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Dolor de codo: ¿por qué me duele y que puedo hacer?

Hoy vamos a hablar del dolor de codo: qué causas pueden originarlo, cuáles son las lesiones más frecuentes, qué puedo hacer para remediarlo y dónde puedo acudir para tratarlo, entre otras cuestiones; pero antes de entrar en detalle, vamos a conocer un poquito de anatomía de esta región, para que sea más fácil entender por qué me duele el codo.

Recuerdo anatómico

El codo está formado por tres huesos: húmero (brazo), cúbito y radio (antebrazo) y varios músculos y tendones, entre los que destacan: bíceps (parte anterior del brazo), tríceps (parte posterior del brazo), musculatura flexora (parte anterior e interna del antebrazo) y musculatura extensora (parte posterior y externa del antebrazo). Gracias a la interacción de estos tres huesos entre sí, podemos hablar de tres articulaciones, que dan movimiento al codo: húmero-cubital, húmero-radial y radio-cubital superior. Además, existe una cápsula articular, una sinovial y varios ligamentos que contribuyen tanto en la estabilidad como en el movimiento del codo.

 

Además, debemos recordar que todos los músculos de esta región se encuentran inervados por una serie de nervios que parten del plexo braquial (nervios que salen de los laterales de la columna cervical, en sus niveles C-5, C-6, C-7, C-8 y T-1) y permiten el movimiento y la sensibilidad de la región. De todos ellos, los principales son: nervio radial, mediano y cubital.

Para entender más acerca del dolor de codo, es importante que tengamos en cuenta tres zonas anatómicas: epicóndilo o epicóndilo lateral (situado en la región externa del codo), epitróclea o epicóndilo medial (situado en la región interna del codo) y olécranon (protuberancia posterior del codo).

¿Qué síntomas puedo tener?

El síntoma principal que vamos a tener es dolor de codo, pero pueden aparecer otros síntomas, que también van a ayudar al diagnóstico y la diferenciación de la lesión.

  • Asimetrías o deformidades evidentes del codo.
  • Hinchazón, enrojecimiento y/o aumento de la temperatura al tacto.
  • Sensación de inestabilidad.
  • Hormigueo o entumecimiento.
  • Falta de movilidad o rigidez.
  • Pérdida de fuerza.
  • Dolor asociado a traumatismo.
  • Chasquidos o ruidos articulares.

¿Por qué me duele el codo?

El dolor de codo puede ser causado por diversos motivos, entre ellos, el origen más común suele ser la tendinopatía; pero las disfunciones musculares (como son los puntos gatillo miofasciales o las distensiones), bursitis, artrosis, fracturas o fisuras, distensiones ligamentosas o afecciones de la cápsula articular, también pueden ser causa de dolor en la zona del codo.

  • Tendinopatías

Las lesiones tendinosas, o tendinopatías, son aquellas que se producen en el tejido que conecta la musculatura con el hueso: el tendón. En este caso, puede producirse por una tendinitis (inflamación aguda del tendón), tendinosis (degeneración crónica del tendón, con mínima o ausencia de inflamación) o tenosinovitis (presencia de líquido sinovial en la vaina del tendón).

Suelen aparecer, predominantemente, en actividades que requieren movimientos repetitivos, como pueden ser las actividades deportivas que requieren uso de raqueta, palo de golf, pala de pádel o stick de hockey, por ejemplo.

Por ello, es habitual que estas patologías se nombren como “codo de tenista” (epincodilitis) si aparece en el lado externo del codo, o “codo de golfista” (epitrocleitis) si aparece en el lado interno; pero no son exclusivas de estos ámbitos deportivos, sino que también pueden darse en músicos, amas de casa, personas que trabajan con herramientas o trabajadores de oficina y gamers, asociado al uso del ratón y el teclado.

  • Epicondilitis o codo de tenista 

Se caracteriza por dolor en la zona externa del codo, denominada epicóndilo (o epicóndilo lateral), en la que se inserta la musculatura extensora de la mano y los dedos. Puede aparecer de forma aguda y relacionarse con la presencia de microrroturas e inflamación, o de manera crónica y relacionada con una degeneración del tendón en su zona de inserción. También puedes oír hablar de esta patología como tendinitis de la musculatura extensora.

 

 

  • Epitrocleitis o codo de golfista 

También denominada tendinitis de los flexores, se relaciona con dolor en la zona interna del codo o epitróclea (también conocida como epicóndilo medial). En ella se inserta la musculatura flexora de la mano y los dedos y, de la misma forma que en la epicondilitis anteriormente descrita, puede aparecer de manera aguda o crónica, e ir asociada a inflamación (“-itis”) o degeneración tendinosa (“-osis”).

 

  • Tendinopatía del bíceps braquial o tríceps braquial 

En una tendinopatía del bíceps, tendremos dolor en el pliegue anterior del codo (conocida como sangradura), durante la flexión del codo y la supinación, acompañado de pérdida de fuerza en algunas ocasiones. Este dolor también puede sentirse al flexionar el hombro y en su cara anterior.

En el caso del tríceps, encontraremos el dolor en la zona posterior del codo, durante la extensión del codo, sobre todo. También podemos encontrar este dolor al extender el hombro, en su cara posterior.

  • Bursitis olecraneana 

También conocida como codo de estudiante, por aquello de “hincar los codos” y en homenaje a todos los que nos hemos “dejado los codos” estudiando y repasando para los exámenes. Aunque se relacione con los estudiantes, también puede deberse a golpes directos en la región o enfermedades como la gota o la artritis reumatoide.

La bursitis olecraneana es una inflamación de la bursa del olécranon, situada en la región posterior del codo. La bursa es una bolsa situada entre la piel del codo y el olécranon, que sirve de amortiguación y contiene el líquido sinovial (lubricante para evitar la fricción de las partes blandas respecto a las óseas).

Esta inflamación provoca dolor local en la zona posterior e inferior del codo (donde se inserta el tríceps), tumefacción, calor local y limitación en el movimiento de flexión y extensión (en casos más avanzados).

  • Lesiones o disfunciones musculares

Algunas lesiones y/o disfunciones musculares, como una distensión muscular, sobrecarga, rotura, desinserción o puntos gatillo miofasciales (PGM), pueden ocasionar dolor en codo.

En el codo podemos encontrar varios grupos musculares: flexores del brazo (bíceps braquial, braquial anterior y braquiorradial), extensores del brazo (tríceps y ancóneo), pronadores (supinador corto y bíceps braquial), pronadores (pronador redondo y pronador cuadrado); además de la musculatura flexora y extensora de antebrazo y mano de la que hemos hablado anteriormente.

De todas las mencionadas anteriormente, las causas más comunes suelen ser: sobrecarga de esta musculatura y la presencia de puntos gatillo que dan dolor referido al codo.

Como veremos más adelante, la fisioterapia puede serte de gran ayuda si crees que sufres alguna de estas disfunciones musculares.

  • Subluxación de la cabeza del radio

Se trata de una lesión típica en niños pequeños (1 a 4 años), y también tiene un mote peculiar: “codo de niñera”. Se produce por el deslizamiento de la cabeza del radio por debajo del ligamento anular que, en situación normal, la contiene y rodea. Esta subluxación ocurre de manera común cuando los niños son levantados o columpiados del brazo y, de manera menos habitual, cuando se tuercen el brazo o caen sobre él.                                         

En este caso, se produce dolor y limitación para realizar la supinación del antebrazo (es decir, dificultad para rotar la mano de tal forma que la palma quede mirando hacia arriba). Suele ocurrir en niños menores de 5 años porque, a partir de esta edad, el ligamento anular comienza a reforzarse.

En caso de que sospeches que tu niño/a pueda haberse luxado la cabeza del radio, es recomendable acudir al especialista, para que realice una reducción cerrada y paute el tratamiento que estime oportuno, dentro del cual la fisioterapia puede jugar un papel fundamental.

  • Traumatismos: fracturas y luxaciones 

Es normal y común sufrir dolor de codo tras un traumatismo, tanto si ha cursado sin complicación, como si ha originado una fractura o una luxación.

Además de dolor, las luxaciones o subluxaciones (como decíamos en el apartado anterior) suelen producir inestabilidad, pérdida de movilidad y fuerza, entre otros síntomas; y deben ser reducidas y tratadas por un médico especialista, en la mayor brevedad posible.

Del mismo modo, las fracturas y fisuras, pueden ser causa de dolor de codo y deben ser tratadas con brevedad por el médico especialista. Suelen ocasionarse tras un traumatismo o caída, y pueden ser abiertas (el hueso se expone al exterior) o cerradas (no se expone el hueso, pero pueden, o no, percibirse desde el exterior). Una de las más frecuentes es la fractura de la cabeza del radio, que cursa con dolor (más acusado en la supinación), tumefacción y limitación en el rango de movimiento.

  • Lesiones o disfunciones nerviosas 

Como hablábamos al principio, la musculatura necesita inervación para funcionar, y ésta proviene de los nervios que salen del plexo braquial (laterales del cuello). La disposición del origen nervioso, saliendo a través de los laterales de las vértebras cervicales, hace que muchos dolores de codo (además de hombro, brazo, antebrazo, mano y dedos), tengan un origen cervical (sobrecarga, protrusión o hernia cervical, etc.).

El codo es una región muy inervada; concretamente, por ella pasan el nervio mediano, nervio cubital y nervio radial, entre otros nervios.

Normalmente, el dolor de codo ocasionado por una lesión o disfunción nerviosa, suele ser dolor punzante, con un recorrido definido, en forma de corriente y acompañado de entumecimiento o parestesias que, en ocasiones, también llega hasta las manos.

El nervio puede sufrir diversos trastornos: interrupción (el nervio sufre una sección), irritación (por un traumatismo, una infección o un origen tóxico) o por una compresión (por atrapamiento muscular o por presión mantenida en una zona donde el nervio es más superficial). Cuando esto ocurre, hablamos de neuropatía o dolor neuropático.

  • NERVIO RADIAL – daría sintomatología en la cara posterior de brazo y antebrazo, y en la mitad externa del dorso de la mano.
  • MEDIANO – daría sintomatología en la región radial (donde se encuentra el radio) de la palma de la mano, y en el dorso del primer, segundo y tercer dedo.
  • CUBITAL – puede atraparse fácilmente en la cara interna del codo y, normalmente, lo reconocemos cuando nos damos un golpe en el “hueso de la risa” (epicóndilo medial o epitróclea). Produce sintomatología en la región cubital de la palma (donde está el cúbito) y en el dorso del cuarto y quinto dedo.

¿Qué puedo hacer para prevenir el dolor de codo?

En ocasiones, hay causas que no podemos prevenir de ninguna manera; este es el caso de una fractura o luxación por traumatismo externo o una neuropatía por infección. Sin embargo, muchas de las otras causas de dolor de codo que hemos mencionado anteriormente, pueden prevenirse.

¿Cómo? Puedes seguir estos consejos
  • Intentar cambiar de posición frecuentemente en el trabajo, cuando estudiamos o cuando conducimos – podemos aprovechar para realizar algunos estiramientos y movilizar la zona. Es más lesivo una posición mantenida en el tiempo que el hecho de tener una mala posición.
  • Buena disposición del teclado y el ratónevitar inclinar demasiado el teclado y el ratón, evitar verticalizarlo para escribir, utilizar ratón ergonómico, colocarlo a la altura del codo (ni más bajo ni más alto) o apoyar todo el antebrazo en la mesa cuando escribimos o manejamos el ratón.
  • Evitar movimientos repetitivos.
  • Realizar estiramientos antes y después de la actividad deportiva – es recomendable realizar estiramientos dinámicos antes de entrenar, y estáticos después
  • Calentar bien la musculatura antes de entrenar, y comenzar de manera progresiva.
  • En deportistas, modificar el equipamiento o la técnica.
  • Evitar cargar pesos con una sola mano – es conveniente repartirse la carga entre los dos brazos. Por ejemplo, cuando vamos a la compra, en vez de llevar todas las bolsas en una mano, nos repartimos el peso de la manera más equitativa posible, entre los dos brazos.
  • Fortalecer la musculatura del brazo y del antebrazo – para prevenir la sobrecarga de la musculatura y, por ende, la tracción del tendón.

 ¿Cómo puedo tratar mi dolor de codo? 

En un primer momento, en que nuestra lesión está en fase aguda:

  • Protección – evitar actividades y movimientos que puedan provocar más daño o incrementar el dolor durante los primeros días después de la lesión.
  • Reposo – siempre siguiendo las pautas del especialista médico o fisioterapeuta. En los casos leves, el reposo será relativo. Tendremos que disminuir la carga de actividad, pero salvo excepciones pautadas por el especialista, no será necesario inmovilizar. Evita coger pesos, hasta consultar un especialista.
  • Hielo – durante 15-20 minutos, un par de veces al día, siempre protegiendo la piel con una toalla o paño, para evitar quemaduras.
  • Compresión – para reducir la inflamación y, en casos como las tendinopatías, para cambiar el fulcro de tracción y hacer un mejor reparto de las fuerzas. Podemos usar vendajes elásticos o taping.
  • Elevación – eleva el codo, apoyándolo sobre un cojín en alto, por encima de la línea media del corazón.
  • Optimismo – acondiciona tu cerebro para una recuperación óptima, siendo positivo y confiado.
  • Vascularización – elige actividades que fomenten la circulación sanguínea (ejercicio aeróbico), para acelerar la reparación de los tejidos.
  • No apliques calor.
  • Ortesis: férulas de antebrazo y mano, o cincha de antebrazo, sólo durante el juego o las actividades que agraven tu dolor.

¿Qué especialistas pueden ser de ayuda para tratar mi dolor? 

Además, debemos acudir al especialista para ponerle remedio, reducir el dolor y evitar que el problema se cronifique.

  • Fisioterapia o rehabilitación:

En Fisiolution podemos ayudarte a tratar tu dolor de codo, para que puedas volver a tu vida normal lo más rápido posible. Aquí te ayudaremos a comprender tu dolor, qué puede estar ocasionándolo, qué podemos hacer para remediarlo y trabajaremos conjuntamente para dejar ese codo como nuevo.

Pero antes de acudir, tendrás que tener en cuenta que fisio y paciente forman un equipo, en el que el trabajo y la recuperación se reparte entre las partes: nosotros te ayudamos y guiamos, pero gran parte de la recuperación está en tus manos. ¿Te unes a nuestro equipo?

  • Crioterapia y termoterapia.
  • Electroterapia: TENS, Ultrasonidos, LÁSER, Microondas, Onda Corta.
  • Terapia manual, cyriax y terapia miofascial.

  • Punción Seca.
  • Vendaje neuromuscular.
  • EPI (Electrólisis Percutánea Intratisular).

  • Tratamiento médico

    • MedicamentosAINES (Antiinflamatorios no esteroideos) o relajantes musculares, normalmente. Siempre con recomendación del especialista. En casos más graves, en los que el dolor persiste, podrían recetarte opiáceos antiinflamatorios.
    • Infiltración – En casos en que el tratamiento conservador no funciona, se introduce una sustancia en la articulación o tejido adyacente, a través de una inyección, para el alivio del dolor y la inflamación. Habitualmente suelen ser infiltraciones con corticoesteroides, pero recientemente se están realizando infiltraciones con plasma rico en plaquetas obteniendo mejores resultados en cuanto al dolor y la duración del tratamiento, aunque todavía se está estudiando su aplicación.
    • Cirugía – es posible que, en lesiones graves o en casos en los que el dolor persista tras haber probado otros tratamientos más conservadores, sea necesario pasar por quirófano. Normalmente, cirugía con artroscopia u osteotomías, suelen ser las cirugías más comunes.

 BIBLIOGRAFÍA

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