticoides para reducir la inflamación e hinchazón. En el caso de existir una infección nos recetarán un antibiótico, antiviral o antibacteriano dependiendo de quien lo haya originado. Pero como ya he mencionado, debe ser supervisado y recetado por un médico cualificado.

Fisioterapéutico: el fisioterapeuta abordara diferentes objetivos con el fin de mejorar la calidad de vida del paciente. Dentro de estos objetivos podemos encontrar los siguientes:

  • Reducir el dolor.
  • Mejorar la rigidez articular.
  • Conseguir un mejor rango de movilidad en cada articulación afectada.
  • Recuperar y Mejorar la capacidad elástica, tono y fuerza muscular de dicho segmento articular afectado.

Para conseguir dichos objetivos emplearemos distintas técnicas.

  • Neurodinamia: son ejercicios suaves que pueden realizarse pasivamente con la ayuda del fisioterapeuta o activos con el fin de movilizar el nervio y ganar elasticidad en dicho tejido. Con ello, mejoramos y resolvemos los síntomas relacionados como los hormigueos, pinzamientos nerviosos, adormecimiento de las extremidades.
  • Estiramientos: son ejercicios suaves y mantenidos durante un breve espacio de tiempo (entre 30-40 segundos) donde buscamos una elongación por encima de su estado normal en reposo vigilando que durante la realización de este no aparece dolor.
  • Terapia manual: conjunto de técnicas manuales para abordar el dolor y la falta de movilidad. En ella englobamos el masaje con el fin de reducir el dolor, mejorar y normalizar el tono muscular de dicha región articular. También incluimos las movilizaciones pasivas y activas para recuperar el rango articular perdido.
  • Diatermia: con este dispositivo buscamos una reducción del dolor y normalización de los tejidos afectados. Es una técnica bastante efectiva ya que actúa en el foco del dolor, independientemente de cuál sea el origen. Dispone de dos cabezales (capacitivo y resistivo). Mayormente emplearemos el resistivo que es específico para tejido óseo, ligamentos, tendones y capsula, mientras que el capacitivo esta más enfocado en tejido muscular.

  • Electroterapia: con los diferentes equipos que existen en la fisioterapia podemos abordar distintos objetivos.
    • Tens: empleado para la disminución del dolor.
    • EMS: fortalecimiento de la musculatura mientras realizamos una activación muscular, sin ella no realizamos nada.
    • Onda corta, microonda: reduce la inflamación y el dolor.
  • Crio/termoterapia: el empleo del calor o frío dependerá de la sintomatología del paciente, la estructura dañada y el tiempo de evolución. El frío (hielo) lo empleamos cuando existe inflamación o dolor en las primeras horas. El calor lo empleamos para alivio del dolor muscular y de la rigidez articular.
  • Hacer actividad física: Es importante tener una musculatura sana para reducir tanto la rigidez como el dolor articular. Por ello se recomienda que además de los estiramientos tengamos una actividad deportiva. En estos casos se evitarán ejercicios con impacto ya que esto puede agravar la lesión si se hace de manera continuada. Por ello, recomiendan ejercicios como natación, elíptica, bicicleta. También podremos acudir al gimnasio y realizar trabajo de fuerza, pero debe ser supervisado y guiado por un entrenador. Como consecuencia de esta actividad conseguiremos evitar que aparezca sobrepeso e incluso nos hará perder peso en el caso de exista.

Además de la fisioterapia, también podemos ayudarnos del nutricionista y la acupuntura. En lo referente a la nutrición, es posible que haciendo ciertos cambios nos encontremos mejor y esto tenga una repercusión sobre nuestro dolor. Generalmente cuando existe artritis nos facilitan una dieta, normalmente antinflamatoria, pero lo suyo es consultar con un especialista para que nos hagan una dieta con un control exhaustivo. Mientras que la acupuntura intenta inhibir el dolor articular a través de agujas en unos puntos específicos del cuerpo.

Consejos

  • Tener un buen descanso nocturno.
  • Realizar actividad deportiva de bajo impacto y supervisada. Debemos hacer un buen calentamiento e ir de menos a más en la actividad física, evitando acciones explosivas.
  • Ejercicios de movilidad y fortalecimiento específico.
  • Controlar el estrés y tener una buena ergonomía, especialmente en el ambiente laboral.
  • Acudir al nutricionista, un cambio en la dieta puede dar un salto cualitativo en la reducción del dolor.

Bibliografía

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